El Gobierno ha hecho públicos este miércoles los informes, alertas y comunicaciones elaborados por los organismos de seguridad e inteligencia en relación con la crisis migratoria registrada en Ceuta a finales de julio, una documentación con la que el Ejecutivo pretende reconstruir, con fecha y hora, qué información estaba disponible antes y durante la entrada masiva de migrantes y a qué autoridades fue trasladada. La publicación cumple el compromiso adquirido por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia ante el Congreso del pasado 3 de septiembre.
Los informes desclasificados pueden consultarse en este enlace
El repositorio publicado por La Moncloa reúne 40 documentos y comunicaciones correspondientes al periodo comprendido entre el 1 y el 31 de julio de 2026. La documentación procede de la Policía Nacional, a través del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF); de la Guardia Civil, mediante organismos como el Centro de Coordinación del Estrecho (CCOE), la Jefatura de Información (JIGC), el Centro de Coordinación para la Vigilancia Marítima de Costas y Fronteras (CECORVIGMAR) y el Estado Mayor; así como del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS).
La documentación permite comprobar que la presión migratoria sobre Ceuta ya estaba siendo monitorizada semanas antes de la crisis del 30 de julio. Entre los documentos anteriores a la entrada masiva figuran varias infografías sobre entradas a nado, informes sobre intentos de superar el vallado, análisis de la situación migratoria de Argelia y Marruecos y documentos sobre inmigración marítima. El CNI también había elaborado el 27 de julio un informe sobre la situación de la inmigración irregular hacia España.
Precisamente ese informe del CNI, fechado el 27 de julio y referido a la situación a 30 de junio, advertía de que la presión migratoria sobre Ceuta y Melilla estaba aumentando. El documento señalaba que, aunque las entradas irregulares en el conjunto de España habían descendido un 33% durante el primer semestre, se había producido un incremento en las entradas hacia las ciudades autónomas. También apuntaba a unas condiciones meteorológicas favorables para las salidas desde las costas marroquíes y advertía de que la presión sobre Ceuta y Melilla podía aumentar.
Uno de los elementos destacados en ese análisis era el impacto que podía tener una sentencia del Tribunal Supremo sobre los rechazos en frontera. El informe señalaba que la sentencia establecía que la disposición adicional décima de la Ley de Extranjería no permitía aplicar el rechazo en frontera a migrantes interceptados en el mar, diferenciándolo de quienes intentaran franquear elementos de contención como la valla. El CNI consideraba que esta circunstancia podía tener un impacto especialmente relevante en Ceuta, donde se habían registrado miles de intentos de entrada a nado.
El documento también incluía una prospectiva sobre las principales rutas migratorias. En el caso de Marruecos, preveía que el control de las autoridades marroquíes continuaría ejerciendo un efecto de contención sobre las llegadas a la Península, pero advertía de que la presión migratoria sobre Ceuta y Melilla podía incrementarse y de que la sentencia del Supremo podía favorecer los intentos de entrada a nado.
Los avisos llegaban por el mar
La documentación publicada muestra que la situación se intensificó notablemente en los días inmediatamente anteriores al 30 de julio. Un informe de la Jefatura de Información de la Guardia Civil fechado el 30 de julio señala que se estaba observando un incremento de la presión migratoria sobre Ceuta, fundamentalmente mediante entradas a nado protagonizadas por jóvenes magrebíes desde Marruecos, especialmente por las zonas de El Tarajal y Benzú. Según las cifras disponibles entonces, entre las 08.00 horas del 29 de julio y las 08.00 del 30 de julio se habían contabilizado 605 entradas por mar territorial y 493 personas interceptadas por las fuerzas de seguridad marroquíes, datos todavía pendientes de confirmación oficial.
El mismo informe situaba el problema en una escala considerablemente mayor. De acuerdo con datos facilitados por la Presidencia de Ceuta, durante la segunda quincena de julio se habrían producido unas 1.500 entradas, con un ritmo aproximado de 200 personas diarias y un incremento exponencial durante la última semana.
Agua y en botella
El informe alertaba además de que en localidades próximas a Ceuta, como Castillejos y Rincón, podía haber miles de personas esperando las condiciones adecuadas para intentar cruzar a nado.
Otro de los puntos críticos señalados por la Guardia Civil era la saturación de los recursos de acogida de Ceuta. El informe calificaba de extremo el grado de saturación del CETI y advertía de que numerosas personas permanecían fuera del centro a la espera de poder acceder. Especialmente grave era, según el documento, la situación del dispositivo de protección de menores, cuya ocupación se situaba, de acuerdo con las declaraciones de la Presidencia ceutí recogidas en el informe, en el 1.600% de su capacidad.
