El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo en las últimas horas un encuentro personal con Delcy Rodríguez, la presidenta de Venezuela, en el marco de la ronda de reuniones que, con motivo de la Asamblea General de la ONU que acoge Nueva York, el mandatario estadounidense celebró con distintos líderes mundiales y que el español, Pedro Sánchez, rechazó ex profeso.
Trump, en su intervención ante la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas, defendió el rumbo de su política exterior y reivindicar lo que presentó como una recuperación de la capacidad estadounidense para actuar frente a amenazas internacionales. El discurso estuvo marcado por referencias a Irán, Ucrania, los cárteles de la droga, Cuba, Venezuela, la inmigración, la inteligencia artificial y el papel de la propia ONU.
Trump resumió su planteamiento con una frase que da título al comunicado difundido por la Casa Blanca: “Mientras otros han hablado, yo he actuado”. El presidente estadounidense afirmó que su Administración ha optado por intervenir ante problemas que, según su interpretación, permanecieron sin resolver durante años y vinculó esa política con el fortalecimiento de la capacidad militar y diplomática de Estados Unidos.
Uno de los principales capítulos de su discurso estuvo dedicado a Irán. Trump reiteró que no permitirá que el país obtenga un arma nuclear y presentó la cuestión iraní como uno de los principales desafíos de seguridad que ha afrontado su Administración. En declaraciones recogidas por Reuters, además, advirtió de que Estados Unidos podría adoptar medidas extremadamente contundentes si no se alcanza un acuerdo de paz.
El presidente estadounidense también abordó la guerra de Ucrania y aseguró que Washington está trabajando con los dirigentes de Rusia y Ucrania para alcanzar una solución diplomática. Trump manifestó su expectativa de que el conflicto pueda resolverse y afirmó que las negociaciones avanzarán con mayor rapidez de lo que algunos observadores podrían prever.
Presión contra los cárteles
Otro de los ejes de la intervención fue la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en el continente americano. Trump recordó que su Administración ha designado a determinados cárteles como organizaciones terroristas y defendió el empleo de las Fuerzas Armadas estadounidenses contra estas estructuras.
En concreto, equiparó los cárteles con organizaciones como el Estado Islámico y afirmó que Estados Unidos está desarrollando operaciones contra sus redes. La Casa Blanca sostiene que estas actuaciones forman parte de una estrategia para reforzar la seguridad estadounidense y combatir el tráfico de drogas.
Trump vinculó asimismo esta política con las actuaciones de su Administración en Venezuela y aseguró que Estados Unidos no permitirá que amenazas contra sus intereses estratégicos se consoliden en el hemisferio occidental. En su discurso afirmó que Washington recurrirá a su capacidad militar cuando considere necesario proteger sus intereses nacionales.
Respecto a Cuba, Trump calificó al régimen de La Habana de Estado fallido y afirmó que su Administración pretende impulsar un cambio político en la isla. También relacionó la situación cubana con su estrategia hacia México y otros países de la región.
Críticas al funcionamiento de Naciones Unidas
La relación entre Estados Unidos y Naciones Unidas ocupó otro apartado destacado del discurso. Trump defendió la necesidad de reformar la organización y cuestionó lo que considera un exceso de burocracia y de intervención en asuntos que, a su juicio, corresponden a los Estados.
El presidente estadounidense rechazó expresamente cualquier proyecto que implique la creación de un Gobierno mundial y afirmó que durante su mandato no habrá impuestos globales. La Casa Blanca presentó estas declaraciones como parte de una defensa de la soberanía nacional frente a iniciativas internacionales que Washington considera excesivamente centralizadoras.
Trump también criticó al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas por sus posiciones sobre determinadas políticas estadounidenses, especialmente en materia de inmigración y cuestiones sociales. Sus afirmaciones forman parte de una relación ya conflictiva entre su Administración y distintos organismos multilaterales.
Reuters señala que Trump aprovechó además la intervención para defender las reformas que, según su Administración, se están impulsando dentro de Naciones Unidas, entre ellas la reducción de presupuesto y personal, al tiempo que cuestionó el papel de determinadas organizaciones internacionales.
La inteligencia artificial pasa a llamarse “Super Intelligence”
La inteligencia artificial ocupó también un espacio relevante en el discurso. Trump anunció que su Administración rechazará cualquier intento de establecer un sistema internacional de control sobre esta tecnología y afirmó que Estados Unidos utilizará oficialmente el término “Super Intelligence” en lugar de inteligencia artificial en este contexto.
El presidente estadounidense defendió una política orientada al desarrollo tecnológico y afirmó que Washington no debe frenar el crecimiento de una tecnología que, según sus palabras, puede tener un impacto superior al de la Revolución Industrial. Reuters recoge asimismo que Trump afirmó que Estados Unidos mantiene una posición de liderazgo frente a China y otros países en este ámbito.
El discurso estuvo atravesado por un mismo eje: la defensa de la soberanía nacional estadounidense. Trump presentó su política exterior como una combinación de capacidad militar, protección de las fronteras, lucha contra organizaciones criminales y rechazo a mecanismos internacionales que puedan limitar la capacidad de decisión de Washington.
La intervención ante la Asamblea General se produjo, además, en una semana marcada por una intensa actividad diplomática estadounidense. Entre las cuestiones abordadas durante la visita de Trump a Nueva York estuvo también el acuerdo alcanzado con Dinamarca y Groenlandia para ampliar la presencia militar estadounidense en Groenlandia y reforzar la cooperación en materia de defensa del Ártico.
En conjunto, el discurso dibujó las principales prioridades de la Administración Trump en política exterior: reforzar la capacidad de actuación estadounidense, contener amenazas consideradas estratégicas, combatir el crimen organizado, limitar compromisos multilaterales que Washington considera contrarios a su soberanía y acelerar el desarrollo tecnológico, especialmente en inteligencia artificial.
Puede leer aquí el discurso íntegro de Donald Trump ante la ONU



