La XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno ha comenzado este miércoles en Madrid con un llamamiento a reforzar la cooperación entre los países de América Latina, España y Portugal ante un escenario internacional marcado por la fragmentación geopolítica, las tensiones comerciales y los desafíos tecnológicos. El rey Felipe VI ha presidido la inauguración oficial en el Teatro Real, acompañado por la reina Letizia y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La reunión, que se prolongará hasta este jueves, supone el regreso de la cumbre a España 14 años después de su última celebración en el país, en Cádiz en 2012. Madrid acoge la cuarta edición organizada por España, tras las de 1992, 2005 y 2012, bajo el lema Iberoamérica. Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo.
El encuentro pretende relanzar la influencia internacional de la comunidad iberoamericana y avanzar en una agenda compartida sobre transformación digital, inteligencia artificial, cooperación económica, movilidad académica y desarrollo sostenible. Sin embargo, la ausencia de varios presidentes de las principales economías latinoamericanas y las diferencias ideológicas entre los participantes condicionan el alcance político de la reunión.
Felipe VI defiende la cooperación frente a la fragmentación internacional
El rey Felipe VI ha defendido el fortalecimiento de los vínculos entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, así como la necesidad de mantener una economía abierta frente al repliegue y el proteccionismo.
En sus intervenciones en el marco de la jornada inaugural, el monarca ha advertido del contexto de fragmentación geopolítica y tensiones comerciales y ha señalado que la cooperación entre ambas regiones debe traducirse en una relación más ambiciosa y cercana a las empresas y a los ciudadanos.
El Rey ha reivindicado los avances en las relaciones entre la Unión Europea y América Latina, con referencias a los acuerdos con Chile y México y al pacto entre la UE y Mercosur. También ha defendido que Iberoamérica debe continuar siendo un espacio de diálogo, colaboración y entendimiento en un escenario internacional cada vez más complejo.
Durante el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano, celebrado previamente en Madrid, Felipe VI insistió en que los grandes desafíos globales no pueden afrontarse de manera aislada. En este sentido, defendió la colaboración público-privada y el papel de los gobiernos en la creación de infraestructuras, la educación, la formación y el apoyo al emprendimiento. El monarca también recordó a las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo) y agradeció los mensajes de condolencia recibidos.
La inauguración oficial de la cumbre se ha celebrado en el Teatro Real, mientras que la cena ofrecida por los Reyes a las delegaciones asistentes está prevista en el Palacio Real.
Solo diez países estarán representados al máximo nivel
La cumbre reúne a las delegaciones de los 22 países que integran la Comunidad Iberoamericana, aunque la representación de jefes de Estado y de Gobierno será inferior a la inicialmente prevista. Los países que acuden al máximo nivel político son, obviamente, España, con el rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; Argentina, con Javier Milei, cuya participación está prevista en la sesión plenaria del jueves; Bolivia, con el presidente Rodrigo Paz; Chile, con el presidente José Antonio Kast; Costa Rica, con la presidenta Laura Fernández; Guatemala, con el presidente Bernardo Arévalo; Honduras, con el presidente Nasry Asfura; Portugal, con el presidente António José Seguro y el primer ministro Luís Montenegro; República Dominicana, con el presidente Luis Abinader, y Andorra, con el jefe de Gobierno Xavier Espot.
La participación portuguesa incluye tanto al presidente de la República como al primer ministro, mientras que España cuenta con la representación institucional del Rey y del jefe del Ejecutivo.
Brasil, México y Venezuela, entre las principales ausencias
Las ausencias más relevantes corresponden a los presidentes de Brasil, México y Venezuela. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, no viaja a Madrid y estará representado por su ministro de Exteriores, Mauro Vieira. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, tampoco acude y delega la representación en el canciller Roberto Velasco. Por parte de Venezuela, Delcy Rodríguez no participa en la cumbre. El país estará representado por su ministro de Exteriores, Oliver Blanco.
