Las industrias españolas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio han consolidado su peso como uno de los principales motores industriales y tecnológicos de la economía nacional. Un informe elaborado por PwC para la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (TEDAE) cifra en 24.425 millones de euros su contribución al PIB español en 2025, un 11,4 % más que el año anterior, y sitúa en 289.938 los empleos directos, indirectos e inducidos asociados a estas actividades.
El estudio, presentado este lunes en Madrid, pone de manifiesto que el crecimiento de estos sectores no se limita a las empresas que forman parte de ellos, sino que genera un importante efecto tractor sobre el conjunto de la economía española. Por cada euro de PIB generado directamente por estas industrias se producen 2,3 euros de impacto en el conjunto de la economía, mientras que por cada empleo directo se generan otros 3,5 puestos de trabajo.
Los datos sitúan a estas actividades en una posición estratégica no solo desde el punto de vista de la seguridad y la defensa, sino también como palanca de industrialización, innovación, generación de empleo cualificado y autonomía tecnológica.
18.034 millones de euros de facturación
La facturación conjunta de los cuatro sectores alcanzó en 2025 los 18.034 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 11,6 % respecto a 2024. La evolución positiva se produjo en las distintas áreas industriales, aunque con diferente intensidad.
La industria aeronáutica concentró el mayor volumen de facturación, con 12.080 millones de euros, un 6,2 % más que un año antes. El crecimiento se produjo tanto en la aeronáutica de defensa, que aumentó un 7,7 %, como en la aeronáutica civil, con un incremento del 4,8 %.
En Defensa y Seguridad, la facturación alcanzó los 10.877 millones de euros, con un crecimiento interanual del 16,2 %. Dentro de este ámbito destaca especialmente la evolución de la Defensa Naval, cuya actividad aumentó un 46,4 %, y de la Defensa Terrestre, que registró un incremento del 22,2 %.
Por su parte, la industria espacial facturó 1.416 millones de euros, un 9,5 % más que en 2024.
Un efecto tractor de 2,3 euros por cada euro de PIB directo
El peso económico de estas industrias se refleja especialmente en su contribución al PIB. Los 24.425 millones de euros generados en 2025 equivalen al 1,45 % del PIB nacional y al 13,7 % del PIB industrial español.
En un solo año, la contribución al PIB aumentó en más de 2.500 millones de euros. El informe considera que esta evolución evidencia la capacidad de estas industrias para movilizar cadenas de suministro, empresas auxiliares y actividades tecnológicas vinculadas.
El denominado efecto tractor se extiende también al ámbito fiscal. Las actividades relacionadas con Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio generaron 8.107 millones de euros de recaudación fiscal, equivalentes al 2,5 % de los ingresos tributarios de España.
Según el estudio, por cada euro de recaudación fiscal directa asociada a estas industrias se generan 2,3 euros de recaudación en el conjunto de la economía, reflejando el impacto indirecto e inducido de su actividad.
Casi 290.000 empleos vinculados a estos sectores
El empleo constituye otro de los grandes indicadores del impacto de estas industrias. En 2025 generaron 289.938 puestos de trabajo entre empleo directo, indirecto e inducido, un 11,5 % más que en 2024.
La cifra supone más de 30.000 empleos adicionales en un solo año y representa el 1,3 % del empleo nacional y el 12,1 % del empleo industrial español.
Especial relevancia tiene la evolución del empleo directo, que aumentó un 10,6 %, cuatro veces más rápido que el crecimiento registrado por el empleo en el conjunto de España.
La capacidad de generación de empleo se extiende además más allá de las compañías directamente vinculadas a TEDAE. Por cada puesto de trabajo directo generado en estas industrias se crean 3,5 empleos adicionales en la economía nacional, reforzando su función como elemento de vertebración de las cadenas industriales.
Esta actividad está presente en todas las comunidades autónomas y contribuye a consolidar polos industriales y tecnológicos en territorios como Madrid, Andalucía, País Vasco, Castilla-La Mancha o Galicia.
