Un piloto español del Destacamento Aéreo Táctico (DAT) Ámbar ha asumido el liderazgo de un entrenamiento multinacional de la OTAN desarrollado sobre Polonia, una designación que pone de relieve la capacidad de las Fuerzas Armadas españolas para ejercer responsabilidades de mando dentro de operaciones aéreas aliadas. El ejercicio se desarrolló en el marco de las Opciones Flexibles de Disuasión (FDO) de la Alianza.
El capitán Jorge Robayna Sahagún, integrado en el DAT Ámbar desplegado en Estonia, ejerció como Mission Commander, encargándose de dirigir y coordinar la actividad aérea multinacional. Bajo su responsabilidad operaron medios de España, Polonia, República Checa, Francia y Turquía, además de una aeronave AWACS de la OTAN destinada a proporcionar capacidades de alerta temprana y control.
La misión tuvo como principal objetivo entrenar la localización, identificación e interceptación de aeronaves no tripuladas, uno de los escenarios que más relevancia ha adquirido en la preparación de las fuerzas aéreas europeas. Los EF-18M españoles desplegados en Estonia participaron en las operaciones nocturnas empleando de forma integrada sus radares, sistemas de designación de objetivos, sistemas de mira montados en casco y gafas de visión nocturna.
La actividad permitió poner a prueba la capacidad de diferentes fuerzas aéreas para operar conjuntamente frente a una amenaza común. La misión exigió coordinar aeronaves, sistemas de mando y control, procedimientos operativos y capacidades de apoyo de cinco países aliados, bajo la dirección del piloto español designado como responsable de la operación.
Además del entrenamiento contra drones, los EF-18M españoles realizaron prácticas de reabastecimiento en vuelo durante la noche. Esta capacidad resulta especialmente relevante para ampliar el radio de acción de los cazas y mantenerlos durante más tiempo en una zona de operaciones, aunque requiere una elevada precisión y coordinación entre las tripulaciones de los cazas y del avión cisterna.
Los cazas españoles despegaron de la Base Aérea de Amari, en Estonia, desde donde atravesaron el espacio aéreo de los países bálticos hasta alcanzar la zona de adiestramiento situada en Polonia. Una vez completadas las actividades previstas, regresaron a su base de despliegue en Estonia.
La designación de un piloto español como Mission Commander constituye además un reconocimiento a la preparación del personal del DAT Ámbar y a su capacidad para integrarse en estructuras multinacionales de mando. El Estado Mayor de la Defensa destaca que este tipo de actividades permiten comprobar sobre el terreno la interoperabilidad de los diferentes contingentes y reforzar la cohesión militar de la Alianza.
Las FDO son actividades conjuntas y combinadas de la OTAN diseñadas para integrar de manera flexible capacidades aportadas por diferentes países aliados. Su finalidad es mejorar la preparación de las fuerzas, demostrar la capacidad de respuesta coordinada ante distintos escenarios y contribuir a mantener una postura de disuasión creíble.
El entrenamiento se integra en la misión de Defensa Aérea del Báltico, dentro del esfuerzo aliado para reforzar la vigilancia y protección del espacio aéreo del flanco oriental de la OTAN. El DAT Ámbar se encuentra desplegado en Amari con cuatro EF-18M y personal español, contribuyendo a las capacidades permanentes de defensa aérea de la Alianza.
La operación adquiere especial importancia por el protagonismo que los drones y sistemas aéreos no tripulados están adquiriendo en los conflictos contemporáneos. La experiencia acumulada en escenarios como Ucrania ha obligado a las fuerzas armadas aliadas a adaptar sus procedimientos para detectar, identificar y neutralizar aeronaves no tripuladas de diferentes características.
El ejercicio también permitió reforzar la integración de las capacidades españolas dentro del sistema de Defensa Aérea y contra Misiles Integrada de la OTAN. Este sistema se complementa con los servicios de Alerta de Reacción Rápida (Quick Reaction Alert, QRA), destinados a garantizar una respuesta inmediata ante posibles amenazas aéreas.
La participación española en este tipo de operaciones refuerza así el papel de las Fuerzas Armadas como uno de los principales contribuyentes europeos a las misiones de vigilancia y disuasión del flanco oriental. La capacidad de un piloto español para asumir la dirección de una misión multinacional refleja, además, el grado de interoperabilidad, preparación y confianza operativa alcanzado por España dentro de las estructuras militares de la OTAN.



