La denominada “operación Broma-Queso” fue una actuación desarrollada por la Guardia Civil en el contexto de la lucha antiterrorista contra ETA durante los años más duros de actividad de la banda. El nombre correspondía al sistema de denominación interna utilizado en determinadas investigaciones policiales y de inteligencia para identificar operaciones encubiertas dirigidas a desarticular estructuras logísticas y operativas de ETA. La operación estuvo vinculada a labores de infiltración, vigilancia e inteligencia orientadas a localizar miembros de la organización terrorista, identificar pisos francos y detectar redes de apoyo. Como ocurrió en muchas actuaciones antiterroristas de las décadas de 1980 y 1990, la investigación combinó seguimientos, escuchas, control de movimientos y cooperación entre distintos servicios policiales y judiciales tanto en España como en Francia, país donde ETA mantenía parte importante de su retaguardia logística.
Este tipo de operaciones resultaron fundamentales para debilitar progresivamente la capacidad operativa de ETA. Las fuerzas de seguridad buscaban no solo detener comandos armados, sino también romper la estructura clandestina de financiación, transporte de armas, documentación falsa y refugios utilizados por la organización. No ha de olvidarse que la lucha contra ETA durante aquellos años estuvo marcada por un elevado nivel de amenaza terrorista. La banda asesinó a más de 850 personas entre policías, guardias civiles, militares, políticos, jueces, empresarios y civiles, además de cometer secuestros, atentados con coche bomba y extorsiones. En ese contexto, operaciones policiales y de inteligencia como “Broma-Queso” formaron parte de una estrategia más amplia orientada a erosionar la capacidad logística y operativa de la organización hasta su debilitamiento definitivo.
Francisco Hermida Bouzas, teniente de la Guardia Civil, es autor, junto con Juan Manuel Fernández Millán, de ‘Llueve sobre Intxaurrondo’ (Círculo Rojo Editorial), obra que aborda uno de los episodios más importantes de la lucha contra ETA, tanto que puede afirmarse que con ella arrancó el principio de su fin.
Francisco, ¿qué le motivó, junto a Fernández Millán, a contar la historia de Llueve sobre Intxaurrondo, precisamente ahora y en este formato literario?
Le dedico un capítulo a este tema. “La Dama”, es una mujer francesa, amiga mía desde hacía mucho tiempo. Cuando comenzamos con la operación “Broma Queso” (en la que se detuvo a los tres máximos dirigentes de la banda terrorista ETA en el año 1992), que eran Francisco Mújica Garmendia “Pakito”, José María Álvarez Santacristina “Txelis” y José María Arregui Erostarbe “Fiti”, necesitábamos ayuda en ese país, para la adquisición de vehículos, alquiler de casas y obtención de información en distintas instituciones locales. La dama, era una autentica espía, una persona audaz, inteligente, astuta, lo tenía todo. En el momento en que le pedí ayuda no dudó en colaborar en todo lo que le pedía. Como no se le pudo reconocer oficialmente esa colaboración, por tener que mantener el anonimato de su persona, se me ocurrió escribir un libro, contando todo el esfuerzo que esta mujer hizo y porqué lo hizo. Ese fue el motivo y se explica en el libro. En definitiva, el principal motivo fue hacer un homenaje a esa persona que tanto hizo por nosotros, ya que no se puede desvelar su identidad, decidí contar su historia, con el fin de que la sociedad, tenga conocimiento de que hay héroes anónimos que ayudaron acabar con la barbarie del terrorismo
¿Cuál fue el punto de partida de su interés por este episodio concreto de la lucha antiterrorista?
Como describo en la pregunta anterior, el punto de partida fue la Operación “Broma Queso”, operación en suelo francés que culminó con la detención de la cúpula de ETA en 1992 y fue donde participó “La Dama”, de una manera desinteresada y que fue crucial para el éxito de la operación.
¿Por qué cree que la operación de Bidart, y el papel de la Dama, han permanecido tan desconocidos en la memoria colectiva hasta ahora?
La operación ya era conocida, lo no era conocida era la participación y la identidad de la “Dama”, precisamente por miedo a las represalias, todavía hoy en día no se puede desvelar.
En este sentido, ¿Qué aporta su libro para iluminar este episodio histórico?
Que las generaciones actuales y venideras no olviden lo sucedido en España, que hubo una banda terrorista que, mediante la violencia, pretendía segregar una parte del territorio español, para ese intento, sembró el terror en España durante más de 50 años, sembró y amedrentó a toda una sociedad con el terror durante 17.766 días, y que durante ese tiempo asesinó a 843 personas. Que este sea el auténtico relato, no el que actualmente nos quieren hacer ver.

El título Llueve sobre Intxaurrondo sugiere atmósferas, climas y metáforas. ¿Cómo eligió el título y qué significado tiene para usted en relación con los hechos narrados?
El título de ‘Llueve sobre Intxaurrondo’ fue elegido por dos motivos, el primero es evidente, por aquellas fechas, raro era el día que no llovía en Guipúzcoa, pero también era habitual que ETA asesinase a alguien, pero cuando lo hacía contra algún guardia civil, cosa muy habitual, le aseguro que cada “gota de esa lluvia caída en Intxaurrondo” se confundía con las lágrimas en silencio de toda la familia de guardias civiles, lágrimas que escondían una tragedia, un dolor, un sufrimiento, que permanecía y permanece en muchas familias. Hasta tanto en cuanto, ese dolor no sea debidamente perdonado y reparado, difícilmente podremos sanar muchas heridas.
En su libro se entrelazan personajes reales y recreaciones narrativas. ¿Cómo fue el proceso de decidir qué voces o historias mantener fieles al recuerdo histórico y cuáles dramatizar para el relato?
