Gonzalo Sánchez Urbón es director de la División Internacional en GHAN, empresa especializada en la gestión integral de entidades constituidas para desarrollar proyectos llave en mano, tanto para la Administraciones Públicas como para otros colectivos. Participa activamente en proyectos que suponen la adquisición global de productos y multiservicios. Estos proyectos, requieren la participación de varias empresas en la ejecución que se constituyen en UTEs o Consorcios.
Sánchez Urbón es general del Ejército de Tierra, retirado, y actualmente responsable de proyectos internacionales de esta compañía. Además, es presidente de la Asociación Círculo Ave Fénix para militares que se han incorporado a trabajar en el ámbito empresarial civil. Es, igualmente, colaborador en Delta13sec en formación de seguridad y director del Curso Universitario de mediación en el ámbito de la Seguridad Privada.
Como se ha apuntado, GAHN es una consultora especializada en la organización e consorcios para acometer proyectos complejos. Además de los proyectos internacionales, actualmente es la responsable de gestionar todas las previsiones, órdenes de producción y distribución del equipamiento del personal Ejército de Tierra, y de manera parcial también del Ejército del Aire, Guardia Civil y Policía Nacional; todo ello dirigiendo un consorcio de 15 empresas. Sánchez Urbón concede esta entrevista a Delta13News, en la que augura un rol protagónico a la IA en el ámbito de la seguridad y la defensa.
¿Podría contarnos cómo comenzó su carrera profesional y qué le llevó a su posición actual?
Tras desempeñar mi trabajo durante 43 años en el Ejército en áreas operativas y logísticas, y una vez que dejé el servicio activo, en 2008 fui contratado por la empresa GAHN para abrir la División Internacional. En GAHN mi trabajo consiste en identificar proyectos innovadores en el ámbito de la Defensa, preparar las propuestas que exige la UE y presentarlos en el programa llamado Fondo Europeo de Defensa (EDF), donde anualmente entramos en competición con un gran número de entidades europeas. Para ello mantengo contactos habituales con empresas nacionales e internacionales identificando posibles proyectos.
Además, también trabajamos en otros ámbitos como otro programa llamado Horizonte Europa (HE), también de la UE, y con oportunidades que periódicamente publican otras Agencias, principalmente de la OTAN.
En otro orden de cosas, soy el presidente de una asociación sin ánimo de lucro, la Asociación Círculo Ave Fénix, que aglutina a miembros de las Fuerzas Armadas, Guardia Civil y Policía Nacional que han dejado el servicio activo y están, o quieren comenzar a trabajar en el ámbito empresarial civil. La asociación tiene dos objetivos: Aunar esfuerzos y provocar sinergias entre las empresas para colaborar en intereses comunes y, por otro lado, ayudar a nuestros compañeros a encontrar trabajo en el ámbito empresarial civil.
¿Cuáles son los mayores logros o hitos reseñables durante su trayectoria profesional?
Dejando aparte mi largo periodo de más de 40 años en la Fuerzas Armadas, en GAHN hemos participado y ganado varios proyectos internacionales implicando en ellos a más de veinte empresas de varios países de la UE. Una de las características de estos proyectos es que es obligatorio presentarse en consorcio con, al menos, tres entidades de tres países distintos de la UE. La creación de consorcios multinacionales es un reto que requiere mucha dedicación, trabajo y dotes de negociación para aunar esfuerzos e intereses, para alcanzar acuerdos de colaboración fiables y duraderos.
Personalmente me gusta reseñar que me reconforta pensar que estamos ayudando a compañeros a dar ese salto “de las botas a los zapatos” y transmitiendo el valor que tiene contratar militares.
Desde su perspectiva, ¿cuáles son los mayores cambios que ha visto en su sector a lo largo de los años?
Hasta el año 2017 la Unión Europea apenas contemplaba programas colaborativos de desarrollo o investigación en el ámbito de Defensa; la creación del EDF ha dado como resultado un impulso muy significativo en la internacionalización de la cooperación empresarial en el ámbito de la Defensa. Este paso, a mi modo de ver de gigantes, redunda muy positivamente en el tejido empresarial porque ha mandado un mensaje muy claro: si colaboráis entre vosotros, la UE apoyará el desarrollo empresarial. Y eso ha supuesto la constitución de gran número de consorcios internacionales que colaboran asiduamente en proyectos comunes.
