Casi tres meses después de tomar posesión de su cargo, Donald Trump sigue sin ver la luz al final del túnel en la Guerra de Ucrania, a pesar de haber propiciado conversaciones a dos bandas con representantes de Rusia y de Ucrania, Arabia Saudí mediante, e incluso de haber conversado personalmente con su homólogo Vladimir Putin. Pero nada hasta el día de hoy. Muy pobre el resultado y ya empieza la administración estadounidense a advertir que, si no hay avances pronto, su país tiene muchas más cosas en qué ocuparse, dicho en plata.
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró este viernes a los periodistas en el Aeropuerto Le Bourget París, Francia, que “la guerra en Ucrania es terrible, pero no es nuestra guerra”. Mensaje para navegantes.
“No la iniciamos. Estados Unidos ha estado ayudando a Ucrania durante los últimos tres años y queremos que termine. Pero no es nuestra guerra. Quería que todos lo entendieran. Y la razón por la que lo señalo es que el presidente ha pasado 87 días al más alto nivel de este gobierno esforzándose repetidamente por poner fin a esta guerra”, dijo Rubio, quien, por cierto, este jueves mantuvo una llamada telefónica con su homólogo ruso, Serguei Lavrov, de cuyo resultado, la portavoz Tammy Bruce se limitó a decir que “le fue transmitido el mismo mensaje que el equipo estadounidense comunicó a la delegación ucraniana y a nuestros aliados europeos en París: el presidente Trump y Estados Unidos desean el fin de esta guerra y han presentado a todas las partes las líneas generales de una paz duradera”.
En este marco, agregó, que “la alentadora acogida en París del marco estadounidense demuestra que la paz es posible si todas las partes se comprometen a alcanzar un acuerdo”. Y poco más o, mejor dicho, nada más.
Pocas horas después, antes de despegar de París Rubio alertaba que “estamos llegando a un punto en el que debemos decidir y determinar si esto es siquiera posible, por lo que estamos dialogando con ambas partes”. Recordó que el embajador Steve Witkoff se ha reunido “no solo una, ni dos, sino tres veces con Vladimir Putin para determinar la perspectiva rusa al respecto y comprender qué se necesitaría para ponerle fin. Nosotros, el general Kellogg, yo mismo y otros, hemos mantenido reiterados diálogos con los ucranianos”.
Llegado a este punto, advertencia con forma de ultimátum: “Vinimos aquí ayer (por el jueves) para empezar a hablar sobre líneas generales más específicas de lo que se necesitaría para poner fin a la guerra, para intentar determinar muy pronto, y hablo de días, no de semanas, si esta guerra puede terminar. Si es posible, estamos dispuestos a hacer todo lo posible para facilitarlo y asegurarnos de que termine de forma duradera y justa”.
“Si no es posible, si estamos tan distanciados que esto no va a suceder, entonces creo que el presidente probablemente llegará a un punto en el que dirá: ‘Bueno, se acabó’. Haremos lo que podamos en los márgenes. Estaremos listos para ayudar cuando estén listos para tener paz. Pero no vamos a continuar con este esfuerzo durante semanas y meses«.
“Así que necesitamos determinar rápidamente, y hablo de cuestión de días”, reiteró, “si esto es factible en las próximas semanas. Si lo es, estamos dentro. Si no, tendremos que hacerlo; también tenemos otras prioridades en las que centrarnos”.
Preguntado por la idea de creación de un ejército europeo que preserve en suelo ucraniano un hipotético acuerdo de paz, señaló que “toda nación soberana de la Tierra tiene derecho a defenderse. Ucrania tendrá derecho a defenderse y a firmar cualquier acuerdo que desee de forma bilateral con diferentes países, etc.”.
“Esta guerra no tiene solución militar”
Agregó, no obstante, que “esta guerra no tiene solución militar. De verdad que no la tiene. No se decidirá con ninguna de las partes; ninguna tiene la capacidad estratégica para terminarla rápidamente. Por lo tanto, de lo que estamos hablando es de evitar que miles y miles de personas mueran durante el próximo año. Estamos tratando de evitarlo”.
Al respecto, denunció lo que ocurrió el fin de semana pasado con un ataque con misiles en Sumy, lanzados desde Rusia, donde murieron personas el Domingo de Ramos, pero insistió, por activa y por pasiva: “No vamos a seguir viajando por todo el mundo y celebrando una y otra vez reuniones si no hay avances. Así que, si se toman en serio la paz, cualquiera de las partes o ambas, queremos ayudar. Si no va a suceder, simplemente seguiremos adelante. Pasaremos a otros temas que son igual o más importantes para Estados Unidos”.



