La transformación de los establecimientos hoteleros y la incorporación de nuevas tecnologías energéticas están generando nuevos desafíos para la seguridad contra incendios. La expansión de las instalaciones fotovoltaicas, los sistemas de almacenamiento energético y los puntos de recarga de vehículos eléctricos obliga a revisar las medidas de prevención y protección para garantizar que respondan a los riesgos específicos de cada edificio.
Estas cuestiones han centrado el I Día del Fuego de Baleares, celebrado hace unos días en Marratxí (Mallorca) y organizado por la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios (Tecnifuego) y CEPREVEN, con la colaboración de ASINEM y ASELF. La jornada ha reunido a representantes de la Administración, expertos en protección contra incendios y profesionales del sector hotelero para analizar las particularidades de unos establecimientos caracterizados por una elevada ocupación, actividad permanente y presencia de huéspedes que, en muchos casos, desconocen las instalaciones.
El encuentro se ha celebrado en un contexto de especial relevancia para Baleares, una comunidad en la que la actividad turística y la ocupación hotelera plantean exigencias específicas en materia de seguridad. Según los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística citados por los organizadores, los hoteles españoles registraron más de 48,7 millones de pernoctaciones en agosto de 2026, mientras que Baleares alcanzó un grado de ocupación por plazas del 90,3 %.
Cumplir la normativa no garantiza la máxima protección
Uno de los mensajes centrales de la jornada ha sido la necesidad de adaptar las medidas de protección a las características reales de cada establecimiento. El cumplimiento de la normativa constituye una obligación, pero no garantiza por sí solo que un hotel esté preparado para responder con eficacia ante cualquier escenario de incendio.
Antonio Tortosa, presidente de Tecnifuego, ha defendido la importancia de analizar las particularidades de cada edificio y comprobar que sus sistemas de protección responden a los riesgos existentes. La prevención requiere considerar tanto las condiciones constructivas como el funcionamiento de las instalaciones, la ocupación, los recorridos de evacuación y la capacidad de respuesta del personal.
En la misma línea, Franco Mójer, presidente de ASINEM, ha subrayado la importancia de la prevención y del mantenimiento adecuado de las instalaciones en una comunidad donde el turismo tiene un peso económico fundamental. «Porque la mejor medida contraincendios es aquella que no necesita ponerse en marcha; y la segunda mejor, la que responde con efectividad cuando hace falta», ha señalado.
Desde el Gobierno de las Islas Baleares, Alfons Gómez Rosselló, director general de Industria y Polígonos Industriales, ha apuntado a la necesidad de actualizar la regulación en materia de protección contra incendios y ha explicado que la Administración trabaja en la simplificación de los procedimientos administrativos. Por su parte, Pablo Gárriz, director general de Emergencias e Interior, ha incidido en la importancia de los planes de protección y de la coordinación entre los diferentes agentes que intervienen en una emergencia.
La evacuación constituye uno de los puntos críticos de la seguridad hotelera. A diferencia de otros edificios, los huéspedes no suelen conocer la distribución de las instalaciones, la ubicación de las salidas ni los recorridos más adecuados para abandonar el establecimiento. Esta circunstancia puede complicar la respuesta ante una emergencia, especialmente durante la noche, cuando las personas están durmiendo y necesitan tiempo para despertarse, comprender las instrucciones y reaccionar.
Rafael Sarasola, coordinador de Protección Pasiva de Tecnifuego, ha advertido de la importancia del tiempo necesario para que los ocupantes interpreten los mensajes de emergencia. «En un hotel, despertar e interpretar un mensaje puede llevar más tiempo que recorrer un pasillo», ha explicado.
La observación pone de relieve que la seguridad no depende exclusivamente de disponer de alarmas o salidas de emergencia, sino también de que los sistemas de aviso permitan a los huéspedes entender qué está sucediendo y qué deben hacer. La señalización, la claridad de las instrucciones y la accesibilidad de los recorridos resultan determinantes para reducir la incertidumbre durante una evacuación.
Santos Bendicho, vocal de Normativa y Coordinación Técnica con la Administración de Tecnifuego, ha destacado la importancia de los planes de autoprotección, la señalización y el mantenimiento de los recorridos de evacuación libres de obstáculos. También ha alertado sobre la propagación del humo, que puede comprometer las posibilidades de evacuación antes de que las llamas alcancen determinadas zonas del edificio.
Entre los riesgos cotidianos figuran el bloqueo de puertas cortafuego, el almacenamiento de materiales en las vías de evacuación y las modificaciones realizadas durante las reformas. Estas actuaciones pueden afectar a la compartimentación del edificio y comprometer el funcionamiento de los sistemas diseñados para limitar la propagación del fuego y del humo.