Ya hay muchas empresas españolas, tanto grandes como pymes, que están sacando grandes rendimientos a esa colaboración a través de la figura del consorcio multinacional.
¿Cuáles son las principales tendencias que observa actualmente en el ámbito de la seguridad, la ciberseguridad, la defensa o la inteligencia?
No es fácil simplificar las tendencias que actualmente percibimos porque los conflictos que estamos viviendo en estos tiempos han cambiado muy significativamente la forma de afrontarlos. La tecnología, tanto aplicada al combate en su más amplio sentido, como la que se aplica a lo que denominamos el “espacio cognitivo” están marcando los conflictos actuales. La velocidad en la innovación es de tal calibre que es raro el día que no nos sorprendemos con nuevas posibilidades.
Creo que las futuras aplicaciones de la IA y su incorporación en cualquier ámbito empresarial van a ser determinantes para el crecimiento y la innovación de las empresas. No hay ámbito de desarrollo del que no se desprenda nuevas creaciones. Por ejemplo, la OTAN publicó hace dos años la Defence Innovation Accelerator for the North Atlantic (DIANA) que, en colaboración con el sector privado y académico, está plenamente dedicada a impulsar las nuevas tecnologías enfocadas a la seguridad.
Por su parte la Unión Europea tiene varios foros, entre los que está el EDF, que indica en qué áreas quiere que se centren los países comunitarios a la hora de investigar y de desarrollar sistemas defensivos. En general hablamos de áreas como: inteligencia artificial, procesamiento de grandes datos, tecnologías cuánticas, autonomía, biotecnología, nuevos materiales y espacio. Estas son áreas que pueden aplicarse, y de hecho se aplican, a cualquier ámbito empresarial.
¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta su organización en este momento?
Probablemente, las pequeñas empresas como la que es donde yo trabajo, el reto es seguir el vertiginoso ritmo de innovación que domina el mundo. Es cierto que permanentemente se habla del apoyo a las pymes como motores de la industria, pero en muchas ocasiones ese apoyo no se ve realmente materializado.
¿Qué oportunidades cree que surgirán en el sector en los próximos cinco años?
A mi modo de ver, las oportunidades surgirán procedentes de las tecnologías emergentes que he mencionado antes. Quien se quede atrás por no incorporar las nuevas tecnologías no tendrá una segunda oportunidad de situarse en el pelotón de cabeza. Estas tecnologías modificarán también el panorama laboral; desaparecerán empleos, sobre todo rutinarios, pero al mismo tiempo surgirán otros nuevos porque el mercado evoluciona a medida de las necesidades.
Profesiones en las que aparentemente es imposible aplicar, por ejemplo, la IA, se encontrarán de la noche a la mañana superadas por otras que si han sabido incorporarlas; la historia está llena de casos de grandes empresas que han desaparecido por no saber acoplarse a la evolución tecnológica. Y no hablemos de las personas… la edad de trabajo se va a extender, de hecho, ya se está haciendo, y nos retiraremos más tarde. Esto es un reto social de gran magnitud del que se está ya hablando mucho; por ejemplo, cuando se habla de la edad de plata refiriéndose a los más mayores, y también porque los jóvenes están cambiando los hábitos laborales que hemos tenido hasta ahora.
¿Qué consejo daría a los nuevos profesionales que buscan desarrollarse en este campo?
Me gustaría centrarme en los militares que se incorporan al ámbito empresarial una vez que dejan el servicio activo, porque es una actividad a la que dedico mucho tiempo y para lo cual hemos creado la Asociación que antes citaba llamada Círculo Ave Fénix, y que les ayuda a dar ese paso.
Daría dos mensajes a dos grupos distintos. En primer lugar, a los militares les diría que desarrollen un plan de transición realista y que le dediquen tiempo; que identifiquen sus capacidades y a qué se quieren dedicar; que se formen, porque siempre se está a tiempo de adquirir conocimientos adecuados a los tiempos que vivimos; que perseveren y, finalmente, que busquen ayuda en compañeros que ya han dado el salto “de las botas a los zapatos”.
A los empresarios, les diría que presten atención a la incorporación en su plantilla de profesionales de gran experiencia, muchos de ellos en entornos críticos, de gran preparación y compromiso. Puedo apostar a que no estarán defraudados.



