La población de Ceuta y Melilla presenta una estructura demográfica excepcional dentro de España, caracterizada por una edad media muy inferior a la del conjunto del país, una fecundidad históricamente elevada y un peso especialmente significativo de la población nacida en Marruecos y de sus descendientes. Son algunas de las principales conclusiones del Informe 24 del Observatorio Demográfico CEU CEFAS, titulado Demografía de Canarias, Ceuta y Melilla: la porosa frontera sur de España, publicado este verano.
El estudio, del que se hace eco la Sala de Análisis Estratégico de Delta13News, está dirigido por Joaquín Leguina y coordinado por Alejandro Macarrón.
El informe dedica una parte específica a la evolución demográfica de las dos ciudades autónomas y sostiene que ambas constituyen un caso singular dentro del mapa demográfico español. Entre sus principales conclusiones señala que más del 85% de la población inmigrante nacida en el extranjero residente en Ceuta y Melilla procede de Marruecos, mientras que la presencia de descendientes de primera, segunda e incluso tercera generación amplía considerablemente el peso de este origen dentro de la estructura poblacional.
Los datos utilizados por el estudio proceden fundamentalmente del Instituto Nacional de Estadística (INE). A comienzos de 2025, la edad media de la población era de 39,26 años en Ceuta y 37,66 años en Melilla, frente a 44,55 años en el conjunto de España. El informe relaciona esta diferencia, entre otros factores, con la estructura de edades y con la mayor fecundidad registrada históricamente en ambas ciudades.
La evolución de la fecundidad constituye precisamente uno de los elementos centrales del análisis. Entre 1975 y 2024, la fecundidad media acumulada fue de 1,93 hijos por mujer en Ceuta y 2,11 en Melilla, frente a 1,49 en el conjunto nacional. El estudio señala, no obstante, que la fecundidad de las mujeres extranjeras, mayoritariamente marroquíes en ambas ciudades, ha descendido considerablemente durante los últimos años, aunque continúa por encima de la correspondiente a las mujeres de nacionalidad española.
La diferencia entre nacionalidad y origen constituye otro de los aspectos destacados por el informe. Los autores advierten de que las estadísticas basadas exclusivamente en la nacionalidad pueden ofrecer una imagen incompleta de la composición demográfica de Ceuta y Melilla, debido a la existencia de numerosas personas nacidas en España que son hijos o nietos de inmigrantes marroquíes. El documento analiza, por ello, también indicadores indirectos como los nombres y apellidos de los recién nacidos.
En este apartado, el informe utiliza los nombres de los bebés como uno de los indicadores para aproximarse al origen cultural y familiar de las nuevas generaciones. Según sus cálculos, entre los nombres más frecuentes de los nacidos en Ceuta y Melilla aparecen mayoritariamente nombres de tradición árabe o musulmana. En el caso de Ceuta, los nombres clasificados por el estudio como de tipo árabe representan el 81,1% de la frecuencia acumulada de los principales nombres analizados, mientras que en Melilla alcanzan el 92,5%. El propio informe reconoce que se trata de un indicador indirecto y que no permite determinar por sí solo la religión de las personas.
El estudio plantea a partir de estos datos que la población musulmana podría representar ya una mayoría o encontrarse muy cerca de ella en las dos ciudades, especialmente entre niños y jóvenes. Esta es una estimación del informe y no una estadística oficial de población por religión, ya que el INE no dispone de un registro censal de ciudadanos clasificados por confesión religiosa. El documento utiliza para aproximarse a esta cuestión indicadores demográficos como nombres, apellidos, nacionalidad y origen familiar.
Al mismo tiempo, el informe detecta un fenómeno demográfico de signo contrario: la salida de población nacida en España de Ceuta y Melilla. Los datos analizados muestran pérdidas especialmente importantes entre determinados grupos de edad, sobre todo entre los adultos jóvenes y las personas de mediana edad. En el periodo 2020-2025, por ejemplo, la población nacida en España experimentó descensos especialmente acusados en los grupos de 25 a 29 años, 30 a 34 y 35 a 39 años.
Esta dinámica tiene consecuencias sobre la composición futura de ambas ciudades. Mientras las generaciones jóvenes mantienen un peso elevado debido a la estructura demográfica existente, la marcha de personas nacidas en España puede modificar progresivamente la distribución de la población por origen y edad. El informe considera necesario tener en cuenta simultáneamente los nacimientos, las defunciones y los movimientos migratorios para comprender esta transformación.
Relativa esperanza de vida en Ceuta y Melilla
Otro de los indicadores que llama la atención es la esperanza de vida. Según los datos del INE utilizados por el estudio, Ceuta y Melilla presentan los valores más bajos de España. Para el periodo 2023-2024, la esperanza de vida de los hombres se situó en 79,21 años en Ceuta y 79,90 en Melilla, frente a 81,25 años en España. Entre las mujeres alcanzó 83,47 años en Ceuta y 84,33 en Melilla, frente a 86,44 años en el conjunto nacional.
El diferencial respecto al conjunto español se ha mantenido durante décadas, aunque su evolución ha sido diferente según el sexo. El informe subraya especialmente el retroceso relativo registrado entre las mujeres, mientras que los hombres de ambas ciudades han tendido a aproximarse al promedio nacional. Los autores relacionan la esperanza de vida con factores como la renta, las condiciones socioeconómicas y el funcionamiento del sistema sanitario, por lo que consideran que este indicador requiere un análisis que vaya más allá de las variables estrictamente demográficas.