El informe adquiere especial relevancia al describir la situación durante la mañana del 30 de julio. Según la información que manejaba la Guardia Civil, una bolsa de hasta 6.000 candidatos a la inmigración irregular podía estar aproximándose al espigón de El Tarajal desde la playa marroquí. El documento describe una aproximación masiva y señala que los migrantes avanzaban hacia la frontera ante lo que los agentes percibían como una aparente inactividad de las fuerzas de seguridad marroquíes.
Sin embargo, la valoración de la propia Guardia Civil no concluyó que Marruecos hubiera decidido deliberadamente dejar de controlar la frontera. El informe recuerda que, de los 1.109 intentos de entrada a nado registrados entre las 08.00 horas del 29 y las 08.00 del 30 de julio, las fuerzas de seguridad marroquíes habían interceptado 493 personas. Por ello, el documento considera que no podía concluirse que las autoridades marroquíes hubieran incurrido en una dejación evidente de funciones durante esa jornada.
La Guardia Civil también contemplaba otro riesgo: que la situación generada por la llegada masiva de migrantes magrebíes pudiera ser aprovechada por grupos de migrantes subsaharianos para intentar una entrada a gran escala por el perímetro fronterizo. El informe señalaba que existían indicios de que estos grupos podían estar organizándose para aprovechar el caos generado en la ciudad.
La documentación publicada también permite conocer el papel que desempeñó el CNI en los días inmediatamente anteriores a la crisis. Los mensajes incluidos en el repositorio muestran comunicaciones entre el CNI en Ceuta, la Delegación del Gobierno y la Guardia Civil. El 27 de julio, por ejemplo, el CNI y la Delegación del Gobierno intercambiaron mensajes sobre una reunión urgente relacionada con los llamados «nadadores».
Dos días después, el 29 de julio, el CNI trasladó a la Delegación del Gobierno información procedente de redes sociales sobre llamamientos a realizar entradas por la valla y por el mar. Según el mensaje publicado por La Moncloa, se advertía de que existían dos grupos diferentes que estaban difundiendo la convocatoria y que conjuntamente contaban con unos 180.000 seguidores.
Ese mismo día, el CNI comunicó también a la Guardia Civil que disponía de información sobre posibles intentos de entrada a nado y salto de la valla para el día siguiente.
La documentación muestra que el 30 de julio se produjo una multiplicación de las alertas y de los informes. Ese día aparecen comunicaciones de la Guardia Civil, Policía Nacional, CNI y CIFAS sobre la situación migratoria, así como alertas específicas dirigidas a los puestos fronterizos de Ceuta y Melilla y a otros puntos como Algeciras, Tarifa y el puerto de Ceuta. También se elaboró un informe del CIFAS titulado Crisis migratoria en plazas e islas de soberanía española en el norte de África.
La publicación incorpora igualmente documentos clasificados o parcialmente protegidos, aunque el Gobierno ha aplicado medidas de anonimización y protección para evitar que la difusión de la documentación comprometa datos personales, fuentes sensibles o capacidades operativas de los organismos implicados. La Moncloa asegura que cada documento incorpora, cuando procede, la fecha y hora de envío, el canal utilizado y los destinatarios institucionales.
En conjunto, los documentos dibujan una secuencia de incremento progresivo de la presión migratoria: primero aparecen alertas periódicas sobre entradas a nado y movimientos en las rutas migratorias; posteriormente aumentan los informes de inteligencia y las comunicaciones sobre posibles intentos masivos; y finalmente, el 30 de julio, se suceden las alertas y los informes operativos ante una situación que ya había adquirido una dimensión extraordinaria.
La documentación publicada por el Gobierno resulta especialmente relevante porque permite contrastar qué información conocían los diferentes organismos y cuándo la recibieron, uno de los aspectos centrales del debate político abierto tras los acontecimientos de Ceuta. La propia Moncloa señala que el objetivo del repositorio es precisamente permitir una reconstrucción verificable de la información disponible antes y durante la crisis.
Además, el contenido revela que el fenómeno era analizado no solo desde una perspectiva policial, sino también desde los ámbitos de inteligencia, seguridad nacional, control marítimo, fronteras y política migratoria europea. Los informes abordan desde los movimientos de las redes de inmigración irregular y las condiciones de salida desde Marruecos, Argelia, Mauritania, Senegal y Gambia hasta las consecuencias que podía tener la entrada en vigor del nuevo marco europeo de migración y asilo.
El conjunto de documentos, por tanto, constituye una radiografía inédita de la información manejada por las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia españoles durante las semanas previas a la crisis de Ceuta y durante sus primeras horas. Más allá de las interpretaciones políticas, los informes permiten reconstruir la evolución de las alertas, el conocimiento previo de posibles intentos masivos de entrada, la presión sobre los recursos de acogida y la respuesta de las autoridades españolas y marroquíes.



