Estados Unidos no tiene previsto abandonar Venezuela a su suerte. Teóricamente, no hay ahora tropa estadounidense alguna en suelo venezolano, tras la operación de esta madrugada que concluyó con el bombardeo de instalaciones militares y el arresto de Nicolás Maduro y su esposa. Pero esta tarde, Donald Trump, desde su residencia privada en Florida, anunció textualmente (la práctica es otra cosa) que su intención, la de su gobierno es la de “dirigir” Venezuela “hasta que llegue el momento en que se pueda hacer una transición justa”.
El cómo será esa ‘dirección’ del país sin estar en Venezuela es una interrogante aún por resolver, aunque la advertencia fue más clara: Trump está dispuesto a una segunda oleada de ataques si los ‘herederos’ de Maduro (su vicepresidenta a la cabeza) continúan aferrados al poder. “Estamos preparados para gestionar un ataque aún mayor si fuera necesario”, apuntó.
En su esperada rueda de prensa, anunciada por el propio Trump a las once de la mañana hora española, el presidente estadounidense sacó, y no sin razón, pecho del exitoso ataque a Venezuela lo que le dio pie para afirmar severa y rotundamente que “somos el ejército más poderoso del mundo”.
No cabía, no cabe de gozo un Trump que asegura haber seguido asombrado el desarrollo de las operaciones que acabaron con el arresto de Maduro, en una operación que, dijo, “ha sido de las más eficientes demostraciones de la competencia y la fuerza estadounidense en toda nuestra historia”.
“Ningún otro país en el mundo podría lograr lo que han logrado Estados Unidos” la noche de este viernes, madrugada en Europa, “en cualquier periodo de tiempo tan corto. Se han vuelto completamente inútiles las fuerzas armadas de Venezuela. Hemos capturado con éxito a Maduro”, celebró.
Lo contó con detalle: “Con ciertos conocimientos que teníamos, estaba todo oscuro, mortalmente oscuro, (Maduro) fue capturado junto con su esposa, Cilia Flores, y ambos se van a enfrentar ahora a la justicia estadounidense”. Maduro y Flores han sido acusados en el Distrito Sur de Nueva York por su campaña de narcoterrorismo mortal contra los Estados Unidos y sus ciudadanos”, confirmó.
El autobombo, desde luego merecido en lo que concierne a la limpieza de la operación, lo repartió en justicia el ‘comandante en jefe’ del país, al señalar su agradecimiento “a los hombres y mujeres de nuestro ejército que han logrado un tremendo éxito con gran rapidez y competencia. No hemos visto cosas así antes. Hay veces que podemos mirar y darnos vergüenza por las cosas que han ocurrido, como lo que ocurrió en Afganistán”, recordó, pero no ha sido este el caso.
“Si hubieran visto lo que yo vi anoche, hubieran quedado muy impresionados. Era una cosa realmente increíble de ver. No se ha perdido ninguna vida ni nada de equipamiento militar”, destacó, por activa y por pasiva, un exultante Trump, que razones tenía para estarlo.
A modo de justificación de la operación, que poco menos ha sido una crónica anunciada, Trump recordó que el 97% de las drogas que entran en Estados Unidos por vía marítima han desaparecido desde que decidió ‘ocupar’ con su armada el Caribe. Unas drogas que, resaltó, “mataban unas 20.000 personas de media. Y la mayoría de esas drogas venían de un país llamado Venezuela”.
En este punto, avanzó que EE.UU. no dejará Venezuela, porque “no queremos tener que estar involucrados con que otra persona tome el poder y tengamos la misma situación que ha habido durante todos estos años. Así que”, adelantó, “nosotros vamos a dirigir el país hasta que llegue el momento en que se pueda hacer una transición justa, y así es como tiene que ser”, sentenció.
El futuro económico
Avisó que desde ahora las compañías estadounidenses van a entrar en Venezuela y “van a gastar miles de millones de dólares a arreglar la infraestructura tan dañada del petróleo y a empezar a generar dinero para el país”. “Haremos que los ciudadanos de Venezuela sean ricos, independientes y que estén a salvo”, tras recordar que “todas aquellas personas de Venezuela que viven en Estados Unidos ahora son tremendamente felices porque han estado sufriendo mucho hasta ahora y ya no van a tener que sufrir nunca más”.
“Este dictador ilegítimo”, dijo, “era responsable de tráfico de drogas, de introducir grandes cantidades de drogas ilícitas en los Estados Unidos. Tal y como se menciona en la acusación dirigía carteles como el ‘cartel de los soles’ que inundó nuestro país con veneno letal responsable de las muertes de incontables ciudadanos”.



