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martes, julio 28, 2026

Daniela Serban (Comillas): “Hay evidencia de que una parte significativa de la población apoyaría un nuevo referéndum sobre el Brexit”

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El Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), marcó un antes y un después en la historia del país. Desde el referéndum de 2016 hasta la concreción de la salida en 2020, las repercusiones de esta decisión han sido profundas y han afectado múltiples aspectos de la vida británica.

El 23 de junio de 2016, el Reino Unido celebró un referéndum en el que el 51,9% de los votantes optó por abandonar la UE. Esta decisión fue impulsada por factores como el escepticismo ante las políticas de la UE, el deseo de recuperar el control sobre la inmigración y la regulación económica. Tras años de negociaciones, el 31 de enero de 2020, el Reino Unido dejó oficialmente la Unión.

Las consecuencias políticas del Brexit fueron inmediatas. David Cameron, entonces primer ministro y partidario de la permanencia, renunció tras el resultado del referéndum. Le sucedió Theresa May, quien intentó negociar un acuerdo de salida, pero enfrentó una fuerte oposición y finalmente fue reemplazada por Boris Johnson, cuya estrategia más agresiva permitió concretar el Brexit.

El sector económico ha sido uno de los más afectados. La salida de la UE generó incertidumbre en los mercados y provocó la depreciación de la libra esterlina. Desde entonces, el Reino Unido ya no forma parte del mercado único europeo ni de la unión aduanera, lo que ha generado fricciones comerciales. Las empresas británicas han enfrentado mayores costos y demoras debido a los nuevos controles aduaneros y regulatorios. La exportación de productos como alimentos y productos farmacéuticos se ha visto particularmente afectada.

Así mismo, muchas empresas multinacionales han reubicado sus sedes en otros países europeos para mantener el acceso al mercado de la UE. Londres ha perdido parte de su atractivo como centro financiero global, y ciudades como Frankfurt y París han ganado terreno en este sector.

El Brexit ha contribuido al aumento de la inflación en el Reino Unido, exacerbado por problemas en la cadena de suministro y la escasez de mano de obra. Los precios de bienes de consumo y energía han aumentado, afectando directamente el nivel de vida de los británicos.

Uno de los aspectos más debatidos del Brexit ha sido su impacto en la inmigración y el empleo. La eliminación de la libre circulación ha generado escasez de trabajadores en sectores clave como la agricultura, la salud y la hostelería. Los ciudadanos de la UE residentes en el Reino Unido han tenido que ajustarse a nuevos requisitos de residencia y trabajo.

El Brexit también ha provocado divisiones en la sociedad británica. Las diferencias entre los partidarios y opositores del Brexit continúan marcando el debate público, y en regiones como Escocia e Irlanda del Norte, la salida de la UE ha avivado movimientos independentistas.

A partir del Brexit el Reino Unido ha tenido que redefinir sus relaciones internacionales. Ha firmado acuerdos comerciales con países como Australia y Japón, aunque las condiciones no siempre han sido tan favorables como las que tenía dentro de la UE. La relación con la Unión Europea sigue siendo tensa, especialmente en lo que respecta a Irlanda del Norte y el cumplimiento de los acuerdos aduaneros.

El impacto del Brexit seguirá desarrollándose en los próximos años. Si bien algunos defensores argumentan que el Reino Unido ahora tiene mayor control sobre sus políticas y comercio, las dificultades económicas y las fracturas sociales sugieren que los desafíos continúan. La capacidad del Reino Unido para adaptarse a su nueva realidad determinará si el Brexit resultará beneficioso o perjudicial a largo plazo.

En conclusión, el Brexit ha dejado una marca profunda en la historia británica, afectando todos los aspectos de la vida nacional. A medida que el país avanza en su nueva posición global, las decisiones políticas y económicas que se tomen serán cruciales para su futuro.

¿Hubo precipitación? ¿Cabe un cambio de opinión?

En este contexto, en Delta13News recurrimos a Daniela Serban, profesora asociada de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia Comillas y anteriormente profesora adjunta de Políticas Públicas en el King’s College de Londres, en la Escuela Internacional de Gobierno, e investigadora postdoctoral en la Universidad de Waseda en Tokio, a quien preguntamos sobre la oportunidad de que la ciudadanía británica, y sus gobiernos contemporáneos, se replanteen una hipotética vuelta a la casa europea.

La presencia de Reino Unido en distintas reuniones estas últimas semanas con líderes europeos han dado de que hablar y sugerido posibles movimientos internos. No en vano, recientes encuestas empiezan a poner el acento en que, quizá, el Brexit fue algo precipitado y que no debería haber ocurrido.

La doctora Serban estima que la presencia británica en estos foros y reuniones «sugieren un renovado interés en fortalecer la cooperación entre Londres y Bruselas«.

Así, su participación, a su juicio, «podría interpretarse como un intento de mantener influencia en las discusiones estratégicas de la UE sin necesidad de un retorno formal al bloque. Además, la participación en este tipo de reuniones puede ser un paso hacia una relación más pragmática, particularmente en comercio y regulaciones».

Con todo, son crecientes las encuestas entre los ciudadanos que en Reino Unido se replantean si la del brexit fue la mejor decisión ¿Se está produciendo un cambio de opinión? ¿Cómo ha afectado, en realidad, a la UE el brexit, desde que arrancó?: «Efectivamente, hay evidencia creciente de que la opinión pública en el Reino Unido sobre el Brexit está cambiando», constata la doctora de Comillas.

«Varias encuestas recientes muestran que una mayoría creciente de británicos considera que salir de la UE fue un error«. A su juicio, «este cambio de opinión se debe a varios factores, entre los cuales destacaría el impacto económico negativo. Muchas de las promesas del Brexit, como un mayor crecimiento económico o un control más efectivo sobre el comercio y la inmigración, no se han materializado».

Serban pone el acento, a este respecto, en que «la economía británica ha experimentado un crecimiento más lento en comparación con la UE, y el comercio ha sufrido debido a los nuevos obstáculos burocráticos».

Además, agrega, «sectores como la agricultura, la hostelería y la sanidad han experimentado una escasez de trabajadores debido a la reducción de la inmigración desde la UE. Las pequeñas y medianas empresas han enfrentado dificultades para exportar a la UE debido a las nuevas regulaciones y costos», sentencia.

Le preguntamos si en el supuesto de que Reino Unido se lo replanteara ¿cómo de difícil sería un hipotético reingreso en la UE? La profesora Serban contesta: «Aunque no hay una mayoría clara a favor de volver a la UE en el corto plazo, sí hay un creciente deseo de mejorar la relación con el bloque. Hay evidencia de que una parte significativa de la población apoyaría un nuevo referéndum en el futuro«.

En este marco, opina que la opción de reingresar al mercado único o a una relación más estrecha con la UE «es cada vez más discutida en el ámbito político y social» y, aunque reconoce que el Brexit es una «realidad consolidada», no menso cierto es que «la opinión pública en el Reino Unido está evolucionando. Si esta tendencia continúa, es posible que en los próximos años haya un debate más amplio sobre la posibilidad de redefinir la relación con la UE», concluye.

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