El desempleo constituye otro de los problemas estructurales señalados en el documento. El informe sitúa a Ceuta y Melilla entre los territorios españoles con mayores tasas de paro y destaca especialmente la situación de la población de nacionalidad marroquí. Esta combinación entre juventud, desempleo y una estructura poblacional singular constituye, según el estudio, uno de los principales retos económicos y sociales de las dos ciudades.
La investigación también incorpora un análisis de las fronteras y de los movimientos migratorios irregulares. Según las estimaciones recogidas en el documento, entre 85.000 y 100.000 personas habrían llegado irregularmente a Ceuta y Melilla durante los últimos 30 años, principalmente a través de la frontera terrestre y, en determinados episodios, mediante entradas a nado. Los autores advierten de que estas cifras son menos precisas que las disponibles para Canarias debido a las características de los registros existentes.
El informe sitúa esta realidad dentro de un fenómeno migratorio de mayores dimensiones. De acuerdo con sus cálculos, unos 600.000 inmigrantes habrían llegado irregularmente a España por vía marítima entre 1994 y finales de 2025, de los cuales alrededor de 270.000 lo hicieron a través de la ruta canaria. En Canarias, además, más de la mitad de esas llegadas se concentraron entre 2021 y 2025.
En el caso específico de Ceuta y Melilla, el documento sostiene que la inmigración procedente de Marruecos tiene una importancia mucho mayor que en el conjunto de España. A comienzos de 2026, el porcentaje de población nacida en el extranjero era del 14,1% en Ceuta y del 24,4% en Melilla, frente al 20,2% nacional. Sin embargo, la composición de esa inmigración es muy diferente: algo más del 86% de los nacidos en el extranjero residentes en ambas ciudades procedía de Marruecos, frente al 12,3% en España.
En términos relativos, la población nacida en Marruecos representaba el 11,8% de la población de Ceuta y el 21,2% de la de Melilla, frente al 2,4% del conjunto de España, según los datos utilizados en el informe. Estas cifras no incluyen a los ciudadanos nacidos en España que tienen padres o abuelos de origen marroquí, por lo que el estudio considera que el impacto demográfico de las migraciones es mayor cuando se analiza el origen familiar y no únicamente el lugar de nacimiento.
Canarias
El documento también analiza la situación de Canarias, donde identifica una dinámica demográfica muy diferente a la de las ciudades autónomas. Mientras Ceuta y Melilla mantienen una población particularmente joven, Canarias afronta un acusado descenso de la natalidad. El informe cifra en 0,78 hijos por mujer española residente en Canarias en 2024 la fecundidad de este colectivo, uno de los valores más bajos registrados en España y en el contexto internacional.
La comparación entre los tres territorios constituye precisamente uno de los elementos más relevantes del estudio. Canarias ha experimentado un importante crecimiento demográfico durante el último medio siglo —su población pasó de aproximadamente 1,25 millones de habitantes en 1976 a 2,27 millones en 2026—, pero el informe atribuye buena parte de este incremento a la inmigración, mientras que el saldo vegetativo ha pasado a ser negativo.
El Observatorio Demográfico CEU CEFAS concluye que Canarias, Ceuta y Melilla afrontan retos demográficos muy diferentes, pese a compartir su condición de territorios situados en la frontera sur de España. Canarias se enfrenta fundamentalmente a la caída de la fecundidad y al progresivo envejecimiento de su población de origen español, mientras que Ceuta y Melilla presentan una estructura mucho más joven, una mayor fecundidad histórica y una composición poblacional marcada por la proximidad geográfica y los vínculos familiares con Marruecos.
El informe incorpora, además, una valoración crítica de las políticas migratorias españolas y de la gestión de las fronteras. En sus conclusiones, los autores consideran que la evolución de las entradas irregulares durante las últimas décadas evidencia problemas en los mecanismos de control fronterizo y sostienen que las políticas públicas tienen efectos sobre los incentivos migratorios. Estas afirmaciones forman parte de la interpretación y valoración de los autores del estudio, y deben diferenciarse de los datos estadísticos procedentes del INE, el Ministerio del Interior u otros organismos oficiales.
Más allá de las interpretaciones políticas que plantea el documento, sus datos dibujan una realidad demográfica singular para las dos ciudades autónomas. Ceuta y Melilla son territorios muy jóvenes dentro de una España caracterizada por el envejecimiento, pero al mismo tiempo registran una esperanza de vida inferior a la media nacional, elevados niveles de desempleo y una intensa movilidad de población nacida en España.
El principal desafío será, por tanto, determinar cómo evolucionarán estas tendencias durante las próximas décadas. La caída de la fecundidad entre las mujeres extranjeras, la salida de población nacida en España, el elevado peso de las generaciones jóvenes y la continuidad de los flujos migratorios pueden alterar significativamente la estructura demográfica de las dos ciudades.
El Informe 24 del Observatorio Demográfico CEU CEFAS plantea así un escenario en el que la demografía se convierte en una cuestión estrechamente relacionada con el empleo, la vivienda, los servicios públicos, la educación, la cohesión social y la gestión de las fronteras. En el caso de Ceuta y Melilla, la combinación de una población excepcionalmente joven y una composición de origen singular convierte a ambas ciudades en uno de los principales laboratorios demográficos de España para observar cómo las migraciones y la natalidad están modificando la estructura de población del país.



