El Consejo de Ministros ha autorizado un conjunto de contratos y acuerdos destinados a reforzar la disponibilidad de las Fuerzas Armadas, con actuaciones que abarcan desde el sostenimiento de la flota de helicópteros NH90 y las plataformas navales hasta la modernización de los sistemas de simulación y la incorporación de nuevas capacidades de lucha contra drones.
Entre las decisiones adoptadas destaca el Acuerdo Marco para el suministro y reparación de componentes de la flota NH90, con un valor estimado de 98 millones de euros. El contrato tendrá una duración inicial de dos años, con posibilidad de prórroga por otros dos, y está orientado a garantizar la operatividad de estos helicópteros en los Ejércitos y la Armada, así como a facilitar la entrada en servicio de unidades que todavía se encuentran en fase de producción.
El objetivo del acuerdo no se limita al mantenimiento de las aeronaves. Según el Gobierno, el suministro de componentes permitirá alcanzar los niveles de disponibilidad necesarios para generar las horas de vuelo requeridas para la instrucción y el adiestramiento de las tripulaciones, además de garantizar la utilización operativa de los NH90. La medida se enmarca en una política de sostenimiento que busca asegurar que las plataformas puedan mantener sus ciclos de entrenamiento y despliegue.
17,2 millones para repuestos de plataformas navales
El Consejo de Ministros también ha autorizado un segundo Acuerdo Marco, valorado en 17,2 millones de euros, destinado al suministro de repuestos para los sistemas operativos instalados en diferentes plataformas navales de la Armada.
La actuación tiene como finalidad mantener la operatividad, eficacia y fiabilidad de los equipos y sistemas electrónicos embarcados. El acuerdo tendrá una duración inicial de dos años y podrá prorrogarse durante un año adicional.
El contrato refleja la importancia del sostenimiento de los sistemas electrónicos en las capacidades navales. La disponibilidad de repuestos constituye un elemento esencial para evitar que las averías o la falta de determinados componentes reduzcan la capacidad operativa de los buques y otros medios de la Armada.
La Armada amplía la simulación de los helicópteros H135
Otra de las decisiones adoptadas afecta a los helicópteros ligeros H135. Defensa ha autorizado un contrato por un valor estimado de 13 millones de euros para adquirir un nuevo sistema de simulación destinado a la Flotilla de Aeronaves (FLOAN) de la Armada en la Base Naval de Rota.
El programa contempla además la actualización de los medios de simulación ya existentes. El Gobierno explica que esta nueva inversión complementará los medios adquiridos durante la primera fase del programa, que no cubrían todas las necesidades de simulación requeridas para la flota H135 de las Fuerzas Armadas.
El contrato tendrá una duración de cuatro años, hasta el 30 de noviembre de 2030. La apuesta por la simulación permite desarrollar determinadas fases del entrenamiento sin necesidad de recurrir continuamente a horas de vuelo reales y facilita la preparación de las tripulaciones en distintos escenarios operativos.
La decisión se suma a otras inversiones recientes en simulación de aeronaves militares. En julio de 2026, el Gobierno ya autorizó un acuerdo marco para el sostenimiento de la flota NH90, incluyendo suministros, mantenimiento, asistencia técnica, formación y reparaciones, por un valor estimado de 228 millones de euros.
Dos sistemas «dron contra dron» para las fragatas que participarán en Atalanta
La decisión de mayor actualidad tecnológica es la adquisición, mediante procedimiento de emergencia, de dos sistemas completos de interceptación aérea autónoma C-UAS de tipo «dron contra dron» y capacidad hard-kill para las fragatas de la clase Santa María que participarán en la Operación Atalanta de la Unión Europea en el océano Índico.
El importe de la contratación asciende a 1,15 millones de euros. Según el acuerdo aprobado por el Ejecutivo, los sistemas estarán destinados a las unidades navales que participan desde septiembre en la operación europea, cuyo cometido incluye el mantenimiento de la seguridad marítima y la lucha contra la piratería en el océano Índico.
La incorporación de esta capacidad supone una respuesta a la evolución de las amenazas aéreas no tripuladas. Frente a los sistemas tradicionales de defensa contra drones, una solución «dron contra dron» emplea una aeronave no tripulada interceptora para localizar, perseguir y neutralizar el aparato hostil mediante un procedimiento de interceptación cinética o hard-kill.
El propio Consejo de Ministros vincula la declaración de emergencia a los riesgos a los que se enfrentan las unidades de la Armada que van a operar en el océano Índico, lo que sitúa la adquisición dentro de las necesidades inmediatas de protección de los buques desplegados.
El conjunto de decisiones aprobadas esta semana dibuja varias líneas de actuación en materia de defensa: mantener disponibles las plataformas existentes, asegurar el suministro de componentes, mejorar el entrenamiento mediante simuladores y dotar a las unidades desplegadas de nuevas capacidades frente a amenazas emergentes.
En el caso de los NH90, el esfuerzo se centra en garantizar horas de vuelo y disponibilidad de una flota cuya incorporación continúa desarrollándose. En las plataformas navales, el objetivo es asegurar el funcionamiento de los sistemas electrónicos mediante una cadena estable de repuestos. Para los H135, la prioridad es ampliar la infraestructura de simulación y entrenamiento.
En paralelo, la adquisición de sistemas C-UAS para las fragatas introduce una dimensión diferente: la adaptación de las capacidades navales a la creciente utilización de sistemas aéreos no tripulados en escenarios operativos.
El Gobierno también ha autorizado recientemente otras inversiones relacionadas con la defensa frente a drones. En la misma reunión del Consejo de Ministros se aprobó, por ejemplo, la adquisición urgente para la Guardia Civil de equipos portátiles y antenas fijas de detección de drones destinados a unidades desplegadas en el Campo de Gibraltar, por un importe cercano a 550.000 euros.
Las decisiones adoptadas esta semana combinan así dos necesidades que se han convertido en elementos centrales del sostenimiento militar: mantener disponibles las plataformas actualmente en servicio y acelerar la incorporación de tecnologías destinadas a responder a amenazas que están modificando el entorno operativo.



