Marruecos se sube al carro de los drones

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Marruecos ha dado un nuevo paso en su apuesta por construir una industria nacional de defensa con la presentación esta semana del IRIFI, un sistema autónomo de ataque de largo alcance desarrollado junto a la empresa francesa Harmattan AI. El anuncio se produjo durante la inauguración del Marrakech Air Show 2026, donde Rabat y la compañía firmaron una carta de intenciones para adquirir, desarrollar y fabricar el sistema en territorio marroquí.

El IRIFI está concebido para realizar ataques en profundidad contra objetivos situados hasta 2.000 kilómetros de distancia. Harmattan AI lo define como un sistema de ataque autónomo de precisión y no como un simple dron de vigilancia o reconocimiento. Su carga útil no ha sido revelada, aunque la compañía señala que está diseñado como un sistema de un solo uso y con capacidad para ser desplegado de forma distribuida desde lanzadores móviles instalados en contenedores.

Uno de los elementos más relevantes del IRIFI es su capacidad para operar en un entorno en el que las señales de navegación por satélite estén degradadas, bloqueadas o interferidas. El sistema incorpora navegación embarcada que no depende del GNSS, junto con sensores y procesamiento a bordo y un sistema de guiado terminal basado en información visual. La compañía afirma que esta combinación permite alcanzar una precisión del orden del metro y mantener la misión incluso en escenarios de guerra electrónica.

El sistema está diseñado para ejecutar de forma autónoma una misión previamente autorizada. La cadena de empleo mantiene, según Harmattan AI, la decisión humana sobre el objetivo y la autorización del lanzamiento, pero una vez iniciado el vuelo el IRIFI puede completar la misión sin control humano continuo. Es precisamente esta combinación de autorización humana y autonomía durante la ejecución la que la compañía considera uno de los elementos diferenciales del sistema.

Un concepto entre el dron y el misil de crucero

La filosofía del IRIFI pretende ocupar un espacio intermedio entre los drones de ataque de bajo coste y los misiles de crucero tradicionales. Harmattan AI sostiene que los conflictos recientes han demostrado el valor militar de disponer de sistemas capaces de atacar a larga distancia, producirse en grandes cantidades y asumir pérdidas sin comprometer plataformas de alto valor.

El fabricante compara su planteamiento con la proliferación de drones de ataque de bajo coste, pero pretende añadirles mayor precisión, autonomía y capacidad para operar a gran distancia. El sistema utiliza un motor de combustión y su alcance máximo declarado es de 2.000 kilómetros.

La empresa también plantea la posibilidad de utilizar estos sistemas de forma coordinada y a gran escala. La arquitectura del IRIFI está pensada para permitir un despliegue rápido y disperso, mientras que su sistema de mando y control puede integrarse en una arquitectura común de planificación de misiones.

Marruecos quiere fabricar el sistema íntegramente

El acuerdo firmado en Marrakech tiene una importancia que va más allá de la adquisición de un nuevo sistema de armas. Rabat pretende que el programa contribuya a desarrollar una base industrial y tecnológica de defensa marroquí.

La cooperación entre las Fuerzas Armadas Reales y Harmattan AI, iniciada en junio de 2026, contempla tres grandes líneas: capacidades de fabricación en Marruecos, un centro de investigación y desarrollo dedicado a la inteligencia artificial aplicada a la defensa y acuerdos con universidades e instituciones de investigación marroquíes.

La empresa francesa ha señalado además que la futura instalación industrial estará situada en las proximidades de Casablanca y que el objetivo es alcanzar la fabricación completa del sistema en Marruecos, y no limitarse al ensamblaje final. El calendario concreto de puesta en marcha de la fábrica todavía no ha sido precisado.

La presentación del IRIFI se produce en un momento de fuerte expansión de las capacidades aeronáuticas y de defensa marroquíes. El Marrakech Air Show reúne en su edición de 2026 a cerca de 200 expositores de 27 países y a más de 150 empresas del ecosistema aeronáutico marroquí.

El movimiento tiene además una dimensión industrial. Reuters señala que Marruecos busca aprovechar la experiencia acumulada durante años en fabricación aeronáutica para entrar en el mercado de los drones, mientras que su industria aeroespacial cuenta ya con alrededor de 160 empresas y unos 25.000 trabajadores. El objetivo declarado es aumentar el valor añadido de la producción nacional y pasar progresivamente de la fabricación de componentes a sistemas más complejos.

En paralelo al IRIFI, Marruecos y Harmattan AI han anunciado también un proyecto para desarrollar en el país tecnologías de lucha contra drones, con una previsión de alrededor de 1.000 empleos directos e indirectos.

Una capacidad con implicaciones estratégicas

El IRIFI supone, por tanto, un salto cualitativo respecto al empleo convencional de drones tácticos. Un alcance de hasta 2.000 kilómetros coloca al sistema en la categoría de las capacidades de ataque en profundidad, permitiendo potencialmente alcanzar objetivos muy alejados de las zonas donde se desarrollan las operaciones.

La combinación de largo alcance, navegación resistente a la degradación del GNSS, guiado terminal, autonomía y posibilidad de producción en masa refleja una de las principales tendencias de la guerra contemporánea: sustituir parcialmente sistemas extremadamente sofisticados y caros por enjambres o grandes cantidades de plataformas relativamente asequibles capaces de saturar las defensas enemigas.

Para Marruecos, además, el programa tiene un segundo objetivo: reducir progresivamente su dependencia exterior y convertir al país en productor de sistemas autónomos de defensa, integrando inteligencia artificial, fabricación aeronáutica y capacidades militares dentro de una misma cadena industrial.

 

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