Más de un tercio de las organizaciones industriales considera el riesgo de ciberseguridad uno de los principales obstáculos externos para el crecimiento, según un nuevo estudio internacional elaborado por Rockwell Automation en colaboración con Sapio Research. El informe analiza las opiniones de 1.560 responsables de la toma de decisiones de empresas industriales de 17 países y pone de manifiesto la creciente relación entre ciberseguridad, continuidad operativa y capacidad de crecimiento empresarial.
El estudio, titulado Resiliencia Operacional en la Era de la Conectividad, refleja una situación en la que las compañías están incrementando sus inversiones en protección digital al mismo tiempo que aumenta su exposición a posibles incidentes. La expansión de las operaciones conectadas, la adopción de inteligencia artificial y la progresiva convergencia entre las tecnologías de información (IT) y las tecnologías operacionales (OT) están generando nuevas interdependencias dentro de las organizaciones industriales.
Según los resultados, el 46% de las organizaciones consultadas experimentó un incidente de ciberseguridad durante los últimos 12 meses. A pesar de esta exposición, el 90% de los encuestados afirma sentirse seguro respecto a la capacidad de su organización para prevenir, contener o recuperarse de este tipo de incidentes.
La diferencia entre la incidencia registrada y el nivel de confianza constituye uno de los elementos centrales del estudio. Las empresas reconocen una exposición creciente a las amenazas digitales, pero al mismo tiempo mantienen una percepción elevada sobre sus capacidades defensivas.
La investigación también muestra que las organizaciones industriales están incrementando los recursos destinados a ciberseguridad. El 62% de las compañías consultadas ya ha invertido en plataformas de ciberseguridad, mientras que esta área ocupa el segundo lugar entre las inversiones tecnológicas que, según los encuestados, generan un mayor retorno de la inversión.
El dato refleja el cambio de consideración de la ciberseguridad dentro de las organizaciones industriales. La protección digital deja de estar vinculada exclusivamente a los sistemas informáticos corporativos y adquiere una dimensión directamente relacionada con la continuidad de las operaciones industriales.
En una fábrica conectada, una interrupción de los sistemas digitales puede afectar potencialmente a procesos de producción, sistemas de control, cadenas de suministro y otros elementos operativos. La creciente interconexión entre estos ámbitos hace que las consecuencias de un incidente puedan extenderse más allá de los sistemas inicialmente afectados.
Rick Kaun, director global de servicios de ciberseguridad de Rockwell Automation, señala que las organizaciones industriales comprenden que la ciberseguridad tiene una incidencia directa sobre la disponibilidad, la continuidad, la productividad y el crecimiento.
Según su planteamiento, la inversión en tecnología no garantiza por sí misma la resiliencia operacional. Para conseguirla, la gestión de los riesgos de ciberseguridad debe integrarse en la estrategia general de la empresa y contemplar también la capacidad de respuesta ante posibles interrupciones.
La inteligencia artificial entra en la estrategia defensiva
La inteligencia artificial y el aprendizaje automático se están incorporando también a las estrategias de ciberseguridad de las empresas industriales. Según el estudio, el 45% de las organizaciones tiene previsto utilizar IA y machine learning en iniciativas de ciberseguridad durante los próximos 12 meses.
Estas tecnologías pueden utilizarse, según la investigación, para reforzar capacidades relacionadas con la detección, la monitorización y la gestión de riesgos.
La incorporación de IA se produce además mientras las propias organizaciones están ampliando su utilización de esta tecnología en los procesos industriales. Esto genera un escenario de doble dimensión: la inteligencia artificial se convierte simultáneamente en una herramienta para mejorar las capacidades defensivas y en una tecnología cuya integración en las operaciones debe ser protegida.
El incremento de sistemas conectados y automatizados genera nuevas dependencias que deben incorporarse a las estrategias de gestión del riesgo.
La convergencia IT/OT amplía la superficie de ataque
Otro de los principales focos identificados por la investigación es la convergencia entre IT y OT. Los sistemas de tecnología de la información y los sistemas de tecnología operacional están cada vez más conectados, lo que permite compartir datos y mejorar determinados procesos, pero también genera nuevos puntos de exposición.
