La Policía Nacional habría identificado a entre 12 y 14 presuntos militares en activo de Marruecos entre las personas que se encontraban en el asentamiento de migrantes de la playa de El Trampolín, en Ceuta. Según una información publicada por El Español, los individuos reconocieron ante los agentes su pertenencia al Ejército marroquí y alegaron que habían desertado para justificar su permanencia en territorio español.
La identificación se produjo durante el operativo policial para desalojar el asentamiento, en el que se concentraban miles de personas llegadas a Ceuta en el contexto de la crisis migratoria iniciada a finales de julio. Según las informaciones difundidas por medios locales y nacionales, algunos de los identificados utilizaban material de apariencia militar, como sacos de dormir reglamentarios y cantimploras.
El dato más relevante es que los presuntos militares habrían manifestado su temor a ser devueltos a Marruecos por las consecuencias que, según ellos, podría acarrearles haber abandonado el servicio. Sin embargo, no consta en las informaciones consultadas una confirmación pública independiente de su condición militar, de su situación administrativa ni de las circunstancias concretas de una eventual deserción.
Un episodio que coincide con las investigaciones sobre la entrada masiva
La presencia de estos presuntos militares se conoce después de que la Policía Nacional elaborase un informe sobre la entrada masiva de personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio de 2026. El documento, realizado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) y remitido a la Audiencia Nacional, sostiene que agentes marroquíes uniformados y de paisano habrían guiado a grupos de migrantes durante el cruce de la frontera.
La posible presencia de militares entre quienes cruzaron la frontera añade una dimensión de seguridad al episodio, pero no permite concluir por sí sola que los identificados participaran en la organización de la entrada masiva ni que actuaran siguiendo órdenes de sus superiores.
¿Qué ocurrió después de su identificación?
De acuerdo con las informaciones publicadas sobre el desalojo, los individuos terminaron cruzando la frontera hacia Marruecos. Este detalle resulta especialmente significativo porque, según los mismos relatos, habían alegado que no querían regresar a su país por miedo a las consecuencias de su supuesta deserción.
La información disponible no permite establecer con certeza si las autoridades españolas comprobaron documentalmente su pertenencia a las Fuerzas Armadas marroquíes, si solicitaron protección internacional o si existió algún procedimiento específico para valorar sus declaraciones antes de su retorno.
Tampoco se ha acreditado públicamente que estos hombres formasen parte de un dispositivo de inteligencia o de una operación militar encubierta. Cualquier afirmación en ese sentido requeriría pruebas adicionales.
La crisis de finales de julio, en la que se registró una entrada masiva de personas desde Marruecos, continúa siendo objeto de análisis policial e informativo, como la presencia, conocida este lunes, de buques de guerra marroquíes en aguas españolas en aquellos días. En cualquier caso, el informe del CENIF recogió indicios sobre la actuación de agentes marroquíes durante el cruce.
Por tanto, conviene diferenciar dos hechos informativos: por un lado, la identificación policial de personas que dijeron ser militares desertores; por otro, las hipótesis sobre una posible participación de miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes en la entrada masiva. Aunque ambos asuntos están relacionados con la misma crisis, las informaciones disponibles no demuestran que exista una conexión operativa directa entre ellos.



