El análisis de los informes anuales de seguridad nacional española, publicados por el Departamento de Seguridad Nacional (DNS) del periodo 2020-2024, este último aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional en su reunión del pasado 25 de abril, revela una transformación significativa en el panorama de las amenazas a las que se enfrenta nuestra nación. Las campañas de desinformación y la vulnerabilidad del ciberespacio han emergido como las principales preocupaciones en los años 2023 y 2024, desplazando a las epidemias y pandemias que dominaron la agenda de seguridad durante la crisis sanitaria de la COVID-19.
Transformación del panorama de amenazas
El punto de inflexión: la pandemia (2020-2021)
El quinquenio analizado comenzó con una reconfiguración radical de las prioridades de la seguridad nacional. En 2020, las epidemias y pandemias se posicionaron como la amenaza con mayor impacto y probabilidad para la seguridad nacional española, resultado directo de la crisis sanitaria global de la COVID-19. Esta crisis no solo afectó el ámbito sanitario, sino que provocó repercusiones en múltiples sectores estratégicos, incluyendo un aumento significativo de los ciberataques a las infraestructuras críticas del sector salud y un incremento en los casos de fraude en línea aprovechando la mayor exposición digital derivada del teletrabajo.
Durante 2021, la percepción de riesgos mantuvo a las epidemias y pandemias en la primera posición, acompañadas por la vulnerabilidad del ciberespacio y la inestabilidad económica y financiera como las tres amenazas principales. Esta configuración reflejaba tanto las secuelas persistentes de la pandemia como la creciente digitalización acelerada por las medidas de confinamiento, que amplió la superficie de exposición a amenazas cibernéticas.
Ucrania como catalizador (2022)
El año 2022 marcó un punto de inflexión geopolítico con la invasión rusa de Ucrania el día 24 de febrero. Este evento redefinió completamente el mapa de las amenazas, situando la tensión estratégica y regional como una preocupación primordial. La agresión rusa no solo constituyó un ataque directo contra la estabilidad mundial, sino que desafió el orden internacional establecido, provocando efectos cascada en múltiples ámbitos de la seguridad nacional española.
La guerra en Ucrania intensificó las preocupaciones sobre la vulnerabilidad energética de España, especialmente considerando la dependencia del país de las importaciones de gas natural ruso. Los datos revelan que España mantiene una dependencia energética del exterior próxima al 70%, lo que constituye el principal indicador de vulnerabilidad en este ámbito.
La era de la desinformación (2023-2024)
Los años 2023 y 2024 han presenciado la consolidación de las amenazas híbridas como la principal preocupación de seguridad nacional. Las campañas de desinformación y el empleo del ciberespacio para fines irregulares ocupan actualmente la primera posición en la percepción de riesgos, aspecto que cobra especial relevancia ante el intenso calendario electoral de 2024. Esta primacía refleja una evolución hacia formas más sofisticadas de conflictividad que explotan las vulnerabilidades de las sociedades democráticas.
Análisis de las principales amenazas por categorías
El flanco digital permanente, las ciberamenazas:
La evolución de las ciberamenazas ha seguido una trayectoria ascendente constante durante el quinquenio analizado. España ocupa actualmente la octava posición mundial en ataques de ransomware, con 106 ataques registrados en 2024. Los sectores más afectados han sido educación (4.830 ciberataques) y sanidad (2.709 ataques), aunque en los últimos meses del año los ataques semanales han puesto en primer lugar al sector gubernamental y militar, efecto directo de las tensiones geopolíticas.
El análisis de incidentes reportados a la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad muestra que en 2022 se registraron más de 15.000 incidentes, con la red de transporte (7.676 casos), la administración pública (3.033), el sistema financiero y tributario (2.243) y el suministro de agua (2.161) como los sectores más afectados. Esta distribución evidencia la amplitud del espectro de amenazas cibernéticas y su impacto transversal en infraestructuras críticas.
La nueva guerra de la información
Las campañas de desinformación han experimentado un crecimiento exponencial, especialmente aquellas alineadas con el Kremlin que persiguen el debilitamiento de la Unión Europea y Occidente mediante narrativas de desgaste, división y explotación de fricciones culturales, sociales y económicas. Una estrategia particularmente preocupante ha sido el apoyo de actores extranjeros a movimientos políticos y sociales de carácter extremista, utilizándolos como instrumentos para sus propios intereses.
Los momentos más críticos para estas campañas coinciden con los procesos electorales, donde desde el Kremlin se promueve a partidos y grupos sociales extremistas, euroescépticos y contrarios a la OTAN y la Unión Europea. Esta dinámica ha llevado a que el Departamento de Seguridad Nacional identifique la desinformación como «un fenómeno cada vez más prevalente».
Terrorismo, evolución de patrones y nuevos focos
El panorama terrorista ha evolucionado significativamente, manifestándose principalmente a través de actores solitarios generalmente autorradicalizados y los denominados “Foreing Fighters”. En 2024, la violencia yihadista se ha incrementado exponencialmente en el Sahel, el Golfo de Guinea y el Cuerno de África, hasta el punto de que casi la mitad de los ataques terroristas mundiales se han consumado en este continente.
El triángulo fronterizo entre Mali, Níger y Burkina Faso constituye actualmente el epicentro de la actividad yihadista, donde Al Qaeda y Dáesh, a través de sus filiales, han demostrado tener una importante agenda regional. Esta evolución geográfica del terrorismo plantea nuevos desafíos para la seguridad española, especialmente considerando los vínculos históricos y la proximidad geográfica con la región del Sahel.
La desinformación como amenaza principal
Factores de consolidación
Los resultados del análisis de riesgos para la seguridad nacional de 2023 ya situaron a las campañas de desinformación y el empleo del ciberespacio para fines irregulares como la principal preocupación. Esta primacía se fundamenta en varios factores convergentes: la intensificación del calendario electoral, la sofisticación creciente de las técnicas de manipulación informativa y la amplificación de las capacidades de difusión a través de plataformas digitales.
La preocupación por la desinformación se ha intensificado debido a su potencial para influir en procesos democráticos fundamentales y para erosionar la cohesión social. El foro nacional de lucha contra las campañas de desinformación, creado en mayo de 2022 en el ámbito de la Seguridad Nacional, ha movilizado a más de 90 expertos de diferentes sectores para abordar esta amenaza de manera integral, estableciendo nueve grupos de trabajo para este año 2025.
Perspectivas de evolución
El análisis prospectivo indica que tanto las campañas de desinformación como la vulnerabilidad del ciberespacio mantendrán su posición prioritaria en los próximos cinco años. Esta proyección se basa en la creciente interconectividad digital, la sofisticación técnica de los atacantes y la utilización de la inteligencia artificial para amplificar las capacidades de manipulación informativa.
Conclusión
La evolución de las amenazas a la seguridad nacional española durante el período 2020-2024 refleja una transición desde crisis sistémicas tradicionales hacia formas más sofisticadas de conflictividad híbrida. Las campañas de desinformación han emergido como la amenaza principal, desplazando a las epidemias y pandemias que dominaron el período inicial del quinquenio. Esta transformación evidencia la necesidad de adaptar las capacidades de respuesta institucional hacia un entorno de seguridad cada vez más complejo, donde las fronteras entre lo físico y lo digital, entre lo nacional y lo internacional, se difuminan progresivamente. La capacidad de nuestra nación para mantener la resiliencia democrática y la cohesión social dependerá, en gran medida, de la habilidad para desarrollar respuestas eficaces ante estas amenazas emergentes de naturaleza híbrida.

*Fuente: Elaboración propia basada en Informes Anuales de Seguridad Nacional (2020-2024).



