Grupo Vigilant es un grupo empresarial español especializado en seguridad privada que inició su actividad en 1985 en la Región de Murcia y que, cuatro décadas después, cuenta con cobertura estatal y más de 1.500 profesionales. La compañía ha evolucionado desde sus orígenes, vinculados a la fabricación e instalación de sistemas de alarma y a la vigilancia, hasta configurar una oferta integral que combina vigilancia presencial, protección personal, sistemas de seguridad y alarmas, Central Receptora de Alarmas operativa 24 horas, consultoría e ingeniería, formación y servicios auxiliares.
La estrategia actual de Grupo Vigilant se apoya en la combinación de personas, tecnología y soluciones de seguridad integrales, con proyectos dirigidos a empresas, instituciones y particulares y presencia en sectores como industria y logística, parques empresariales, comercio, espacios residenciales, Administración pública, eventos y parques solares. La compañía señala que ha desarrollado más de 15.000 proyectos de seguridad y prestado servicio a más de 40.000 clientes, mientras mantiene una estructura territorial con sede central en Alcantarilla (Murcia) y distintas delegaciones y oficinas comerciales.
Encarna Ortiz Asensio es CEO y presidenta de Grupo Vigilant, con quien conversamos en Delta13News.
Grupo Vigilant acumula más de 40 años de trayectoria en seguridad privada. ¿Cómo ha cambiado el perfil de las amenazas y las necesidades de protección de empresas e instituciones desde los años 80 hasta hoy?
La evolución ha sido muy grande. La seguridad suele ir por detrás del delito lo que nos obliga a todos a adaptarnos de modo permanente. A día de hoy nos enfrentamos a una seguridad mucho más técnica y virtual, mientras que cuando iniciamos nuestra actividad afrontábamos una seguridad más encaminada, personal y física, y esa ha sido la evolución más notable en nuestro sector y en casi todos los sectores.
La empresa cuenta con más de 1.500 profesionales y presencia en todo el territorio nacional. ¿Qué papel juega hoy la formación y la especialización del personal en un sector cada vez más tecnológico?
Es una de nuestras mayores preocupaciones y que merece la mayor atención, el conseguir que nuestros profesionales de la seguridad vivan la profesión y, además, colaboren y contribuyan en ese sentido a que sea mucho mejor y eficiente. En este sentido, pongo en valor el papel que desempeñan los vigilantes. Hoy hay quien dice, por ejemplo, y creo que es un error, que es más importante en una empresa de seguridad un informático de ciberseguridad que un vigilante de seguridad. Pero son planos diferentes. Nadie es más importante que otro, y por mucho que pensemos en la inteligencia artificial y la ciberseguridad, detrás de todo esto siempre tiene que haber una persona.
En el mundo de la seguridad lo tenemos clarísimo, al final somos personas las que tomamos decisiones y las que decidimos en qué caso y cómo intervenir, y, por mucho que cambien las circunstancias, siempre habrá detrás de una cámara, de un objetivo, de cualquier medida técnica una persona que decida y que dé esa seguridad de verdad.
La seguridad privada combina cada vez más la vigilancia presencial con sistemas tecnológicos como la videovigilancia, alarmas, control remoto. A su juicio, ¿qué innovaciones están transformando más rápidamente el sector y cómo se está adaptando su compañía a esas novedades e innovaciones?
Las empresas de seguridad llevamos muchos años hablando de inteligencia artificial, lo que pasa es que no le habíamos puesto ese nombre, pero, realmente en el mundo de la instalación de sistemas ya veníamos arrastrando una evolución muy grande en los últimos diez años. Por ejemplo, venimos haciendo videoanálisis. Todo evoluciona a una velocidad vertiginosa de la mano de herramientas en las que el vigilante de seguridad tiene que formarse para poder dominar todos esos nuevos ambientes y ofrecer a los clientes nuestra máxima profesionalidad.
La colaboración entre la seguridad privada y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado es cada vez más habitual, está incluso regulada, no estoy diciendo nada nuevo. ¿Cómo se articula esa colaboración en la práctica? ¿Y qué beneficios aporta para la prevención del delito?
En efecto, trabajamos muy mano a mano. Tanto seguridad privada como las fuerzas y cuerpos de seguridad hablan de cosas concretas, es decir, matrículas, vehículos sospechosos, comportamientos sospechosos, seguimientos. Colaboramos con una fluidez que nos permite sentirnos cada vez más partícipes en el objetivo de ayudar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado a esclarecer millones de robos, hurtos, delitos de todo tipo.
En un contexto marcado por nuevas amenazas, desde robos en instalaciones industriales hasta riesgos en eventos o infraestructuras críticas, ¿qué sectores están demandando más servicios de seguridad y cómo cree que evolucionará el mercado en los próximos años?
La clave es la adaptación. Es decir, ya no nos vale solo un sistema de alarma o solo un sistema contra incendios o solo un vigilante de seguridad. Nos vale una combinación de muchas cosas donde al cliente le vamos dando una solución acorde con lo que verdaderamente es su riesgo y lo que necesite.



