El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha ordenado posicionar dos submarinos nucleares en zonas próximas a Rusia, en respuesta a las declaraciones del vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso y ex presidente del país, Dmitry Medvedev, en las que advertía que cada nuevo ultimátum dado por EE.UU. era una amenaza y otro paso hacia la guerra.
En concreto, Trump ha ordenado el reposicionamiento de dos submarinos nucleares cerca de Rusia. La decisión fue presentada como respuesta a declaraciones “altamente provocadoras” del expresidente ruso.
Trump, no obstante, no ha aclarado qué tipo de submarinos ha ordenado aproximar a Rusia. Podría tratarse de submarinos nucleares de propulsión (nuclear‑powered) sin armas nucleares, como los de las clases Virginia o Los Angeles, usados en misiones de vigilancia, ataque convencional o antibuque o submarinos de misiles balísticos (Ohio‑class), que sí portan armas nucleares estratégicas (cada uno puede llevar hasta 24 misiles Trident II D5 capaces de múltiples ojivas). Lo cierto es que no se informó oficialmente si la operación incluyó submarinos armados con misiles nucleares o solo sistemas convencionales.
Todo indica que el anuncio tiene mayor valor simbólico que operativo. Los submarinos estratégicos de la clase Ohio están permanentemente desplegados en patrullas confidenciales en todo el mundo y no requieren reposicionamiento para alcanzar objetivos globales. Lo inusual fue que Trump decidiera publicar tal movimiento — un acto rarísimo, ya que la movilidad de estos submarinos es estrictamente confidencial — transformando algo normalmente silencioso en una señal diplomática de fuerza hacia Moscú.
La tensión escaló tras declaraciones de Medvédev, que criticó públicamente los ultimátums de Trump y afirmó que cada nuevo ultimátum era un paso hacia la guerra, no solo en Ucrania, sino contra EE. UU. directamente. Trump acortó su ultimátum para que Rusia acepte un alto al fuego en Ucrania (de 50 días a 10), amenazando con sanciones económicas, e interpretó las palabras de Medvédev como un riesgo inaceptable. El despliegue de submarinos fue presentado como una medida de disuasión preventiva, diseñada para mostrar resolución sin recurrir a una acción militar directa.
¿Qué significa esto para la seguridad global?
El anuncio refleja una combinación de retórica pública y simbolismo militar. Trump expresó que el despliegue serviría como advertencia frente a posibles escaladas verbales, subrayando la gravedad de la amenaza nuclear implícita en el discurso ruso.
La acción también forma parte de una estrategia de presión: acompañó este despliegue con negociaciones diplomáticas (enviando un enviado a Moscú), ultimátums cortos y amenazas comerciales como sanciones y aranceles si no se aceptan condiciones de alto al fuego en Ucrania.
Por tanto, aunque no se confirme el tipo exacto de submarinos, el mensaje fue contundente: Estados Unidos mostró que puede desplegar y dirigir capacidades nucleares estratégicas como parte de su arsenal de disuasión ante lo que calificó de retórica nuclear rusa.
Por su parte, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció también este viernes que el Ejército ha recibido el primer misil balístico hipersónico Oréshnik, arma de última generación que ha comenzado a fabricar en serie.
El presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, ha expresado su disposición a emplazar estos misiles en su país en 2026, para lo que ya habría comenzado a construir infraestructuras necesarias.
Respecto ayuda militar internacional a Ucrania, el Ministerio de Defensa de Alemania anunció que en próximos días se efectuará entrega al país de 2 de sus sistemas Patriot, de fabricación estadounidense, con objetivo de reforzar sus capacidades antiaéreas, lo que se completará con envío de más componentes de este sistema en próximos 2 o 3 meses.
A cambio, Alemania acordó con el Departamento de Defensa de EE.UU. ser el primer país en recibir sistemas Patriot de última generación de nueva producción a un ritmo acelerado.



