El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha decidido sustituir al general Oleksandr Syrski al frente de las Fuerzas Armadas ucranianas y nombrar en su lugar al mayor general Mykhailo Drapatyi, en un relevo que supone una de las mayores reorganizaciones de la cúpula militar del país desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. El anuncio fue realizado por el propio presidente en un discurso difundido esta noche del martes.
Zelenski ha explicado que, junto a Drapatyi, ya ha definido las principales tareas que deberán ejecutarse «en el futuro inmediato y a medio plazo». El mandatario ha insistido en que las operaciones de las Fuerzas de Defensa de Ucrania deben continuar «sin interrupciones» y ha situado entre las prioridades la continuidad de las operaciones de largo alcance, el desarrollo de nuevas capacidades de ataque y la aplicación de una estrategia militar basada en la precisión y la tecnología.
El nombramiento de Drapatyi se produce en un momento de creciente presión sobre la dirección militar y política ucraniana. El general, de 43 años, pertenece a una generación de mandos formados en la Ucrania independiente y ha desarrollado buena parte de su carrera en el marco de la guerra contra Rusia. Su perfil es considerado más próximo a la modernización de las Fuerzas Armadas y a una mayor integración de las nuevas tecnologías en las operaciones militares.
Drapatyi ya ocupó puestos de máxima responsabilidad en el Ejército ucraniano y fue comandante de las Fuerzas Terrestres. Su trayectoria incluye operaciones relevantes desde el comienzo de la guerra en el Donbás y actuaciones durante las campañas de Jersón y Járkov. También adquirió notoriedad por su actuación en Mariúpol en 2014, cuando participó en una operación para liberar a fuerzas ucranianas cercadas.
El relevo de Syrski se produce después de un periodo de críticas y protestas contra la dirección militar. El general, que había asumido el cargo de comandante en jefe en febrero de 2024, fue reconocido por su papel en la defensa de Kiev y en la contraofensiva de Járkov, pero también se convirtió en una figura controvertida por las pérdidas sufridas por las fuerzas ucranianas y por las críticas a su estilo de mando.
La decisión se enmarca además en una crisis más amplia en la dirección de la defensa ucraniana. La reciente destitución del ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov, había provocado protestas y un fuerte debate sobre el rumbo de la estrategia militar del país. Fedorov era considerado uno de los principales impulsores de la innovación tecnológica y del uso de drones en la guerra contra Rusia. Su salida alimentó las demandas de renovación en la cúpula militar y política.
Con el nombramiento de Drapatyi, Zelenskiy parece apostar por una renovación generacional y estratégica del mando militar. El nuevo comandante deberá afrontar algunos de los principales desafíos de Ucrania: mantener la presión sobre las fuerzas rusas, mejorar la eficiencia de las operaciones, reforzar la defensa aérea, impulsar la innovación tecnológica y hacer frente a las dificultades de reclutamiento en un país que lleva más de cuatro años de guerra a gran escala.
El relevo no significa, según el mensaje presidencial, una interrupción de la estrategia militar ucraniana. Zelenski ha subrayado que las operaciones de las Fuerzas de Defensa continuarán y que el país mantendrá su programa de ataques de largo alcance y sus capacidades de precisión contra objetivos rusos. Sin embargo, el cambio de comandante en jefe sí representa una señal política y militar de que Kiev considera necesario introducir una nueva dinámica en la conducción de la guerra.
La llegada de Drapatyi abre ahora una nueva etapa para las Fuerzas Armadas de Ucrania. Su nombramiento pretende combinar experiencia de combate con una visión más moderna de la guerra, en un escenario en el que los drones, la inteligencia artificial, la guerra electrónica y los ataques de precisión tienen cada vez más peso. El desafío será convertir esa renovación de la cúpula militar en resultados concretos en el campo de batalla y en una mayor capacidad de resistencia frente a Rusia.