Las exportaciones se duplican en cuatro años
La dimensión internacional constituye otro de los elementos destacados por el informe. Las exportaciones de las industrias representadas por TEDAE alcanzaron en 2025 los 10.821 millones de euros, equivalentes al 60 % de su facturación consolidada.
La cifra supone que las exportaciones se han duplicado en los últimos cuatro años, reforzando el papel de estas actividades como sectores españoles de elevada intensidad tecnológica y capacidad competitiva internacional.
El informe también destaca la complejidad de los productos desarrollados por estas industrias. Su índice de complejidad es 4,8 veces superior a la media de los productos exportados por España, un indicador que refleja la elevada especialización tecnológica de sus capacidades industriales.
La I+D+i representa el 30,6 % de la industria española
La innovación constituye uno de los principales factores diferenciales de los sectores agrupados en TEDAE. En 2025, el impacto total asociado a la I+D+i ascendió a 2.812 millones de euros, equivalente al 30,6 % de toda la I+D+i del sector industrial español.
Las empresas destinan aproximadamente 9 euros de cada 100 euros de facturación a actividades de investigación, desarrollo e innovación, una intensidad seis veces superior a la media de la industria española.
La inversión tecnológica adquiere además una dimensión estratégica, ya que buena parte de las tecnologías desarrolladas en estos ámbitos tienen aplicaciones tanto militares como civiles. Esta dualidad industrial permite trasladar capacidades de sectores como la aeronáutica, el espacio, la electrónica, la inteligencia artificial, las comunicaciones o los sistemas autónomos a otros ámbitos de la economía.
El informe sitúa también los Planes Especiales de Modernización (PEM) como una de las principales palancas para consolidar la base industrial y tecnológica española.
Estos programas tienen prevista una movilización de al menos 61.900 millones de euros y persiguen, entre otros objetivos, reforzar las capacidades industriales nacionales. Los programas incorporan además criterios de retorno industrial, con la previsión de destinar el 80 % del gasto a la industria española y el 90 % a la industria europea.
Actualmente existen cerca de 80 PEM aprobados y el Ministerio de Defensa prevé alcanzar los 95 programas en 2027.
Para TEDAE, la continuidad de estos programas resulta determinante para proporcionar visibilidad a las empresas, favorecer las inversiones a largo plazo y consolidar capacidades estratégicas que requieren ciclos de desarrollo prolongados.
TEDAE reclama una política industrial sostenida
El presidente de TEDAE, Alberto Gutiérrez, ha destacado que los resultados del informe reflejan la dimensión alcanzada por estas industrias y, especialmente, su capacidad para generar actividad más allá de sus propias empresas.

Gutiérrez ha puesto el foco en el efecto tractor de estos sectores, tanto en términos económicos como de empleo, y ha defendido su consideración como «industrias de Estado» por su doble capacidad para desarrollar capacidades estratégicas y generar aplicaciones de utilidad para el conjunto de la sociedad.
Desde PwC, César Calleja, socio responsable de Consultoría, ha señalado que las empresas de estos sectores, debido a su elevada capacidad de planificación, pueden adaptar su producción hasta cuatro veces más rápido que otro tipo de compañías. A su juicio, esta capacidad constituye un recurso estratégico y plantea el reto de diseñar una política industrial a largo plazo con una visión de ecosistema.
Jordi Esteve, socio responsable de Economics en Strategy&, ha incidido igualmente en la necesidad de que el apoyo público se base en un compromiso «previsible y sostenido en el tiempo» para consolidar el potencial económico y tecnológico de estas industrias.
Por su parte, la secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, ha defendido que el informe evidencia el papel de la inversión en defensa como motor de desarrollo económico, vertebración territorial, empleo de alta cualificación e innovación tecnológica.
La conclusión que se desprende del estudio es que Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio han dejado de ser únicamente sectores vinculados a necesidades específicas de seguridad o soberanía para convertirse en una pieza relevante de la política industrial española. Su capacidad exportadora, la elevada intensidad en I+D+i, la generación de empleo cualificado y el efecto sobre las cadenas de suministro sitúan a estas industrias en una posición central en el debate sobre la autonomía estratégica y la competitividad tecnológica de España y Europa.



