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viernes, agosto 28, 2026

Amper eleva un 52,8% su EBITDA hasta los 24,8 millones y refuerza su apuesta por Defensa y Seguridad

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El Grupo Amper ha cerrado el primer semestre de 2026 con una mejora significativa de su rentabilidad, en un contexto marcado por la transformación de su modelo de negocio y por el creciente peso de las actividades vinculadas a Defensa, Seguridad Nacional y tecnologías de doble uso. La compañía ha alcanzado un EBITDA de 24,8 millones de euros, lo que supone un incremento del 52,8% respecto al mismo periodo de 2025. El margen EBITDA se situó en el 19,7%, diez puntos porcentuales por encima del registrado un año antes.

Los resultados presentados por la compañía reflejan el avance de la estrategia desarrollada en los últimos ejercicios para concentrar su actividad en negocios tecnológicos e industriales con mayor rentabilidad y valor añadido. En paralelo a la mejora de los márgenes, Amper ha continuado incrementando su cartera de pedidos, que al cierre del semestre alcanzó los 676,2 millones de euros, un 18,2% más que en el mismo periodo de 2025. El volumen y la madurez de las oportunidades comerciales que mantiene actualmente en gestión permiten a la empresa mantener su previsión de superar los 800 millones de euros de cartera al cierre de 2026.

La evolución de las ventas presenta, sin embargo, una lectura diferente. Amper registró durante los seis primeros meses del ejercicio una facturación de 126 millones de euros, frente a los 167,6 millones del primer semestre de 2025. La reducción responde principalmente a la salida del perímetro de consolidación de los negocios de Servicios Industriales y a la reducción prevista de la actividad de Offshore, dentro del proceso de transformación de la compañía. Según Amper, si se excluyen estos efectos, el crecimiento orgánico del negocio supera el 25%, lo que pone de manifiesto que la caída de la cifra global de ventas está vinculada fundamentalmente al cambio de composición del grupo y no a un deterioro de sus actividades estratégicas.

Uno de los elementos centrales de esta evolución es precisamente el cambio en el mix de negocios. La compañía está incrementando el peso de actividades tecnológicas relacionadas con Defensa y Seguridad Nacional, comunicaciones críticas, infraestructuras y soluciones de doble uso. Este desplazamiento hacia áreas de mayor margen permite a Amper obtener una mayor rentabilidad con un volumen de ventas inferior al de ejercicios anteriores. La empresa considera que esta transformación está permitiendo configurar un grupo con ingresos de mayor calidad y una mayor exposición a sectores considerados estratégicos.

El resultado de explotación (EBIT) también experimentó una evolución positiva, con un crecimiento del 120% respecto al primer semestre de 2025. El beneficio después de impuestos se situó en un millón de euros positivos. La cifra supone un descenso frente a los 4,3 millones obtenidos un año antes, aunque la comparación está condicionada por un efecto extraordinario registrado en 2025: durante aquel ejercicio Amper contabilizó una plusvalía financiera de 7,1 millones de euros derivada de la desinversión en Servicios Industriales. Sin tener en cuenta ese efecto puntual, la compañía señala que el beneficio después de impuestos habría sido 3,8 millones de euros superior al del primer semestre de 2025.

La evolución de la cartera de pedidos constituye otro de los indicadores que la dirección de Amper considera especialmente relevantes. Los 676,2 millones de euros alcanzados al cierre del semestre proporcionan una mayor visibilidad sobre los ingresos futuros y reflejan, según la empresa, tanto el volumen como la calidad y madurez de las oportunidades comerciales en las que trabaja. El objetivo declarado es cerrar el ejercicio con una cartera superior a los 800 millones de euros, lo que supondría continuar con la tendencia ascendente registrada en los últimos ejercicios.

La evolución adquiere especial relevancia si se observa la trayectoria reciente de la compañía. En 2025, Amper cerró el ejercicio con un EBITDA de 46,3 millones de euros, un 19,6% superior al de 2024, y una cartera de pedidos superior a los 695 millones. Más de la mitad del EBITDA de aquel ejercicio procedía ya del negocio de Defensa y Seguridad Nacional, mientras que el margen EBITDA alcanzó el 16,4%.

La transformación empresarial iniciada en años anteriores persigue, por tanto, modificar estructuralmente la composición del grupo. Amper ha reducido su exposición a negocios de elevado volumen pero menor rentabilidad para concentrar recursos en actividades tecnológicas consideradas estratégicas. El objetivo es que el crecimiento futuro esté sustentado en capacidades propias, ingeniería avanzada y soluciones destinadas a mercados con perspectivas de expansión, especialmente Defensa, Seguridad, comunicaciones críticas y resiliencia energética.

En este proceso, la Defensa y la Seguridad Nacional se han convertido en uno de los pilares de la estrategia corporativa. La compañía asegura haber obtenido durante el semestre varios contratos relacionados con los Programas Especiales de Modernización del Ministerio de Defensa puestos en marcha en 2025 y prevé participar en nuevos programas cuya convocatoria está prevista para este ejercicio. Amper pretende reforzar así su posición como proveedor tecnológico de las Fuerzas Armadas y como empresa especializada en soluciones de comunicaciones de doble uso.