También se registran ausencias presidenciales en otros países. Colombia, Ecuador y El Salvador envian a sus vicepresidentes: José Manuel Restrepo, María José Pinto y Félix Ulloa, respectivamente. Panamá está representado por su ministro de Exteriores, Javier Martínez-Acha, mientras que Cuba envía al canciller Bruno Rodríguez, en lugar del presidente Miguel Díaz-Canel.
Asimismo, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, y el de Nicaragua, Daniel Ortega, no acude a la reunión. Paraguay está representado por su ministro de Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, después de que el presidente Santiago Peña cancelara su asistencia. En el caso de Perú, la presidenta Keiko Fujimori renunció al viaje por la situación de las lluvias asociadas al fenómeno de El Niño.
Pese a estas ausencias, el Gobierno español subraya que los 22 países estarán representados, al menos, a nivel ministerial. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha defendido que la cumbre mantiene su importancia como espacio de diálogo y cooperación regional.
Milei y Sánchez, protagonistas de una cumbre con diferencias ideológicas
La presencia del presidente argentino y la ausencia de algunos de los principales dirigentes hispanoamericanos han añadido una dimensión política al encuentro. Javier Milei llega a Madrid después de sus recientes enfrentamientos verbales con Pedro Sánchez, a quien calificó de “impresentable dictador” durante su última visita a España. El presidente argentino también ha lanzado acusaciones contra el jefe del Ejecutivo español, lo que ha elevado la tensión diplomática entre ambos gobiernos. No está prevista una reunión bilateral entre los dos dirigentes.
El Gobierno español pretende evitar que las diferencias ideológicas impidan alcanzar acuerdos. La cumbre reúne a dirigentes de posiciones políticas muy distintas, desde el presidente chileno José Antonio Kast y el argentino Javier Milei hasta representantes de gobiernos hispanoamericanos de orientación progresista. El objetivo de Madrid es recuperar la capacidad de consenso de la comunidad iberoamericana, después de que la cumbre de Cuenca, en Ecuador, celebrada en 2024, concluyera sin una declaración conjunta.
Inteligencia artificial, cooperación y economía, en la agenda
La transformación digital y la inteligencia artificial constituyen algunos de los principales ejes de la cumbre. Los países iberoamericanos han acordado en Madrid impulsar una Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, orientada a reforzar la soberanía digital y cultural de la región.
La iniciativa pretende facilitar la cooperación en el desarrollo de modelos de IA adaptados al español, el portugués y las lenguas indígenas, así como mejorar el acceso a datos y capacidades de computación.
La agenda incluye también iniciativas sobre protección civil, movilidad académica, cuidados y cooperación. El encuentro empresarial celebrado en paralelo ha puesto el foco en la inversión, el emprendimiento, la seguridad jurídica y la colaboración entre administraciones y empresas.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha defendido que la cooperación público-privada resulta esencial para responder a los desafíos de la emergencia climática y la revolución tecnológica. También ha reclamado que la cumbre sirva como un revulsivo para fortalecer el multilateralismo y la defensa de la legalidad internacional.
El jueves, jornada clave para alcanzar una declaración conjunta
La sesión plenaria de la cumbre se celebrará este jueves en la Galería de las Colecciones Reales, bajo la presidencia de Felipe VI. Los jefes de Estado y de Gobierno y los representantes de las delegaciones abordarán los principales desafíos regionales y tratarán de cerrar una declaración política conjunta.
El precedente de la cumbre de 2024, en la que las diferencias sobre cuestiones ambientales, de género y el embargo estadounidense a Cuba impidieron alcanzar un consenso, convierte la negociación del documento final en uno de los principales retos de Madrid. La reunión concluirá con una rueda de prensa y el traspaso de la Secretaría Pro Tempore a Honduras, país que organizará la próxima Cumbre Iberoamericana en 2028.
La cita madrileña busca demostrar que, pese a las diferencias políticas y a las ausencias de algunos de sus principales dirigentes, Iberoamérica puede mantener un espacio común de diálogo y cooperación. Su éxito dependerá de que las declaraciones institucionales se traduzcan en compromisos concretos y en una agenda capaz de reforzar la presencia internacional de la región.



