La convocatoria de una denominada “Marcha de la Ira Nacional” contra España para el próximo 20 de septiembre en Rabat ha elevado la tensión en torno a Ceuta y Melilla, aunque su verdadero alcance y, sobre todo, quién se encuentra detrás de su organización continúan sin estar plenamente determinados.
Los llamamientos difundidos en las últimas horas a través de redes sociales plantean una movilización hacia la Embajada de España en Rabat y mezclan la protesta por supuestas ofensas a los símbolos nacionales marroquíes con la reivindicación de la soberanía de Marruecos sobre Ceuta, Melilla y otros territorios españoles del norte de África.
El origen inmediato de la protesta estaría en la difusión en Marruecos de imágenes y vídeos en los que aparece una bandera marroquí siendo rasgada durante unas protestas celebradas en España. Ese material ha provocado una reacción en redes sociales y ha sido utilizado como argumento para reclamar una respuesta pública frente a lo que los promotores califican de “provocaciones” y discursos hostiles contra Marruecos y los marroquíes.
Medios marroquíes señalan que decenas de ciudadanos y activistas habrían impulsado una petición para celebrar la marcha el 20 de septiembre.
Sin embargo, no aparece identificado un comité organizador con estructura reconocida, ni existe hasta ahora evidencia pública que permita atribuir la iniciativa directamente al Gobierno marroquí. Tampoco la convocatoria conocida concreta de forma clara quién la registra, quién dispone de autorización para la manifestación o qué organización política se responsabiliza formalmente de ella. Precisamente esta falta de identificación es uno de los elementos que están siendo analizados por los servicios españoles de información y seguridad.
El segundo elemento que ha hecho saltar las alarmas es que, junto a la convocatoria hacia la Embajada española, circulan otros mensajes que hablan de una supuesta “marcha popular” para “liberar” Ceuta, Melilla y las islas y peñones bajo soberanía española. Ambas narrativas estarían siendo amplificadas simultáneamente en redes, aunque eso no demuestra por sí mismo que exista un único organizador detrás de ellas.
Uno de los nombres que aparece en este ecosistema digital es el del periodista y comentarista marroquí Mustapha Elasri, que ha difundido mensajes de marcado contenido territorial en los que presenta Ceuta como marroquí y plantea que Marruecos respalde las aspiraciones independentistas de Cataluña y País Vasco. El análisis de Monitor Disinfo considera que estas publicaciones forman parte de una secuencia narrativa que combina agravio, nacionalismo, cuestión territorial y movilización. Pero el propio análisis subraya que no está demostrada una dirección estatal de la campaña.
Existe además un antecedente político que conviene separar de la actual “Marcha de la Ira”. En los últimos días, la Liga Marroquí para la Defensa de los Derechos Humanos, organización vinculada al Partido Istiqlal, protagonizó una protesta simbólica ante la Embajada española en Rabat relacionada con la crisis de Ceuta y reclamó una investigación internacional sobre los acontecimientos de finales de julio. Este episodio demuestra que sectores organizados del nacionalismo marroquí están utilizando la crisis de Ceuta en su discurso, pero no permite concluir que Istiqlal sea quien organiza la marcha del 20 de septiembre.
También resulta significativo el contexto político. La movilización está prevista tres días antes de las elecciones legislativas marroquíes del 23 de septiembre, circunstancia que ha sido destacada por analistas y medios como un factor potencialmente relevante para entender la utilización de la cuestión de Ceuta, Melilla y la relación con España dentro del debate político y nacionalista.
En España, el CNI, el CIFAS, la Policía Nacional y la Guardia Civil están siguiendo la evolución de los mensajes para determinar tanto su origen como su capacidad real de movilización. El objetivo es establecer si se trata fundamentalmente de una campaña digital de carácter propagandístico o si existe una estructura capaz de convertirla en una movilización física significativa.
Por el momento, por tanto, la respuesta a la pregunta de “quién está detrás” debe formularse con cautela: la convocatoria conocida parte de redes sociales, activistas y particulares marroquíes, mientras diferentes cuentas y actores nacionalistas están amplificando el discurso sobre la soberanía de Ceuta y Melilla; pero no existen pruebas públicas suficientes para atribuir la organización directamente al Gobierno marroquí, a los servicios de inteligencia del país o a un partido político concreto. La posibilidad de que distintos actores estén aprovechando una misma corriente de indignación para introducir sus propias reivindicaciones es, de hecho, una de las hipótesis que manejan los analistas.
El dato que puede resultar más determinante será comprobar si las autoridades marroquíes autorizan finalmente la marcha, quién figura como responsable de la solicitud y cuál es su recorrido y capacidad de convocatoria. Hasta entonces, presentar la “Marcha de la Ira” como una movilización oficialmente organizada por Marruecos supondría ir más allá de las evidencias disponibles.



