Hundimiento del flujo total, pero no del fenómeno
Según los datos acumulados del Ministerio del Interior, España cerró 2025 con 36.775 inmigrantes llegados de forma irregular por vía marítima y terrestre, lo que supone un descenso del 42,6% respecto a los 64.019 registrados en 2024. La caída general es muy significativa, pero no equivale a la desaparición del problema, sino a una profunda reconfiguración de las rutas y de la presión sobre territorios concretos.
El mar: menos llegadas, menos embarcaciones
Las llegadas por vía marítima se redujeron casi a la mitad en un año, pasando de 61.372 personas en 2024 a 32.925 en 2025, un descenso del 46,4%. El número de embarcaciones también se contrajo, de 1.810 a 1.235, lo que supone un 31,7% menos de las salidas detectadas, indicador de menor actividad de las redes o de mayor eficacia en la disuasión y el control en origen.
El eje canario se enfría, Baleares se calienta
La ruta canaria, considerada una de las travesías marítimas más letales del mundo, experimentó en 2025 un desplome histórico del 62% en llegadas irregulares, con solo 17.788 inmigrantes frente a los 46.843 de 2024, y un recorte similar en embarcaciones (263 frente a 692).
Este descenso, atribuido a intensos esfuerzos de control en origen desde Marruecos, Mauritania y Senegal, y mayor vigilancia en el Atlántico, no ha evitado una tragedia humana sin precedentes: cerca de 1.906 víctimas mortales o desaparecidas según Caminando Fronteras, con El Hierro absorbiendo el 60% de las llegadas (unas 10.600 personas, casi su población total).
La reconfiguración de los flujos, con nuevas salidas más lejanas desde Guinea Conakry y un repunte de las rutas alternativas como la argelina hacia Baleares, confirma que el fenómeno persiste en su peligrosidad estructural pese al alivio estadístico.
Este enfriamiento del eje atlántico contrasta con el repunte en Baleares, que registra 7.321 inmigrantes frente a los 5.882 del año anterior, un aumento del 24,5%, y un incremento de las embarcaciones de 349 a 401, un 14,9% al alza.
Península estable, microrrutas en Ceuta y Melilla
La llegada a la Península por vía marítima se mantiene en una banda relativamente estable, con 7.787 inmigrantes en 2025 frente a los 8.598 de 2024, una ligera caída del 9,4%, mientras las embarcaciones pasan de 754 a 561, un descenso del 25,5%.
Ceuta y Melilla por mar continúan siendo escenarios de cifras muy bajas y volátiles: Ceuta pasa de 28 a solo 4 inmigrantes y de 7 a 2 embarcaciones, mientras que Melilla sube de 21 a 25 llegadas con el mismo número de embarcaciones (8) y una variación porcentual del 19% sobre volúmenes mínimos.
La frontera terrestre se dispara en las dos plazas africanas
Mientras el mar se enfría, la presión sobre las vallas se dispara: Ceuta y Melilla suman 3.850 inmigrantes llegados por vía terrestre, un 45,4% más que los 2.647 de 2024. Ceuta concentra la mayor parte del flujo, con 3.523 personas (un 39,2% más), pero es Melilla la que registra el mayor incremento relativo, al pasar de 116 a 327 inmigrantes, un salto del 181,9% que puede ayudar a confirmar la mutación silenciosa de las rutas hacia las fronteras físicas del sur de Europa.



