El papa León XIV hizo este domingo un llamamiento a reconstruir los vínculos entre la fe y la sociedad durante el encuentro “Tejer redes”, celebrado en el Movistar Arena de Madrid ante miles de asistentes y representantes de los ámbitos de la cultura, el arte, la economía, el deporte y la universidad. En su intervención, el Pontífice defendió la necesidad de promover una cultura del diálogo y del encuentro en un momento marcado por la polarización, la aceleración tecnológica y la pérdida de referentes compartidos. El acto formó parte de la segunda jornada de su histórica visita apostólica a España.
León XIV centró buena parte de su discurso en la importancia de construir puentes entre personas e instituciones. Según explicó, “tejer redes” implica crear juntos, colaborar de manera desinteresada y situar siempre la dignidad humana en el centro de cualquier proyecto social. El Papa advirtió de que las sociedades contemporáneas corren el riesgo de convertirse en expertas en los medios y en la producción, pero cada vez más inciertas sobre el sentido último de sus acciones, preguntándose “para qué, con quién y para quién se produce”.
El Pontífice subrayó que el diálogo entre la Iglesia, las instituciones, el mundo empresarial, la cultura y los agentes sociales debe estar orientado al bien común. En un mensaje dirigido tanto a organizaciones empresariales como sindicales, defendió la necesidad de alcanzar acuerdos que permitan afrontar los desafíos del presente desde el respeto mutuo y la búsqueda de soluciones compartidas. En este contexto, afirmó que el verdadero progreso no puede medirse únicamente en términos económicos, sino también por su capacidad para promover el desarrollo integral de las personas.
Uno de los ejes de su intervención fue la reflexión sobre el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial. León XIV alertó del peligro de una sociedad cada vez más eficiente desde el punto de vista técnico, pero menos consciente de los valores que deben orientar ese desarrollo. Frente a ello, reclamó reforzar la dimensión humana de la economía, la educación y la innovación, insistiendo en que el avance tecnológico debe estar siempre al servicio de la persona y no al revés.
El Papa también dedicó una parte de su discurso a la cultura, a la que definió como un elemento esencial para preservar la memoria colectiva y favorecer el entendimiento entre generaciones. Invitó a los presentes a preguntarse qué valores se están transmitiendo a las nuevas generaciones y cuáles corren el riesgo de perderse en una sociedad cada vez más marcada por la inmediatez. En este sentido, defendió que la cultura debe actuar como un espacio de encuentro capaz de superar divisiones y fomentar una convivencia basada en el respeto y la escucha.
Durante el acto participaron destacadas personalidades de la vida pública española. El actor Antonio Banderas reivindicó el papel del arte como herramienta para combatir la superficialidad y promover una visión más profunda del ser humano. También intervinieron representantes del mundo empresarial, sindical y académico, que coincidieron en la necesidad de impulsar un nuevo contrato social capaz de responder a los desafíos de la digitalización, la inteligencia artificial y las transformaciones del mercado laboral.
En el ámbito deportivo, figuras como Carolina Marín y Teresa Perales destacaron la importancia de poner el valor de la persona por encima de la obsesión por el rendimiento y el éxito. Sus testimonios sirvieron para reforzar uno de los mensajes centrales del encuentro: la necesidad de construir una sociedad donde la cooperación, la solidaridad y la ayuda mutua prevalezcan sobre la competencia permanente.
La intervención de León XIV concluyó con una invitación a todos los sectores de la sociedad a convertirse en protagonistas de una cultura del encuentro. El Papa defendió que la fe no debe permanecer aislada de la realidad social, sino contribuir activamente a la construcción de una sociedad más justa, humana y fraterna. Tras agradecer la participación de los asistentes, impartió su bendición final y cerró un acto que se convirtió en uno de los momentos más significativos de su visita a Madrid, marcado por un mensaje de diálogo, cooperación y esperanza compartida.



