Luis Ignacio Bermejo Guerrero (Grupo Control): «El vigilante de seguridad siempre va a ser necesario, siempre»

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Luis Miguel Belda
Luis Miguel Belda
Periodista y Máster en Seguridad, Defensa y Geoestrategia

Grupo Control se ha consolidado desde su nacimiento en 1986 como una de las compañías españolas especializadas en seguridad privada y soluciones integrales de protección. La compañía combina vigilancia física, seguridad electrónica, videovigilancia, sistemas de alarma, control de accesos, protección perimetral, custodia de llaves, escoltas y servicios de Central Receptora de Alarmas (CRA), configurando soluciones adaptadas a las necesidades de empresas, instituciones y particulares. Su evolución ha estado vinculada a la incorporación de tecnología y a una estrategia de proximidad al cliente, con más de 35 años de experiencia y una red de más de 20 delegaciones en España.

La compañía afronta así los nuevos retos de un sector de seguridad cada vez más tecnológico, conectado y orientado a la integración de capacidades. Grupo Control cuenta con más de 5.000 profesionales y presta servicios a organizaciones de diferentes ámbitos, desde industria, logística y retail hasta administraciones e instituciones públicas. Su propuesta incorpora herramientas como la analítica de vídeo, la integración de sistemas, la vigilancia digital y móvil y la atención permanente 24/7, junto a los servicios tradicionales de seguridad privada. Esta combinación de capacidades físicas y tecnológicas permite a la compañía plantear modelos de protección adaptados a un escenario en el que la prevención, la anticipación y la respuesta rápida adquieren un peso creciente.

Luis Ignacio Bermejo Guerrero es subdirector general de Grupo Control.

Grupo Control cuenta con más de tres décadas de experiencia en el sector de la seguridad privada. ¿Cómo ha evolucionado el concepto de seguridad en España desde la fundación de la empresa en 1986 hasta este momento?

Pues principalmente la evolución que se ha seguido desde el año 86 hasta hoy ha sido tecnológica. Es decir, primero mucha vigilancia física, mucha mano de obra, muchas personas y estamos evolucionando a un sector de menos personas y más tecnología. Eso es lo que ha ido cambiando en estos 40 años de evolución. La seguridad privada, efectivamente, incorpora cada vez más tecnología, la videovigilancia avanzada, sistemas de control de accesos, centrales, receptores de alarma.

¿Qué papel juega hoy la innovación tecnológica en los servicios que ofrece Grupo Control?

Ofrece a cambio de una inversión a un plazo de tiempo medio un ahorro de costes al final, al cual estamos obligados porque tampoco hay una mano de obra especializada ni formada suficiente para poder alcanzar todos los requisitos o todas las necesidades que hay. O estamos en eso o las empresas de seguridad van a acabar teniendo muchísimos problemas y van a morir. La evolución tecnológica es una necesidad y una obligación.

En materia de seguridad ¿tiene para usted el mismo valor un informático experto en ciberseguridad que un vigilante de seguridad que está en un puesto en un mando de control o que está en la calle simplemente?

No es comparable, es decir, el vigilante de seguridad tal como está ha sido necesario y es necesario. Y la tecnología lo que va a hacer es ayudar a que ese vigilante de seguridad que conocemos tradicionalmente mejore y, por consiguiente, la seguridad también. No es una cuestión de pongo vigilantes, pongo tecnología y me evito el vigilante, no. Es una mezcla entre los dos. El vigilante de seguridad siempre va a ser necesario, siempre.

En un contexto de riesgos cada vez más complejos, desde ciberamenazas hasta la protección de infraestructuras críticas, ¿cuáles son actualmente las principales preocupaciones de seguridad de las empresas e instituciones en España?

Si hablamos de las empresas de seguridad es distinta la necesidad o lo que pensamos de la misma. La necesidad que tenemos las empresas de seguridad es que no existe un relevo generacional, no tenemos mano de obra, es muy difícil conseguirlo. A nivel institucional es otra cosa, los requerimientos son otros. ¿Qué requerimientos son? Que hace falta personal más cualificado, más formado. Los requerimientos que tiene hoy un vigilante de seguridad no son los mismos que tenía un vigilante jurado hace 15 años o un vigilante de seguridad hace 10 años. Se necesita una especialización que está abocada a eso, no hay otra solución.

Con más de 5.000 profesionales y delegaciones en distintas zonas del país, la gestión del personal es clave en una empresa de seguridad como en la suya. ¿Qué formación y preparación considera imprescindible para los vigilantes y especialistas que trabajan en el sector y su empresa?

Aunque parezca mentira decirlo, el sector necesita que sea reconocido, que esté mejor pagado y, por consiguiente, que esté mejor formado y tengan más cualificación. Ahora mismo no es un sector atractivo para la gente y necesitamos que esto sea atractivo y que lo consideren una profesión de futuro. Esto se consigue con dos cosas, con formación, ser más profesionales y, por consiguiente, pagar remesas. La seguridad privada tiene cada vez más presencia en ámbitos como centros comerciales, infraestructuras, instituciones públicas, entornos residenciales.

¿Cómo cree que evolucionará el sector en los próximos años y qué papel tendrán tecnologías como la inteligencia artificial de la que hemos hablado o la videovigilancia inteligente, por ejemplo?

La tecnología va a ayudar de una manera importante a que la seguridad de los establecimientos sea mejor y dejar menos a interpretación de los vigilantes de seguridad. ¿Va a ser necesario? Sí. Alguien tiene que estar detrás, alguien tiene que dar apoyo. Eso, unido a la tecnología, va a hacer que todos los centros sean más eficientes.

 

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