En un contexto donde la alta saturación informativa, y en el que los sistemas de vigilancia global y las fuentes abiertas generan ingentes volúmenes de datos imposibles de ser procesados manualmente, la inteligencia artificial emerge como el factor decisivo en las operaciones militares y de inteligencia. Así lo plantea la monografía «Artificial Intelligence and Intelligence Analysis», publicada por Strategy International, que analiza cómo la IA acelera el ciclo de inteligencia sin sustituir el juicio humano.
Tres generaciones de transformación tecnológica
La evolución de la IA en inteligencia se divide en tres fases claras, según el texto de los doctores Frederic Lemieux y Shadi Abouzeid. Los sistemas expertos de los años ochenta, rígidos y frágiles, dieron paso a los modelos de aprendizaje automático post-11S, capaces de conectar datos dispersos, y ahora a los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM), como Claude o OSIRIS, que procesan informes multilingües y detectan patrones en tiempo real.
Son abundantes los ejemplos operativos: el Departamento de Defensa de Estados Unidos habría empleado Claude, de Anthropic, en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, integrándolo con Palantir para síntesis de inteligencia y planificación de operaciones. La Agencia Central de Inteligencia ya opera con OSIRIS, un generador interno similar a ChatGPT, para la consulta de repositorios clasificados.
Riesgos que no pueden ignorarse
Sin embargo, la monografía alerta sobre vulnerabilidades graves: las alucinaciones en modelos generativos, los sesgos heredados de datos históricos, la opacidad de las «cajas negras» y el sesgo de automatización en los analistas humanos. En inteligencia, estos fallos podrían distorsionar las evaluaciones de las amenazas o justificar acciones letales erróneas, con implicaciones éticas y legales bajo el derecho internacional humanitario.
La privacidad y libertades civiles también peligran ante la vigilancia amplificada por la IA, que transforma datos abiertos en perfiles predictivos, generando tensiones constitucionales y un «efecto inhibidor» en las sociedades democráticas.
Gobernanza, la clave del futuro
El texto propone un marco de gobernanza equilibrado: principios como el control humano significativo, las auditorías continuas, la transparencia selectiva y la cooperación internacional, sin comprometer la seguridad operativa. Recomienda modelos de colaboración humano-IA, donde la máquina aporta la escala computacional y el analista, el juicio contextual y la responsabilidad ética.
Implicaciones para la seguridad europea
En el ámbito europeo y de la OTAN, esta monografía resulta especialmente oportuna, al coincidir con debates sobre regulación de IA en defensa y la necesidad de estándares comunes frente a amenazas híbridas. Instituciones como las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado u otras agencias de inteligencia comunitarias podrían encontrar en ella una hoja de ruta para integrar a la IA sin sacrificar la integridad ni la soberanía.
Este análisis se basa en la monografía de Strategy International (2026), volumen 03 de la serie de monografías estratégicas
Referencias
Strategy International SI Ltd. (2026). Artificial intelligence and intelligence analysis. Monografía estratégica, volumen 03. Nicosia: Strategy International. Puede descargarse desde aquí.



