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martes, mayo 21, 2024

La OTAN cierra filas en torno a Bosnia frente a la inquietante República Srpska

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¿Podría volver el conflicto en los Balcanes? Las matanzas tras la disolución de la antigua Yugoeslavia, que durante décadas lideró Tito y frente a una Unión Soviética que siempre miró de reojo a su ‘aliado’ vuelven ahora a la memoria de un Occidente que asistió, en los años noventa, a la primera guerra en suelo europeo tras la II Guerra Mundial y, a su vez, a la primera intervención de la OTAN.

El secretario general Jens Stoltenberg recibió este lunes en la sede de la OTAN al presidente de la Presidencia de Bosnia y Herzegovina, Denis Bećirović, para discutir cuestiones de seguridad regional y promover la asociación del país con la OTAN, pero sobre todo para analizar la siempre inestable República Srpska, que integran serbios que anhelan su Bosnia perdida en el último conflicto.

Stoltenberg subrayó que la OTAN “apoya firmemente” la soberanía y la integridad territorial de Bosnia y Herzegovina y destacó que el compromiso de la OTAN con este país incluye el apoyo a los esfuerzos de reforma de la seguridad del país a través de la sede de la OTAN en Sarajevo y el fortalecimiento de las capacidades a través de un paquete de desarrollo de capacidades de defensa.

Añadió que la OTAN continúa apoyando la Operación Althea liderada por la UE para mantener un entorno seguro y dijo: «Estamos dispuestos a continuar nuestro diálogo político y fortalecer nuestra cooperación práctica, en beneficio de nuestra seguridad compartida».

El Secretario General elogió a Bosnia y Herzegovina por su reciente progreso en el camino hacia la membresía en la Unión Europea y acogió con agrado los esfuerzos para mejorar las fuerzas armadas del país para trabajar aún más estrechamente con la OTAN. Sin embargo, expresó preocupación por las políticas secesionistas y la retórica divisiva, y las describió como “imprudentes y peligrosas” y que socavan el progreso logrado con tanto esfuerzo.

Destacó que «todos los líderes políticos deben trabajar juntos para preservar la unidad y salvaguardar las instituciones nacionales», y añadió que «esto es clave para la paz y la seguridad en el país, y para la estabilidad en los Balcanes Occidentales».

Un problema de fondo

La República Srpska, a veces llamada República Serbia de Bosnia, es una de las dos entidades políticas que forman Bosnia y Herzegovina, junto con la Federación de Bosnia y Herzegovina. Fue reconocida formalmente tras los Acuerdos de Dayton que terminaron con la guerra de Bosnia, en 1995, aunque existía desde enero de 1992.

En el artículo 9 de la Constitución de la República Srpska se indica que “la capital de la República Srpska es Sarajevo”, pero la mayor parte de la ciudad no forma parte de su territorio y la capital de facto es Bania Luka. En la entidad habitan tres grupos étnicos: serbios, bosníacos y croatas.

La República Srpska se define en su constitución como una entidad territorial unificada, indivisible e inalienable que de forma independiente ejercerá sus funciones constitucionales, legislativas, ejecutivas y judiciales. Su órgano legislativo es la Asamblea Nacional de la República Srpska.

En un principio denominada República Serbia de Bosnia y Herzegovina, fue declarada por la Asamblea del pueblo serbio de Bosnia y Herzegovina, el 9 de enero de 1992, que fue declarado día festivo en su conmemoración, llamado ‘Día de la República’. Este coincide, según el calendario juliano, con la fiesta de San Esteban, que es considerado por los serbios ortodoxos el santo patrono de la República Srpska.

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