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miércoles, julio 29, 2026

El terror se concentra en fronteras y jóvenes: el Índice Global del Terrorismo 2026 señala una caída mundial, pero alerta sobre focos persistentes

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Paquistán encabeza por primera vez el ranking de países más afectados por el terrorismo, con 1.139 fallecidos en 2025, según el informe del Institute for Economics & Peace (IEP). Aunque las muertes globales descendieron un 28 por ciento, África subsahariana acapara el 70 por ciento de las víctimas y Occidente registra un repunte del 280 por ciento, con la radicalización juvenil como amenaza emergente.

El mundo respira tras un año de alivio en materia terrorista, pero las zonas fronterizas y la juventud se erigen como los nuevos vectores de riesgo. El Índice Global del Terrorismo 2026, presentado por el Institute for Economics & Peace (IEP), registra a 5.582 fallecidos en 2.944 atentados en el año 2025, un retroceso del 28 por ciento en las muertes y del 22 por ciento en los incidentes respecto a 2024. La mejoría se extiende a 81 países (el mayor número desde 2021), y solo 19 empeoraron, el mínimo histórico. Sin embargo, el Sahel y Asia meridional siguen como epicentros, con grupos yihadistas adaptándose a las tácticas más letales.

Paquistán, nuevo líder en impacto terrorista

Por primera vez desde la creación del índice en 2011, Paquistán ocupa el primer puesto con una puntuación de 8,574 puntos. El país sumó 1.139 muertos y 1.045 ataques, seis veces más incidentes que en 2020, impulsados por el resurgimiento de Tehrik-e-Taliban Paquistán (TTP) (responsable del 56 por ciento de fallecidos) y las tensiones con Afganistán. En las provincias de Baluchistán y Jaiber Pajtunjuá, fronterizas, se concentraron el 74 por ciento de los atentados.

Burkina Faso, segundo con 8,324 puntos, logró la mayor caída absoluta: 686 menos víctimas (846 totales), pese a la letalidad de Jamaat Nusrat al-Islam wal Muslimeen (JNIM), artífice del ataque más mortífero del año (120 soldados). Níger (7,816) y Nigeria (7,792) completan el podio del Sahel, donde cinco naciones acapararon el 70 por ciento de muertes globales.

El Sahel, epicentro imparable

África subsahariana, con seis naciones en el top 10, generó más de la mitad de las víctimas mundiales. El Estado Islámico (EI) y sus filiales (activos en 15 países) causaron el 17 por ciento de los atentados, con una duplicación de las operaciones en la región. Nigeria vio un incremento del 46 por ciento (750 muertos), liderada por el Estado Islámico en África Occidental (ISWAP) y Boko Haram. En la República Democrática del Congo, las Fuerzas Democráticas Aliadas (filial de EI) masacraron a civiles en iglesias y funerales.

Las mejorías en diez países sahelianos reflejan cambios tácticos: JNIM opta por bloqueos económicos en lugar de masacres civiles, reduciendo las víctimas, pero consolidando el territorio. Siria, en sexto puesto, bajó un 79 por ciento en muertes por EI, aunque la inestabilidad post-Asad advierte de riesgos.

Occidente: repunte en muertes y radicalización

Lejos del foco mediático global, Occidente sumó 57 fallecidos, (un 280 por ciento más), con Australia viviendo su peor atentado (15 muertos en Bondi Beach, contra la comunidad judía) y EE. UU. registrando 28 víctimas, máximo desde 2019. Colombia irrumpe en el top 10 con 213 muertos (+70 por ciento), donde en las disidencias de FARC y ELN se emplean drones ucranianos.

La radicalización juvenil constituye una de las principales señales de alarma. En Europa y Norteamérica, los menores representaron el 42 por ciento de las investigaciones, lo que supone triplicar la cifra registrada en 2021, en un contexto en el que la captación puede producirse en apenas semanas mediante propaganda efímera difundida en entornos digitales. Además, el 87 por ciento de los jóvenes radicalizados presentaba un historial previo de negligencia por parte de progenitores, tutores o figuras de autoridad; mientras en el Sahel el 71 por ciento de los reclutados señaló los abusos de las fuerzas estatales como factor determinante de su adhesión a grupos violentos.

Fronteras: el 41 por ciento de atentados

Cuatro de cada diez atentados se concentran a menos de 50 kilómetros de fronteras internacionales, una tendencia al alza desde 2011. Zonas como la divisoria Pakistán-Afganistán, dominada por Tehrik-e-Taliban Paquistán (TTP), el triángulo central del Sahel con Jamaat Nusrat al-Islam wal Muslimeen (JNIM) o la cuenca del lago Chad bajo influencia de Boko Haram funcionan como santuarios por la debilidad estatal y orografías hostiles. Únicamente el 24 por ciento de estos ataques se reivindican, estrategia que evita reacciones adversas en las comunidades locales.

La frontera Colombia-Venezuela ejemplifica la simbiosis entre terrorismo y crimen organizado: el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las FARC controlan corredores de narcotráfico y economías ilícitas, utilizando la porosidad fronteriza para refugiarse y expandirse.

Tormenta perfecta en el horizonte

La frágil mejoría global pende de un hilo ante la guerra Pakistán-Afganistán (declarada en febrero de 2026), la fuga masiva de 20.000 yihadistas en Siria y la escalada militar EE. UU.-Israel-Irán iniciada el 28 de febrero. Estos focos podrían revertir la tendencia descendente. El IEP exige cooperación transfronteriza urgente, el reforzamiento institucional y el ataque a las raíces profundas: los conflictos (98% de muertes), las economías ilícitas y la radicalización juvenil.

Referencias
Institute for Economics & Peace. (2026). Global Terrorism Index 2026: Measuring the impact of terrorism. Sydney: IEP.

 

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