La Unión Europea ha convertido a Marruecos en uno de sus principales socios en la gestión de los flujos migratorios hacia Europa y, especialmente, de las rutas del Mediterráneo occidental y del Atlántico. La cooperación financiera comunitaria incluye programas destinados al control de fronteras, la lucha contra el tráfico y la trata de personas, los retornos y la reintegración de migrantes, así como la protección de personas migrantes y solicitantes de asilo. La Comisión Europea cifra en 222 millones de euros la financiación destinada a Marruecos en materia migratoria durante el periodo 2021-2024.
La cifra adquiere mayor relevancia al analizar el nuevo marco financiero, pero también a la luz del fracaso que en la tarea asignada a Marruecos ha representado la invasión de Ceuta de este verano.
En diciembre de 2025, la Comisión Europea aprobó un paquete regional de 675 millones de euros para migración en el norte de África durante el periodo 2025-2027. El dinero no corresponde íntegramente a Marruecos, ya que se trata de un programa regional, pero incluye una partida de 160 millones de euros específicamente destinada al programa de apoyo presupuestario a la Estrategia Nacional de Inmigración y Asilo del Reino de Marruecos.
El paquete de 675 millones permite observar cuáles son las prioridades de Bruselas. La Comisión contempla 140 millones para protección, otros 140 millones para gobernanza y gestión migratoria, dentro de los cuales se incluyen la seguridad, la gestión de fronteras y la lucha contra el tráfico de migrantes, y 176 millones para retorno y reintegración. A ello se suman 47 millones para migración legal y movilidad y 12 millones destinados a medidas de apoyo.
La relación financiera entre Bruselas y Rabat en materia migratoria viene, no obstante, de mucho antes. Entre 2015 y 2021, el antiguo Fondo Fiduciario de Emergencia de la UE para África comprometió 234 millones de euros para Marruecos a través de programas bilaterales y regionales. De ellos, 179 millones —el 77%— se destinaron a la gestión integrada de fronteras y a combatir el tráfico y la trata de seres humanos. Otros fondos se dirigieron a protección y estabilización de comunidades, migración laboral, gobernanza migratoria y retornos voluntarios.
En marzo de 2023, Bruselas dio otro paso con un programa específico de 152 millones de euros para la gestión de los flujos migratorios en Marruecos. La Comisión explicó entonces que el programa pretendía reforzar las actuaciones marroquíes de gestión de fronteras y la lucha contra las redes de tráfico de migrantes, además de apoyar la Estrategia Nacional de Inmigración y Asilo y los programas de retorno voluntario y reintegración.
Este dinero no debe interpretarse, por tanto, como un pago directo a Marruecos para «parar inmigrantes» en las fronteras españolas. Se articula mediante programas y mecanismos de cooperación que cubren diferentes objetivos. Sin embargo, el control de las fronteras y la lucha contra las redes que facilitan la inmigración irregular constituyen una parte explícita de la financiación europea. La propia Comisión identifica entre las áreas financiadas la gestión fronteriza, la lucha contra el tráfico y la trata y la prevención de la migración irregular.
La importancia de Marruecos para la política migratoria europea se explica también por su posición geográfica. El país constituye uno de los principales puntos de tránsito hacia España, tanto a través del Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán como mediante la ruta atlántica hacia Canarias y las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla. La estrategia europea contempla cooperación con Marruecos para desmantelar redes de tráfico, reforzar los controles fronterizos, mejorar los retornos y desarrollar vías legales de migración.
La crisis migratoria registrada en Ceuta durante el verano de 2026 ha vuelto a situar esta cooperación en el centro del debate europeo. El Parlamento Europeo aprobó el este jueves una resolución sobre la protección de las fronteras exteriores de la UE en Ceuta, en la que reclamó una mayor cooperación con Marruecos en materia de control fronterizo, lucha contra el tráfico y la trata y retorno y readmisión de personas que no tengan derecho a permanecer en territorio comunitario.
Bruselas ha respondido también con financiación directa para España. La Comisión Europea anunció el pasado 9 de septiembre una ayuda de emergencia de 114,7 millones de euros para Ceuta, procedente del Fondo de Asilo, Migración e Integración y del Instrumento de Gestión de las Fronteras y Visados. Los fondos están destinados, entre otras actuaciones, a vigilancia y protección fronteriza, tecnología de observación, personal y equipamiento, instalaciones de control migratorio, retornos y capacidad de acogida.
El episodio de Ceuta ha llevado además a las instituciones europeas a plantear un refuerzo de la cooperación con Marruecos. Un análisis publicado por el Servicio de Estudios del Parlamento Europeo señala que, después de la crisis, la Unión ha avanzado hacia un fortalecimiento de la asociación con Marruecos y un aumento del apoyo financiero para mantener la cooperación en materia de gestión migratoria.
Socio destacado
La relación económica es, en cualquier caso, mucho más amplia que la cuestión migratoria. La UE es uno de los principales socios de Marruecos y la cooperación comunitaria abarca también transición energética, agricultura, agua, digitalización, reformas institucionales y desarrollo económico. Por ello, no resulta correcto sumar automáticamente todos los fondos europeos destinados a Marruecos y presentarlos como dinero destinado al control de la inmigración. La propia documentación europea distingue entre cooperación general y financiación específicamente relacionada con migración.
La cuestión central para España es, por tanto, cuánto de esa financiación tiene una relación directa con la contención de los movimientos irregulares hacia territorio europeo. Los documentos comunitarios permiten identificar programas específicos de 152 millones de euros, los 160 millones incluidos en el nuevo paquete 2025-2027 para la estrategia migratoria marroquí y los 140 millones regionales destinados a gobernanza y gestión migratoria, además de otros programas anteriores. No obstante, esas cantidades no deben sumarse mecánicamente, porque algunas pertenecen a periodos diferentes y otras son programas regionales o pueden solaparse en objetivos y mecanismos de financiación.
La fotografía actual muestra así un modelo en el que Bruselas intenta gestionar la inmigración irregular antes de que los migrantes alcancen las fronteras exteriores de la Unión, apoyándose financieramente en países de tránsito como Marruecos. El objetivo europeo combina el control fronterizo y la lucha contra las mafias con retornos, protección y vías legales de migración. Tras los acontecimientos de Ceuta, esta política ha adquirido una importancia todavía mayor, mientras las instituciones europeas incrementan tanto la asistencia a España como la cooperación con Marruecos.