Todos los personajes son reales, solamente se mantienen los nombres verdaderos de las personas que sembraron el mal, así como de las personas con cargos públicos y de las personas asesinadas por los terroristas, a los demás personajes, se le cambia el nombre para poder mantenerlos todavía en el anonimato. No se dramatiza nada, todo lo contrario, la realidad supera cualquier dramatismo y la novela se ha escrito con mucho respeto a todos, incluso a los terroristas, sin una mala expresión que pudiera sentirse odio hacia ellos.
La figura de la Dama es central y enigmática: una mujer que decidió implicarse directamente en la lucha contra ETA. ¿Qué rasgos o decisiones de ella considera más impactantes, y qué supone para usted como narrador contar su historia?
La Dama, es una amiga mía, partiendo de esa premisa, considero que el aspecto más importante de ella, en lo que se refiere a su colaboración, es su audacia, su inteligencia, impronta y frialdad. Contar su historia supone para mí, una deuda eterna con ella, una deuda que no sólo es mía, sino de toda una sociedad, con su colaboración inestimable, ha contribuido a salvar muchas vidas, quien sabe, quizás la de nosotros mismos.
La Guardia Civil y sus agentes aparecen como protagonistas en escenas de tensión constante. ¿Cómo describiría la atmósfera humana y profesional de esos años en Intxaurrondo, tanto en la acción policial como en la vida personal de los agentes?
La “atmósfera” tanto humana como profesional en los años 80 y mediados de los 90 en Euskadi, era de una de una tensión terrible. La vida personal de los agentes, al menos los que trabajábamos directamente contra el terrorismo, casi no existía, se limitaba al descanso solamente. Todo el tiempo giraba en torno a la vida profesional (la lucha contra el terrorismo), eran jornadas agotadoras, desde primera hora hasta media noche y los fines de semana eran dispositivos especiales, ya que eran cuando los terroristas, muchos de ellos, viajaban a Francia para mantener entrevistas con algún responsable de la banda, pero no importaba, sabíamos que todo ese esfuerzo iba a redundar en que al final del año las estadísticas arrojasen el menor número de atentados y asesinados en España.
¿Cuál fue el mayor reto a la hora de documentarse para escribir el libro? ¿Hubo fuentes o testimonios que le sorprendieron o cambió su percepción de los hechos?
No he necesitado más que consultar hemerotecas para recordar fechas, ya que todo lo no narrado lo he vivido en primera persona, en mi familia y compañeros de trabajo. Y, en cuanto a la percepción de los hechos, como decía anteriormente, lo he vivido en primera persona y se narran suavizando la situación real que, en la mayoría de los casos, supera, emocionalmente, a lo narrado.
¿Qué importancia tuvo el acceso a documentación oficial, entrevistas a protagonistas o archivos policiales en la construcción de la narrativa? ¿Hubo límites éticos o legales que le obligaron a tomar decisiones narrativas específicas?
No hubo acceso a ninguna documentación oficial, no era necesaria para esta novela, salvo en contrastar alguna fecha. Nadie me obligó a nada en ningún aspecto, la narrativa es veraz, salvo algún pequeño aspecto del novelado para que el lector se sienta a gusto e intrigado al leer algo de la historia reciente de este país.
¿Qué cree que puede aprender la sociedad actual de episodios como la operación Bidart y la lucha contra ETA?
Varias cosas, la primera de ellas es que no olviden que ETA sembró el terror en España durante cinco décadas, ningún grupo terrorista lo hizo durante tanto tiempo en ningún país de Europa. Que gracias a una sociedad comprometida y, unos agentes que lo dieron todo, algunos hasta su vida, hoy, España goza de la libertad que tenemos. Que si se vuelve a tener la desgracia de vivir tiempos convulsos, en los que unos desalmados crean que matando a sus semejantes puedan conseguir logros u objetivos políticos, la sociedad responda desde el primer momento y se oponga a ello, y no haga como hizo la mayoría de la sociedad vasca a finales de los setenta y principios de los ochenta, que miraban para otro lado y otros alabando las “hazañas” de los terroristas. Que la sociedad vasca, principalmente, no se comportó como una sociedad libre y democrática, que era salir a la calle, enfrentarse a los terroristas, derrotarles y vencerles con las leyes que nos dimos todos los españoles.
¿Considera que hay lecciones todavía vigentes sobre terrorismo, convivencia o servicio público?
Si, principalmente la dignidad de las víctimas del terrorismo. En mi opinión se les están insultando constantemente con la mayoría de las decisiones y concesiones hacia los terroristas que tiene el actual gobierno. Principalmente cuando no están colaborando en absoluto para esclarecer tantos y tantos asesinatos que quedan por esclarecer y poder llevar el merecido sosiego a las “víctimas vivas” que tanto tiempo llevan esperado y sin embargo, se cuenta con el apoyo de esos “responsables” para gobernar a tantos millones de españoles honrados.
Finalmente, ¿qué espera que lleve cada lector consigo tras leer’ Llueve sobre Intxaurrondo’? ¿Cuál es el impacto emocional e histórico que más le importa transmitir?
Espero que sientan un respeto muy, muy grande, hacia todos esos agentes y sus familias, la mayoría anónimas, que lo dieron todo para conseguir la PAZ, y lo hicieron no a cualquier precio, sino con su sacrificio y, como no, que nunca olviden que hay familias destrozadas que merecen todo nuestro reconocimiento, respeto y memoria. Y finalmente, que nunca olviden intentar reclamar de los distintos gobiernos, que hay españoles vivos responsables de muchos asesinatos que deben ser descubiertos, juzgarles y encerrarles y no llevarles a las instituciones, como ocurrió con Josu Ternera, por ejemplo.



