Más de 800.000 personas están en riesgo de desplazamiento por las inundaciones que amenazan Somalia, según la alerta de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La previsión pone el foco en el impacto que las lluvias de la temporada de octubre a diciembre pueden tener sobre las comunidades que viven en zonas expuestas a crecidas de los ríos e inundaciones repentinas.
Las proyecciones de la OIM para el cuarto trimestre de 2026 apuntan a una elevada probabilidad de precipitaciones superiores a lo habitual. Algunas zonas del centro y el sur de Somalia podrían registrar más de 400 milímetros de lluvia durante el periodo, lo que incrementaría el riesgo de inundaciones y de nuevos desplazamientos de población. La agencia advierte, no obstante, de que las condiciones pueden variar entre localidades y a lo largo de los meses.
La evolución meteorológica prevista recuerda a episodios anteriores de lluvias intensas. Durante las inundaciones asociadas al fenómeno de El Niño en 2023, alrededor de 1,2 millones de personas tuvieron que desplazarse en Somalia, de acuerdo con los datos recogidos por la OIM.
En aquel episodio, los desplazamientos alcanzaron su punto máximo a finales de octubre y durante noviembre, antes de que parte de la población comenzara a regresar cuando descendieron las aguas y los niveles de los ríos se redujeron en diciembre.
La experiencia constituye una referencia para la planificación humanitaria, aunque no implica que el episodio de 2026 vaya a reproducir exactamente la misma evolución.
Preparación ante una nueva emergencia humanitaria
La OIM considera necesario reforzar las medidas de preparación, respuesta y planificación de contingencia ante el riesgo de inundaciones. La anticipación resulta especialmente relevante en las áreas expuestas tanto a las crecidas fluviales como a las inundaciones repentinas, que pueden provocar desplazamientos en periodos breves.
El riesgo climático se suma a una situación de desplazamiento prolongado en Somalia, donde la inseguridad, las dificultades económicas y los fenómenos ambientales contribuyen a la movilidad forzada. Las inundaciones pueden obligar a las familias a abandonar sus hogares y buscar protección y servicios básicos en otras localidades.
Las previsiones para el trimestre deben interpretarse como estimaciones acumuladas de desplazamiento potencial, no como una cifra de personas que necesariamente abandonarán sus hogares de manera simultánea. La evolución dependerá de la distribución de las lluvias, la intensidad de las inundaciones y la capacidad de respuesta de las comunidades y de los organismos humanitarios.
La advertencia de la OIM subraya la importancia de reforzar la preparación antes de que las precipitaciones alcancen sus niveles más elevados. La prioridad será reducir la exposición de la población, anticipar los movimientos y garantizar que la asistencia pueda llegar a las zonas afectadas.