El estudio sitúa los puntos de integración entre IT y OT como el segundo ámbito más vulnerable ante incidentes de ciberseguridad. La conexión entre ambos mundos puede facilitar que una amenaza que inicialmente afecta a sistemas informáticos tenga posteriormente consecuencias sobre procesos industriales.
La situación adquiere especial relevancia en instalaciones donde los sistemas digitales están vinculados directamente con maquinaria, líneas de producción o infraestructuras críticas. Una incidencia de ciberseguridad puede, en estos casos, tener consecuencias sobre la producción y no únicamente sobre la disponibilidad de información.
Sin embargo, los encuestados también identifican la convergencia IT/OT como una oportunidad. El 37% considera que proteger la arquitectura IT/OT permitirá generar resultados empresariales positivos durante los próximos cinco años.
La seguridad de estos sistemas aparece así asociada tanto a la reducción del riesgo como a la capacidad de aprovechar las ventajas de una mayor conectividad industrial.
El informe introduce el concepto de resiliencia operacional como la capacidad de una organización para mantener unas operaciones industriales seguras, protegidas y fiables mediante la gestión proactiva del riesgo, la reducción de las disrupciones y la recuperación rápida ante incidentes.
Este enfoque amplía el concepto tradicional de ciberseguridad. No se trata únicamente de evitar que se produzca un ataque, sino también de disponer de mecanismos que permitan limitar sus consecuencias y recuperar las operaciones en el menor tiempo posible.
La evolución del sector industrial hacia modelos cada vez más conectados hace que esta capacidad gane importancia. La digitalización de las fábricas, la utilización creciente de datos operacionales, la inteligencia artificial y la integración de sistemas IT y OT incrementan las posibilidades de automatización y eficiencia, pero también introducen nuevas dependencias tecnológicas.
En este contexto, el estudio señala que la ciberseguridad se ha convertido en un elemento directamente relacionado con la capacidad de una organización para mantener la producción y responder ante posibles interrupciones.
Una preocupación vinculada al crecimiento
La consideración del riesgo cibernético como obstáculo para el crecimiento empresarial constituye uno de los principales resultados de la investigación. Para las organizaciones industriales consultadas, la seguridad digital ya no se limita a una cuestión técnica, sino que forma parte de los factores que pueden condicionar la expansión de sus operaciones.
El aumento de la conectividad implica que las empresas deben gestionar simultáneamente las oportunidades derivadas de la digitalización y los riesgos asociados a una mayor exposición.
El estudio refleja, por tanto, una evolución de la función de ciberseguridad hacia un ámbito más estrechamente vinculado con la estrategia empresarial. La capacidad para identificar riesgos, proteger sistemas IT y OT, incorporar nuevas tecnologías de detección y responder ante incidentes puede tener consecuencias directas sobre la continuidad de la actividad industrial.
Rockwell Automation sostiene que las organizaciones que gestionan el riesgo de manera proactiva y se preparan para posibles disrupciones pueden reforzar su capacidad para proteger las operaciones y mantener la producción.
La investigación fue realizada por Sapio Research en colaboración con Rockwell Automation y recoge las opiniones de responsables con funciones que van desde posiciones de gestión hasta puestos ejecutivos. El estudio abarca empresas de diferentes tamaños, con ingresos comprendidos entre 100 millones de dólares y más de 30.000 millones, y diferentes sectores industriales, entre ellos bienes de consumo envasados, alimentación y bebidas, automoción, semiconductores, energía y ciencias de la vida.
Los resultados dibujan un escenario en el que la industria afronta una paradoja: las organizaciones tienen una mayor exposición a los riesgos digitales, pero también están incrementando sus capacidades e inversiones para hacerles frente. La convergencia IT/OT, la expansión de la IA y la creciente conectividad convierten la resiliencia operacional en un componente cada vez más integrado en la estrategia industrial.



