Rusia es hoy la «amenaza más significativa y directa» para Occidente y el mundo y la cada vez más estrecha cooperación entre el país que gobierna Vladimir Putin y China supone una «preocupación significativa«, según queda reflejado en la declaración con que ha concluido su última cumbre la OTAN.
En un histórico encuentro en Washington, los Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza del Atlántico Norte (OTAN) se reunieron para celebrar el 75º aniversario de esta alianza, reafirmando su compromiso con la paz, la seguridad y la defensa colectiva en un momento crítico marcado por la agresión en el continente europeo. Este evento no solo conmemora décadas de cooperación y defensa mutua, sino que también aborda los desafíos contemporáneos que enfrentan sus miembros y la comunidad internacional en general.
Durante la cumbre, los líderes destacaron la relevancia continua de la OTAN como la alianza más fuerte de la historia, subrayando su papel esencial en la consulta, coordinación y acción sobre asuntos de seguridad tanto individual como colectiva. En su declaración final, los líderes afirmaron que «la OTAN sigue siendo el foro transatlántico único, esencial e indispensable» para estos fines.
La reunión se llevó a cabo en un contexto de creciente inestabilidad global y desafíos a la seguridad, con un enfoque particular en la guerra de agresión en Europa, que ha tenido un impacto significativo en la paz y estabilidad de la zona euroatlántica.
Nuevas incorporaciones y compromisos de defensa
La adhesión de Suecia como el trigésimo segundo miembro de la OTAN y la integración completa de Finlandia fueron celebradas como pasos significativos hacia una alianza más fuerte y segura, especialmente en el Alto Norte y el Mar Báltico. Los líderes reafirmaron el derecho de cada nación a elegir sus propios acuerdos de seguridad y su compromiso con la Política de Puertas Abiertas de la OTAN.
La cumbre también sirvió para reiterar el compromiso inquebrantable de la OTAN con la defensa mutua, tal como se consagra en el Artículo 5 del Tratado de Washington. «Nuestro compromiso de defendernos mutuamente y cada centímetro del territorio aliado en todo momento es férreo», declararon los líderes, subrayando la importancia de una postura de defensa y disuasión robusta.
Rusia, en el foco
La OTAN identificó a Rusia como la «amenaza más significativa y directa» para la seguridad de los aliados, destacando la invasión a gran escala de Ucrania como un factor desestabilizador clave. La declaración conjunta también señaló que «el terrorismo, en todas sus formas y manifestaciones, es la amenaza asimétrica más directa a la seguridad de nuestros ciudadanos y a la paz y la prosperidad internacionales».
Los líderes de la OTAN abordaron la competencia estratégica global, la inestabilidad en África y Oriente Medio, y las acciones desestabilizadoras de Irán como desafíos adicionales para la seguridad euroatlántica. Así mismo, la cooperación cada vez más estrecha entre Rusia y la República Popular China (RPC) fue identificada como una «preocupación significativa», ya que sus políticas coercitivas y sus intentos de socavar el orden internacional basado en normas representan una amenaza creciente.
En respuesta a estos desafíos, la OTAN ha emprendido el mayor refuerzo de su defensa colectiva en una generación. Esto incluye la implementación de nuevos planes de defensa, el fortalecimiento de la postura de disuasión y defensa, y el aumento de la inversión en capacidades modernas.
La cumbre destacó la necesidad de «proporcionar las fuerzas, capacidades, recursos e infraestructura necesarios para nuestros nuevos planes de defensa» y de realizar entrenamientos y ejercicios a gran escala para demostrar la capacidad de la OTAN de defender y reforzar rápidamente a cualquier aliado amenazado.
Un tema central de la cumbre fue el apoyo continuo a Ucrania en su lucha contra la agresión rusa. Los líderes acordaron establecer la Organización del Tratado del Atlántico Norte para la Asistencia y el Entrenamiento en materia de Seguridad de Ucrania (NSATU) para coordinar el suministro de equipo militar y entrenamiento a Ucrania, asegurando un apoyo sostenido y previsible.
La cumbre también celebró el compromiso de los aliados de destinar al menos el 2% del PIB al gasto anual en defensa, con más de dos tercios de los aliados cumpliendo este objetivo. Se destacó que el gasto en defensa de los aliados europeos y Canadá ha crecido un 18% en 2024, el mayor aumento en décadas, subrayando el compromiso de la OTAN con la modernización y la preparación para enfrentar nuevos desafíos de seguridad.
Resiliencia y respuesta a amenazas híbridas
La OTAN subrayó la importancia de la resiliencia nacional y colectiva como base para una disuasión y defensa creíbles. Los líderes se comprometieron a fortalecer la capacidad de la Alianza para movilizar, reforzar, abastecer y sostener sus fuerzas, y a mejorar la protección de la infraestructura crítica y la respuesta a amenazas híbridas y cibernéticas. Se anunciaron medidas para fortalecer la defensa contra amenazas aéreas y de misiles, incluyendo la declaración de la Capacidad Operativa Mejorada de la Defensa Antimisiles Balísticos (BMD) de la OTAN.
La disuasión nuclear sigue siendo una piedra angular de la seguridad de la Alianza, y la OTAN reafirmó su compromiso con la modernización de sus capacidades nucleares y la planificación nuclear. La cooperación industrial transatlántica en materia de defensa fue destacada como fundamental para la disuasión y la defensa, con un compromiso renovado para fortalecer la industria de defensa en Europa y América del Norte.
En resumen, la cumbre del 75º aniversario de la OTAN en Washington reafirmó el compromiso de la Alianza con la defensa colectiva, la paz y la estabilidad global. Los líderes destacaron la importancia de la cooperación internacional, la modernización de las capacidades de defensa y la resiliencia ante amenazas globales, reafirmando que la OTAN sigue siendo un pilar fundamental para la seguridad euroatlántica y mundial.
Ciberseguridad
Por otra parte, en esta cumbre se anunció la creación del Centro Integrado de Ciberdefensa de la OTAN (NICC), que mejorará la protección de las redes de la OTAN y de los Aliados y el uso del ciberespacio como dominio operativo.
El Centro informará a los comandantes militares de la OTAN sobre posibles amenazas y vulnerabilidades en el ciberespacio, incluidas las infraestructuras críticas civiles de propiedad privada necesarias para apoyar las actividades militares.
El Centro reunirá a personal civil y militar de toda la OTAN, de los países aliados y de expertos de la industria. Aprovechará tecnologías avanzadas para aumentar nuestro conocimiento de la situación en el ciberespacio y mejorar la resiliencia y la defensa colectivas.
En consonancia con los valores compartidos y las obligaciones internacionales de los Aliados, el Centro promoverá un enfoque basado en normas, predecible y seguro del ciberespacio.
El Centro tendrá su sede en el cuartel general militar estratégico de la OTAN en SHAPE, Bélgica. En los próximos meses se elaborarán detalles sobre la estructura y las funciones del Centro.