Las baterías de ion-litio añaden complejidad a la protección
La electrificación de los establecimientos hoteleros ha ocupado otro de los bloques centrales de la jornada. La incorporación de instalaciones fotovoltaicas, sistemas de almacenamiento energético y puntos de recarga para vehículos eléctricos introduce nuevos escenarios que deben contemplarse en los planes de prevención y respuesta.
Mónica García de la Morena, integrante del Comité de Extinción de Tecnifuego, ha abordado los riesgos asociados a las baterías de ion-litio, cuyos incendios pueden presentar fenómenos de embalamiento térmico y liberación de gases inflamables. Estas características hacen necesario seleccionar sistemas de protección adecuados a cada instalación y respaldados por ensayos que acrediten su funcionamiento.
El reto consiste en evitar que la incorporación de nuevas tecnologías avance sin una evaluación paralela de sus implicaciones para la seguridad. La planificación debe tener en cuenta las características de los equipos, su ubicación y las medidas de protección disponibles, así como la capacidad de los servicios de emergencia para intervenir en caso de incidente.
La jornada también ha puesto el foco en la antigüedad de determinadas instalaciones de protección. Lluís Marín, coordinador de Detección de Tecnifuego, ha señalado la conveniencia de revisar y valorar la renovación de los sistemas existentes, tanto por los avances tecnológicos como por la posible obsolescencia de algunos equipos.
La evolución de los riesgos exige, por tanto, que la protección contra incendios no se considere una infraestructura invariable. Las reformas, la introducción de nuevas tecnologías y los cambios en el uso de los espacios pueden hacer necesaria una revisión de los sistemas de detección, alarma y protección.
La formación del personal resulta decisiva
La preparación de los trabajadores constituye otro de los elementos fundamentales para responder ante un incendio. Marcos Villar, Security & Safety Manager de Four Seasons Resort Mallorca at Formentor, ha insistido en la importancia de formar al personal, especialmente en un sector caracterizado por la estacionalidad de algunas plantillas y por la dificultad de anticipar cómo reaccionarán los huéspedes ante una emergencia.
En determinados resorts, las instalaciones están distribuidas en distintas zonas o se encuentran próximas a áreas forestales. Estas características pueden aumentar la complejidad de la respuesta y exigir que los trabajadores estén preparados para actuar hasta la llegada de los servicios de emergencia.
Villar ha defendido los simulacros como una herramienta para comprobar la preparación de los equipos, detectar deficiencias y mejorar los procedimientos de actuación. La formación debe permitir que el personal conozca sus responsabilidades, identifique los riesgos y pueda transmitir instrucciones claras a los ocupantes.
La gestión de la emergencia no depende únicamente de la disponibilidad de medios técnicos. También requiere que las personas sepan utilizarlos, conozcan los procedimientos previstos y puedan coordinarse con los servicios externos cuando sea necesario.
La coordinación entre los responsables de los establecimientos, las administraciones y los equipos de intervención ha sido otro de los asuntos abordados en Marratxí.
Pedro Ladaria, coordinador de Emergencias y Protección Civil de Baleares, ha explicado que los servicios de emergencia están solicitando que los nuevos planes de autoprotección incorporen una ficha operativa con información esencial para los equipos que deban intervenir. Este documento permitiría disponer de datos relevantes para facilitar la actuación en el establecimiento.
Ladaria también ha defendido que los servicios de emergencia participen desde la fase de diseño de los edificios. La intervención temprana puede ayudar a identificar dificultades de acceso, problemas operativos o limitaciones que, una vez construido el inmueble, resulten más difíciles de resolver.
Esta perspectiva amplía el enfoque tradicional de la protección contra incendios: además de prevenir el inicio de un fuego y limitar su propagación, es necesario facilitar la actuación de los equipos externos y garantizar que dispongan de información suficiente sobre las características del edificio.
Una seguridad adaptada a la evolución del sector hotelero
Las conclusiones de la jornada apuntan a una necesidad común: revisar la seguridad de los hoteles de acuerdo con sus riesgos reales y con la evolución de sus instalaciones. La electrificación, las reformas, la antigüedad de algunos equipos y las particularidades de la evacuación obligan a combinar medidas técnicas, mantenimiento, formación y planificación.
La elevada ocupación de determinados establecimientos, la presencia de visitantes que desconocen el edificio y la necesidad de coordinar a trabajadores y servicios de emergencia hacen que la protección contra incendios requiera una estrategia integral.
El mensaje trasladado por los especialistas es que disponer de sistemas reglamentarios no basta si no se comprueba su eficacia y su adecuación al establecimiento. La prevención, los planes de autoprotección, los simulacros y la actualización de las instalaciones deben formar parte de una política continua de seguridad.



