Airbus Helicopters avanza en el desarrollo del U145, una versión no tripulada y autónoma de su helicóptero H145 concebida para misiones civiles y militares. El fabricante europeo presentó recientemente una maqueta a escala real y prevé realizar su primer vuelo a finales de este año con un piloto de seguridad a bordo. La entrada en servicio está prevista para comienzos de la próxima década.
El U145 representa un nuevo paso en la estrategia de Airbus para trasladar plataformas de aviación tripulada al ámbito de los sistemas aéreos no tripulados (UAS). El proyecto combina la arquitectura y las prestaciones del H145 con un sistema de autonomía basado en inteligencia artificial y sensores especializados, de manera que la aeronave pueda ejecutar misiones sin necesidad de llevar una tripulación a bordo.
A diferencia del modelo convencional, el U145 prescindirá de una cabina física para el piloto. El espacio disponible se reorganizará para facilitar el transporte de mercancías y equipos, con una puerta frontal integrada, una mesa de carga plegable y un suelo específico para asegurar la carga durante el vuelo.
La propuesta está orientada principalmente al transporte de grandes volúmenes de carga, aunque su arquitectura modular permitirá ampliar las funciones de la plataforma en función de las necesidades de cada operador.
Una plataforma autónoma de 3.800 kilos
El U145 tendrá un peso máximo al despegue de 3.800 kilogramos. Su diseño parte de la familia H145, que cuenta con más de 1.800 helicópteros en servicio y acumula más de 8,5 millones de horas de vuelo en misiones civiles, parapúblicas y militares. La versión tripulada está equipada con dos motores Safran Arriel 2E y un sistema digital de control del motor.
La utilización de una plataforma ya desarrollada permite a Airbus aprovechar una arquitectura de vuelo conocida, aunque la transformación en un sistema autónomo exige modificaciones importantes en los controles, los sensores y los procedimientos de operación.
El aparato incorporará sensores destinados a interpretar el entorno y sistemas de inteligencia artificial para gestionar el vuelo de forma autónoma. La ausencia de cabina también permitirá aprovechar mejor el volumen interior para el transporte de materiales, una característica especialmente relevante para misiones logísticas en las que sea necesario desplazar suministros voluminosos.
El desarrollo se encuentra todavía en fase de pruebas y validación. El vuelo inaugural previsto para finales de 2026 contará con un piloto de seguridad a bordo, por lo que ese hito no supondrá todavía la entrada en servicio de una aeronave plenamente operativa y sin tripulación.
Logística militar y abastecimiento en zonas de riesgo
El transporte de carga constituye la aplicación prioritaria del U145. En el ámbito militar, una plataforma de estas características podría utilizarse para suministrar equipos, repuestos y otros materiales a unidades desplegadas en lugares de difícil acceso o en entornos donde el riesgo para las tripulaciones resulte elevado.
La ausencia de piloto a bordo permitiría plantear misiones logísticas en las que la exposición de personal sea un factor determinante. La utilidad concreta dependerá, no obstante, de la autonomía que alcance el sistema, de sus condiciones de certificación y de la capacidad para operar en escenarios con amenazas o restricciones de navegación.
Airbus también contempla aplicaciones civiles, entre ellas la gestión de catástrofes y la extinción de incendios. En estos escenarios, el transporte autónomo de material podría complementar los medios tripulados y facilitar el suministro a zonas aisladas o afectadas por emergencias.
La modularidad del proyecto pretende permitir que una misma plataforma pueda adaptarse a diferentes perfiles operativos, sin quedar limitada a una única misión.
Vigilancia, reconocimiento armado y lanzamiento de drones
Además del transporte, Airbus contempla ampliar las capacidades del U145 para realizar vigilancia, reconocimiento armado y operaciones relacionadas con el lanzamiento de sistemas aéreos no tripulados.
Una de las funciones previstas es su utilización como plataforma nodriza para drones o sistemas de efectos lanzados desde el aire. En este concepto, el helicóptero transportaría los sistemas hasta una zona determinada y los desplegaría desde el aire, ampliando las opciones de empleo de los vehículos no tripulados. Para desarrollar esta capacidad, Airbus está colaborando con MBDA, grupo europeo especializado en sistemas de misiles y armamento.
Esta configuración podría permitir separar las tareas de transporte y despliegue de las misiones que posteriormente ejecutarían los drones. Sin embargo, Airbus presenta estas funciones como posibilidades de evolución de la plataforma, no como capacidades ya plenamente operativas.
La empresa también plantea la cooperación entre aeronaves tripuladas y no tripuladas. Este concepto, conocido como crewed-uncrewed teaming, busca que helicópteros convencionales y sistemas autónomos actúen de forma coordinada, distribuyendo tareas según las características de cada plataforma.
En un escenario militar, esa colaboración podría ampliar el alcance de las misiones de vigilancia, reconocimiento y apoyo logístico, aunque su aplicación efectiva requerirá desarrollar los sistemas de mando, comunicaciones e integración necesarios.
El U145 se suma a la apuesta de Airbus por los sistemas no tripulados
El proyecto se integra en una cartera de sistemas autónomos que Airbus está desarrollando para aplicaciones civiles y militares. El U145 es el segundo helicóptero tripulado que la compañía transforma en una plataforma no tripulada, después del VSR700, derivado del helicóptero ligero Cabri G2.
En Estados Unidos, Airbus U.S. Space & Defense trabaja con Shield AI, L3Harris y Parry Labs en el MQ-72C, una variante autónoma del helicóptero Lakota UH-72B desarrollada específicamente para las necesidades del Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Se trata de un programa distinto del U145, aunque responde a una tendencia similar: aprovechar plataformas de helicópteros existentes para desarrollar capacidades de vuelo autónomo.
La apuesta por estos sistemas refleja el interés creciente de las fuerzas armadas por utilizar aeronaves no tripuladas en misiones logísticas, de vigilancia y apoyo, especialmente cuando la reducción del riesgo para el personal constituye una prioridad.
El reto para Airbus será convertir las prestaciones de una plataforma de helicóptero consolidada en un sistema autónomo fiable, certificable y adaptable a diferentes escenarios. El vuelo de prueba previsto para finales de 2026 será un primer hito para evaluar el desarrollo, mientras que la entrada en servicio continuará condicionada por las pruebas, la validación tecnológica y los requisitos operativos.



