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domingo, agosto 30, 2026

Un segundo ataque contra militares en Ceuta deja herido a un sargento tras una nueva emboscada con piedras

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La tensión en Ceuta ha vuelto a elevarse este sábado después de que un militar resultara herido leve en un nuevo ataque contra efectivos del Ejército desplegados en la ciudad autónoma para colaborar en las labores de vigilancia y seguridad derivadas de la crisis migratoria. Se trata del segundo ataque con piedras contra militares en apenas dos días, después de la emboscada sufrida el jueves en la zona de Benzú, en la que cuatro militares resultaron heridos.

El nuevo incidente se produjo durante la madrugada de este sábado y tuvo como objetivo una patrulla militar. Un sargento de Regulares resultó herido leve cuando trataba de retener a uno de los atacantes. Cuatro personas fueron detenidas posteriormente, entre ellas un menor de edad, que quedó a disposición de la autoridad judicial competente.

El ataque se produce apenas 48 horas después de la grave agresión registrada en Benzú, donde un grupo de entre 30 y 40 personas rodeó un vehículo del Ejército y comenzó a lanzar piedras de grandes dimensiones contra los militares que se dirigían a un punto de vigilancia. Cuatro efectivos resultaron heridos y doce personas fueron detenidas por su presunta participación en los hechos.

Aquel primer ataque tuvo una especial gravedad por las circunstancias en las que se produjo. Los militares tuvieron que abandonar el vehículo y huir a pie mientras algunos de los agresores continuaban persiguiéndolos. La intervención de la Policía Nacional y de la Guardia Civil permitió finalmente controlar la situación y practicar las detenciones.

La respuesta judicial al primer ataque se produjo este viernes. Once de los doce detenidos fueron condenados a dos años de prisión por un delito de atentado contra agentes de la autoridad, aunque la pena fue sustituida por la expulsión de España durante cinco años después de que reconocieran su participación en los hechos y aceptaran el acuerdo alcanzado entre la Fiscalía y sus defensas. El duodécimo detenido, que negó haber participado, permanece en prisión provisional a la espera de juicio.

La repetición de las agresiones está generando preocupación entre las asociaciones profesionales de las Fuerzas Armadas. La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) ha advertido de la situación que afrontan los militares desplegados y ha reclamado mayores garantías para quienes participan en estas labores. Otras organizaciones militares también han cuestionado las condiciones en las que los efectivos están desempeñando su misión de vigilancia.

El despliegue militar en Ceuta se mantiene en el marco de la respuesta a la crisis migratoria desencadenada por la llegada masiva de personas procedentes de Marruecos a finales de julio. Las Fuerzas Armadas están desarrollando labores de presencia, vigilancia y apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, especialmente en zonas sensibles de la ciudad.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ya había defendido durante su visita a Ceuta el pasado 12 de agosto que el apoyo de las Fuerzas Armadas se mantendría durante el tiempo que fuera necesario. Robles subrayó entonces que los militares desplegados estaban trabajando en la protección de la población y reclamó que todo el peso de la ley recayera sobre las organizaciones dedicadas al tráfico de personas.

La sucesión de ataques se produce además en un contexto de creciente tensión social en Ceuta. En los últimos días se han registrado protestas de vecinos por la presencia de migrantes, enfrentamientos y episodios de violencia en diferentes puntos de la ciudad. El jueves, además, varios residentes participaron en incidentes en los que fueron destruidos e incendiados asentamientos improvisados de migrantes.

La situación ha obligado a reforzar la presencia policial en los principales puntos de conflicto y ha aumentado la presión sobre las autoridades para encontrar una salida a una crisis que combina inmigración irregular, seguridad, atención humanitaria y convivencia ciudadana.

Especialmente relevante resulta el hecho de que los dos ataques contra militares se hayan producido durante el desarrollo de una misión de vigilancia. La reiteración de incidentes plantea interrogantes sobre las condiciones de seguridad de los efectivos desplegados y sobre los medios de los que disponen para responder ante agresiones mientras desarrollan funciones de apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

El segundo ataque añade así un nuevo elemento de preocupación a una crisis que ya había generado una fuerte presión sobre los servicios de acogida y atención de Ceuta. La ciudad continúa intentando gestionar la presencia de miles de migrantes mientras las autoridades mantienen dispositivos especiales para evitar nuevos episodios de violencia.

La evolución de los próximos días será determinante para comprobar si este segundo episodio constituye un hecho aislado o si se consolida una dinámica de ataques contra las unidades militares desplegadas. Por el momento, el Ejército mantiene su presencia en la ciudad y las fuerzas policiales continúan investigando los últimos incidentes.

La sucesión de agresiones, además, coincide con una situación política y social especialmente delicada en Ceuta. La petición del Gobierno español de apoyo europeo ante la crisis migratoria, incluida la colaboración de Frontex y Europol, se suma ahora a la necesidad de garantizar la seguridad de los efectivos militares y policiales que participan en el dispositivo.

 

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