Una de cada cinco personas que ingresa en un hospital tras un intento de suicidio vuelve a intentarlo durante los doce meses posteriores. El riesgo de repetición es especialmente elevado en los tres primeros meses después del ingreso, según una investigación desarrollada en el marco del proyecto SURVIVE (Suicide Prevention and Intervention Study), en el que participan la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el Hospital del Mar Research Institute y el CIBER de Salud Mental (CIBERSAM).
El trabajo, publicado en la revista científica The Lancet Regional Health Europe, analiza la evolución de 1.730 personas atendidas en ocho hospitales públicos de cinco comunidades autónomas españolas. Se trata de una investigación prospectiva que permite estudiar directamente la evolución clínica de los participantes y no se limita a revisar retrospectivamente sus historiales médicos.
Los resultados ponen de relieve la importancia de mantener una atención especializada después de la intervención hospitalaria. Los investigadores consideran que el alta no debe suponer el final del seguimiento, especialmente durante los primeros meses, cuando la probabilidad de un nuevo episodio es más elevada.
Los antecedentes y la salud mental, entre los principales factores de riesgo
La investigación identifica varios factores asociados a una mayor probabilidad de repetir un intento de suicidio. Entre ellos figuran los antecedentes de autolesiones no suicidas, una mayor frecuencia de pensamientos suicidas y el historial de intentos anteriores.
También se ha observado una asociación con una elevada carga de medicación psicotrópica, especialmente entre los pacientes que tenían prescritos cuatro o cinco medicamentos de este tipo. Los investigadores advierten igualmente de la influencia del abandono emocional moderado o grave durante la infancia.
El número de intentos previos constituye otro elemento relevante. Las personas que habían realizado entre uno y tres intentos presentaban un riesgo significativamente mayor de repetición, que aumentaba entre quienes acumulaban cuatro o más episodios anteriores.
Estos resultados permiten identificar perfiles que pueden requerir una vigilancia clínica más estrecha y una intervención adaptada a sus circunstancias personales y antecedentes.
El estudio SURVIVE cuenta con participantes procedentes de centros hospitalarios de Cataluña, la Comunidad de Madrid, Andalucía, Asturias y el País Vasco. Entre los hospitales incluidos figuran el Hospital del Mar, el Hospital Clínic de Barcelona, el Hospital Universitario La Paz, el Hospital Clínico San Carlos, el Hospital Virgen del Rocío, el Hospital Universitario Central de Asturias y el Hospital Universitario Araba, además del Consorci Corporació Sanitària Parc Taulí.
La evaluación clínica de los participantes se realizó en un plazo máximo de 15 días después del intento de suicidio que motivó la atención hospitalaria. Posteriormente, los investigadores siguieron su evolución durante los doce meses siguientes, registrando los nuevos ingresos hospitalarios.
De las 1.730 personas analizadas, el 73% eran mujeres y la edad media se situaba en 36,5 años. La amplitud de la muestra y el seguimiento prospectivo permiten estudiar con mayor precisión los factores relacionados con la repetición de la conducta suicida.
El investigador principal, Víctor Pérez, psiquiatra del Hospital del Mar e investigador del Hospital del Mar Research Institute y del CIBERSAM, considera necesario reforzar la atención después del alta.
El especialista reclama «fortalecer la atención en salud mental tras el alta hospitalaria por intento de suicidio y mantenerla durante al menos el primer año tras ello». También defiende una estructura asistencial que permita identificar los factores de riesgo y ofrecer una monitorización cercana a los pacientes atendidos en urgencias por conducta suicida.
La inteligencia artificial y la genética, nuevas líneas de investigación
El proyecto SURVIVE continúa investigando cómo mejorar la identificación de los perfiles de riesgo y desarrollar intervenciones que reduzcan la probabilidad de nuevos intentos.
Entre las líneas de trabajo figura el análisis de factores genéticos y ambientales mediante el proyecto smarTOMICs, así como la incorporación de nuevos indicadores basados en el análisis del lenguaje natural mediante herramientas de inteligencia artificial, dentro del proyecto ALENTAR-J-CM.
Alejandro de la Torre Luque, investigador del Departamento de Medicina Legal, Psiquiatría y Patología de la UCM y del CIBERSAM, explica que estas iniciativas pretenden ampliar el conocimiento sobre las bases biológicas y ambientales de la conducta suicida y explorar nuevos marcadores que ayuden a mejorar su evaluación.
El equipo también está poniendo a prueba intervenciones destinadas a reducir el riesgo de repetición y continúa analizando la evolución de los participantes para estudiar su situación clínica a cinco años.
Los resultados de SURVIVE refuerzan la importancia de considerar el intento de suicidio como una situación que requiere atención continuada. La identificación de los factores asociados a la repetición, el seguimiento después del alta y la adaptación de los recursos asistenciales aparecen como elementos fundamentales para mejorar la prevención.



