Reino Unido vuelve a plantearse el regreso a la UE una década después del Brexit

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El debate sobre el futuro del Reino Unido en Europa ha entrado en una nueva fase. Diez años después del referéndum que decidió el Brexit, el primer ministro británico, Andy Burnham, ha dejado abierta la posibilidad de que el país pueda volver a solicitar su ingreso en la Unión Europea, aunque no ha anunciado ningún compromiso para iniciar ese proceso.

Burnham ha planteado que el Gobierno británico debe analizar durante la próxima década todas las alternativas para definir su relación con la UE. Entre ellas ha citado expresamente mantener la situación actual, reincorporarse a la unión aduanera, regresar al mercado único o llegar incluso a la reintegración plena en la Unión Europea. El primer ministro ha precisado que no existe una decisión inmediata sobre un nuevo referéndum.

La posición supone un cambio respecto a las líneas que el Partido Laborista mantuvo en las elecciones de 2024. El programa con el que llegó al poder descartaba durante esta legislatura el regreso al mercado único, a la unión aduanera y a la libertad de movimiento. La propia Biblioteca de la Cámara de los Comunes ha confirmado que esas siguen siendo las líneas rojas oficiales del Gobierno, aunque Burnham ha abierto ahora el debate sobre la relación a largo plazo con Europa.

La intervención de Burnham se produce en el décimo aniversario del referéndum de 2016, en el que el 51,9 % de los votantes optó por abandonar la UE frente al 48,1 % que apoyó permanecer. El Reino Unido abandonó formalmente la Unión Europea el 31 de enero de 2020 y posteriormente concluyó el periodo de transición que dio paso a la actual relación comercial y política con Bruselas.

Desde entonces, el debate sobre los efectos del Brexit no ha desaparecido de la política británica. El nuevo Gobierno considera que es necesario reconstruir la relación con los Veintisiete, especialmente en ámbitos como comercio, movilidad, seguridad y cooperación económica.

Burnham ha defendido que el país necesita determinar cuál debe ser su relación con Europa durante los próximos diez años. En declaraciones a la BBC, señaló que deben analizarse los costes y beneficios de cada alternativa antes de decidir qué camino seguir.

El apoyo al ‘rejoin’ aumenta

El cambio de discurso político coincide con una modificación de la opinión pública británica. Una encuesta de Ipsos publicada en junio de 2026 señala que el 52 % de los británicos considera que el Reino Unido debería solicitar su reincorporación a la UE, frente al 33 % que prefiere permanecer fuera. En un hipotético nuevo referéndum, el 58 % de los votantes probables consultados manifestó que apoyaría el regreso.

Otros estudios muestran, sin embargo, que existe una diferencia importante entre apoyar una relación más estrecha con Europa y respaldar una reincorporación completa. Una investigación reciente de British Future sitúa en el 46 % el apoyo al regreso frente al 29 % que optaría por permanecer fuera, mientras una mayoría respalda fórmulas intermedias de cooperación.

La cuestión es especialmente relevante porque el retorno a la UE no supondría simplemente recuperar las condiciones que tenía el Reino Unido antes de 2016. Una eventual candidatura tendría que negociarse con los Estados miembros y con las instituciones comunitarias.

Macron: no se puede elegir solo lo que interesa

La reacción europea ha sido favorable al debate, aunque acompañada de una advertencia sobre las condiciones de una eventual vuelta.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha recibido positivamente la posibilidad de que Londres vuelva a solicitar su ingreso. «Welcome back», afirmó al ser preguntado por la propuesta de Burnham. Al mismo tiempo, dejó claro que un eventual regreso no podría consistir en que el Reino Unido seleccionase únicamente las ventajas de la pertenencia a la UE y rechazase las obligaciones asociadas.

Esto afecta directamente a cuestiones especialmente sensibles para el Reino Unido. La pertenencia al mercado único implica aceptar las cuatro libertades fundamentales de la UE, incluida la libre circulación de personas, mientras que la unión aduanera exige una estrecha alineación con la política comercial comunitaria.

Por ello, una eventual reincorporación exigiría previsiblemente un proceso negociador complejo y podría implicar condiciones diferentes de las que disfrutó el Reino Unido durante su anterior etapa como Estado miembro.

Tony Blair también reclama el regreso

El debate ha recibido además el impulso del ex primer ministro laborista Tony Blair, que ha defendido que Reino Unido debería trabajar durante la próxima década para regresar a una UE reformada.

El Tony Blair Institute ha planteado que Londres debería iniciar un proceso estructurado de negociación con Bruselas, dejando sobre la mesa cuestiones como la libertad de movimiento y la contribución británica al presupuesto comunitario.

La propuesta de Blair coincide con un creciente debate dentro del laborismo, aunque no existe consenso en el partido sobre la conveniencia de convertir el regreso a la UE en una promesa electoral inmediata.

Pese al cambio de tono, Reino Unido no está actualmente en proceso de reincorporación a la Unión Europea. Burnham no ha anunciado un nuevo referéndum ni ha solicitado formalmente la adhesión.

El siguiente elemento importante será la evolución de las relaciones entre Londres y Bruselas. Está prevista una cumbre UE-Reino Unido en noviembre, que podría servir para profundizar en cuestiones como comercio, inmigración, movilidad juvenil y cooperación económica.

El debate, por tanto, ha cambiado de naturaleza. La pregunta ya no se limita a si el Brexit debe mantenerse o revertirse, sino a qué tipo de relación quiere establecer el Reino Unido con la Unión Europea durante la próxima década. El regreso completo es una de las opciones planteadas por el primer ministro, pero todavía no existe una decisión política para iniciar ese camino.

 

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