La apuesta por las tecnologías dual-use constituye uno de los elementos diferenciadores de la nueva estrategia. Se trata de capacidades que pueden emplearse tanto en entornos civiles como militares y que están adquiriendo una importancia creciente en Europa ante la necesidad de reforzar la resiliencia de infraestructuras críticas. En el caso de Amper, esta orientación abarca las comunicaciones, los sistemas de seguridad y determinadas soluciones energéticas capaces de responder a necesidades tanto civiles como militares.

El segundo gran eje de actividad es Energía y Sostenibilidad, un ámbito que ha adquirido una dimensión adicional desde la perspectiva de la seguridad nacional. La protección y continuidad del suministro energético, la capacidad de almacenamiento y la resiliencia de las redes eléctricas se consideran cada vez más elementos estratégicos, especialmente después de las vulnerabilidades evidenciadas en infraestructuras energéticas europeas y de la creciente preocupación por las amenazas híbridas.

Esta convergencia entre energía, comunicaciones y seguridad está modificando también el concepto tradicional de defensa. Las infraestructuras críticas ya no pueden analizarse únicamente desde una perspectiva industrial o económica. Redes eléctricas, sistemas de comunicaciones, centros de datos, infraestructuras de transporte y sistemas de navegación constituyen activos esenciales cuya interrupción puede tener consecuencias directas sobre la seguridad nacional.

Amper busca precisamente situarse en ese espacio de intersección. La compañía define su posicionamiento alrededor de Defensa y Seguridad Nacional y Energía y Sostenibilidad, con tecnologías capaces de responder a necesidades estratégicas tanto del sector público como del privado. La empresa cuenta actualmente con presencia internacional y más de 3.800 empleados, según los datos corporativos publicados en su página web.

La evolución del negocio también está relacionada con el incremento del gasto europeo en defensa. El nuevo escenario geopolítico ha generado una demanda creciente de capacidades militares, sistemas de comunicaciones seguras, vigilancia, sensores, tecnologías autónomas y protección de infraestructuras. Para las compañías españolas del sector, este contexto abre oportunidades relacionadas tanto con los programas nacionales de modernización como con los proyectos europeos de cooperación.

En este sentido, la transformación de Amper se produce en un momento de expansión de la demanda de tecnología de defensa. El objetivo no consiste únicamente en incrementar el volumen de contratos, sino en posicionarse en segmentos tecnológicos en los que el conocimiento propio y la especialización permitan obtener mayores márgenes y desarrollar capacidades exportables.

La evolución financiera del semestre parece respaldar, al menos por ahora, esta estrategia. El incremento del EBITDA superior al 50%, unido al aumento de la cartera y a la mejora del margen, apunta hacia un modelo con una mayor capacidad para convertir los ingresos en rentabilidad. La dirección considera que estos resultados confirman el avance del Plan Estratégico 2026-2028, presentado a finales de abril durante su Capital Markets Day.

La estructura financiera constituye, no obstante, uno de los elementos que la compañía deberá seguir vigilando. El ratio de Deuda Financiera Neta sobre EBITDA anualizado se situó en 2,5 veces al cierre del semestre. Amper explica este incremento por el inicio de la ejecución de inversiones asociadas a la ampliación de capital realizada en julio de 2025, las inversiones relacionadas con la entrada de COFIDES en el capital de Elinsa y la estacionalidad habitual del capital circulante durante la primera mitad del ejercicio.

La ampliación de capital de 2025 formó parte de la estrategia destinada a reforzar la estructura financiera y financiar operaciones vinculadas al crecimiento de las capacidades tecnológicas de la compañía. En los resultados de 2025, Amper destacó que aquella operación había permitido avanzar en la adquisición de capacidades críticas para el negocio de defensa y había recibido una fuerte demanda por parte de accionistas e inversores.

El objetivo de la dirección es que la mejora de la rentabilidad y el crecimiento de la cartera permitan afrontar las inversiones necesarias para continuar ampliando capacidades. La compañía pretende mantener el equilibrio entre crecimiento orgánico, operaciones corporativas y disciplina financiera, en un momento en el que las oportunidades vinculadas a Defensa y Seguridad están aumentando tanto en España como en otros mercados.

La evolución de Amper representa, en este sentido, un ejemplo del proceso de reconversión que está experimentando parte de la industria tecnológica y de defensa española. La creciente demanda de capacidades nacionales, el impulso de los programas de modernización militar y la necesidad de reducir dependencias estratégicas están favoreciendo la aparición de oportunidades para empresas capaces de combinar tecnología, ingeniería y producción industrial.

Para Amper, el desafío será convertir ese entorno favorable en crecimiento sostenible. La cartera de pedidos proporciona visibilidad para los próximos ejercicios, pero el verdadero reto consistirá en mantener los márgenes alcanzados y transformar el incremento de pedidos en ingresos y beneficios recurrentes.

Los resultados del primer semestre muestran que la compañía ha avanzado considerablemente en esa dirección. Con 24,8 millones de EBITDA, un margen del 19,7%, una cartera de 676,2 millones y una creciente exposición a Defensa, Seguridad y tecnologías de doble uso, Amper afronta la segunda mitad de 2026 con una estructura empresarial diferente a la que presentaba al comienzo de su proceso de transformación.

La empresa mantiene así su apuesta por convertirse en un actor tecnológico de referencia en sectores considerados estratégicos. En un escenario internacional marcado por la reindustrialización de la defensa europea, la protección de infraestructuras críticas, la transición energética y el desarrollo de tecnologías duales, la evolución de Amper será también un indicador de la capacidad de la industria española para aprovechar el nuevo ciclo de inversión en seguridad y resiliencia.

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