El 90% de los flotadores utilizados en la entrada masiva de migrantes en Ceuta pertenecía a una misma marca alemana

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El 90% de los flotadores y otros elementos de flotabilidad observados en las imágenes de la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales de julio correspondía, según un análisis de inteligencia, a productos de una misma marca comercial: Bestway, fabricante alemán de artículos recreativos e hinchables. La coincidencia ha despertado interrogantes sobre la adquisición y distribución del material utilizado por miles de personas para cruzar a nado la frontera marítima entre Marruecos y la ciudad autónoma.

La investigación, difundida por El Español el 11 de octubre, fue realizada por José María Gil Garre, analista especializado en inteligencia, seguridad y terrorismo internacional y codirector del International Security Observatory. El experto examinó más de 150 fotografías tomadas durante los días 30 y 31 de julio, en las que aparecen flotadores, aletas y trajes de neopreno abandonados en las playas ceutíes tras la llegada masiva de personas procedentes de Marruecos.

El análisis detectó una notable homogeneidad en el material utilizado. En particular, numerosos flotadores presentaban el mismo diseño geométrico, tamaño y estampado, una repetición que llevó al investigador a identificar un modelo concreto como predominante entre los elementos de flotabilidad visibles en las imágenes.

Bestway Mud Master, el modelo más repetido

El producto identificado con mayor frecuencia fue el flotador Bestway Mud Master, con referencia 36016. Según la información publicada, se trata de un modelo cuyo diámetro es de aproximadamente 91 centímetros deshinchado y 81 centímetros hinchado, con una resistencia declarada de hasta 100 kilogramos. Su precio habitual se situaría entre los cinco y los siete euros.

La investigación sostiene que el modelo había registrado una elevada demanda durante las semanas anteriores a la entrada masiva. Según el analista, el agotamiento de existencias constituía una señal que merecía ser investigada para determinar si se había producido una compra extraordinaria de material antes de los acontecimientos.

No obstante, la coincidencia de marca y modelo no permite establecer por sí sola quién adquirió los productos, cuántas unidades se compraron ni si todas las compras respondieron a una misma iniciativa. El porcentaje del 90% debe entenderse como una estimación derivada del análisis de las imágenes examinadas, no como el resultado de un recuento oficial de todos los flotadores utilizados.

El informe apunta al portal de comercio electrónico Jumia.ma como uno de los canales por los que se habría adquirido parte del material. La investigación también sitúa en Castillejos, localidad marroquí próxima a Ceuta conocida oficialmente como Fnideq, y sus alrededores, uno de los puntos de distribución de estos productos.

Según las declaraciones recogidas por El Español, el experto no pudo determinar quién compró las unidades ni identificar a los responsables de una eventual adquisición masiva. Parte del material habría llegado a establecimientos locales, donde pudo ser adquirido directamente por quienes se preparaban para cruzar la frontera.

El propio investigador distingue entre los fabricantes y los posibles compradores o distribuidores. La investigación no atribuye a Bestway ni a la plataforma comercial responsabilidad en la organización de la entrada masiva: ambas habrían comercializado productos cuya demanda aumentó antes de los acontecimientos. La cuestión pendiente es quién pudo comprar cantidades significativas y cómo se distribuyeron posteriormente.

La coincidencia del material reabre las preguntas sobre la preparación de la entrada

La entrada masiva de los días 30 y 31 de julio puso a prueba los dispositivos de control fronterizo de Ceuta. Según las cifras difundidas por las autoridades españolas y recogidas por distintos medios, alrededor de 80.000 personas habrían cruzado desde Marruecos durante aquellas jornadas, aunque la cifra se refiere al flujo registrado y no al número de personas que permanecieron en la ciudad.

El análisis del material utilizado aporta un nuevo elemento a las preguntas sobre la preparación previa de los cruces. La presencia repetida de un mismo modelo comercial podría ser compatible con una concentración de la demanda, pero no demuestra por sí misma que existiera una compra coordinada, una convocatoria organizada o una operación dirigida por una autoridad.

La investigación cobra interés en un contexto en el que el informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional, remitido a la Audiencia Nacional, examinó la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes durante los acontecimientos y apuntó a indicios de permisividad e intervención de agentes en la guía de algunos grupos. Esas conclusiones policiales constituyen una línea de investigación distinta de la relativa al origen comercial de los flotadores.

La cuestión central sigue sin resolverse: quién adquirió el material, en qué cantidades, cuándo se distribuyó y si las compras respondieron a una demanda espontánea o a una preparación previa de los cruces. Por el momento, el análisis fotográfico identifica un patrón comercial llamativo, pero no permite atribuir responsabilidades ni demostrar una relación directa entre la adquisición de los flotadores y la organización de la entrada masiva.

 

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