La seguridad privada en España factura 6.740 millones en 2025, un 6% más que el año anterior

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El sector de la seguridad privada en España mantiene su trayectoria expansiva y alcanzó en 2025 una facturación de 6.740 millones de euros, un 6% más que en el ejercicio anterior. El crecimiento, aunque significativo, refleja una moderación respecto al aumento del 7,4% registrado en 2024 y confirma el protagonismo creciente de la tecnología en la evolución del mercado.

Así se desprende del último estudio sobre compañías de seguridad publicado por el Observatorio Sectorial DBK, perteneciente a INFORMA, filial de Cesce. El informe señala que la demanda de sistemas electrónicos, la innovación tecnológica y la mejora de los productos y servicios están sosteniendo la expansión del negocio, mientras que la vigilancia tradicional registra un avance más moderado.

Las perspectivas para 2026 y 2027 continúan siendo favorables, aunque con un ritmo de crecimiento más contenido. DBK estima que la facturación del sector aumentará alrededor de un 5% en 2026, en un contexto económico menos favorable y con los sistemas electrónicos de seguridad como principal motor de actividad.

La instalación, el mantenimiento y la conexión a centrales receptoras de alarmas (CRA) de sistemas electrónicos generaron unos ingresos de 2.992 millones de euros en 2025. Esta cifra representa un incremento interanual del 8,4% y equivale al 44,4% del mercado español de seguridad privada.

Este segmento se consolida como el área de mayor dinamismo, impulsado por la incorporación de nuevas tecnologías, la renovación de equipos y la integración de soluciones de protección. También contribuyen a su evolución el desarrollo de servicios de alarmas y la expansión de la monitorización remota.

La evolución del negocio evidencia la transformación de un sector en el que la protección física de instalaciones y personas convive cada vez más con soluciones tecnológicas capaces de detectar incidencias, supervisar espacios a distancia y centralizar la gestión de los sistemas de seguridad.

El avance de esta actividad abre oportunidades para las compañías especializadas en instalaciones electrónicas, integración de sistemas, servicios de alarma y monitorización, así como para los proveedores de equipamiento y soluciones de protección avanzada.

La vigilancia mantiene la mayor cuota de mercado

Pese al mayor ritmo de crecimiento de los sistemas electrónicos, los servicios de vigilancia continúan siendo la principal actividad del sector por volumen de negocio. En 2025 generaron 3.375 millones de euros, un 4,7% más que en 2024, y concentraron el 50,1% de la facturación total.

La evolución positiva de este segmento confirma la relevancia de los servicios de vigilancia en el conjunto de la seguridad privada, aunque su crecimiento se situó por debajo del registrado por los sistemas electrónicos.

La diferencia entre ambos ritmos de expansión apunta a una transformación progresiva de la estructura del mercado. Mientras la vigilancia conserva el mayor peso económico, las soluciones tecnológicas ganan terreno como fuente de crecimiento y diversificación para las empresas.

En este escenario, la capacidad de combinar recursos humanos, sistemas electrónicos y servicios de supervisión constituye uno de los elementos relevantes para responder a las necesidades de protección de empresas, instalaciones y otros clientes.

El transporte de fondos acusa el avance de los pagos electrónicos

La evolución fue menos favorable para el transporte de fondos y valores. Esta actividad registró una facturación de 373 millones de euros en 2025, lo que supone un descenso del 0,5% respecto al ejercicio anterior y una participación del 5,5% en el mercado.

Según DBK, este retroceso está relacionado con la extensión de los medios de pago electrónicos y la transformación del negocio bancario, dos tendencias que modifican las necesidades de gestión y transporte de efectivo.

A diferencia de los segmentos de vigilancia y sistemas electrónicos, el transporte de fondos afronta así un escenario condicionado por los cambios en los hábitos de pago y en la operativa de las entidades financieras.

La evolución de esta actividad refleja cómo la digitalización no solo genera nuevas oportunidades para el sector de la seguridad, sino que también introduce presiones sobre aquellos negocios vinculados a modelos tradicionales de prestación de servicios.

Un mercado con numerosos operadores, pero concentrado en las grandes compañías

El estudio de DBK también destaca la elevada concentración del negocio en los principales operadores, a pesar de la fragmentación existente en el número de empresas autorizadas.

En diciembre de 2024 había 1.542 empresas autorizadas para operar en el mercado español de seguridad privada. Sin embargo, una parte sustancial de la facturación se concentró en un reducido grupo de compañías.

Los cinco primeros operadores reunieron conjuntamente el 58,3% del valor del mercado en 2025, mientras que las diez principales empresas alcanzaron una cuota agregada del 72,4%.

Estos datos muestran la distancia entre la amplitud de la oferta empresarial y la distribución efectiva de los ingresos. Aunque existe un número elevado de operadores, las principales compañías concentran la mayor parte del negocio, lo que refleja el peso de las empresas líderes en la estructura competitiva del sector.

Esta concentración constituye un factor relevante para analizar la evolución de la competencia, el posicionamiento de las compañías y las oportunidades de crecimiento de los operadores especializados.

Previsiones favorables, con un crecimiento más moderado

Las previsiones de DBK apuntan a que el mercado de seguridad privada seguirá creciendo en 2026, con un incremento estimado de la facturación próximo al 5%. El avance previsto sería inferior al registrado en 2025, pero mantendría la tendencia positiva de los últimos ejercicios.

Los sistemas electrónicos volverían a situarse a la cabeza del crecimiento, favorecidos por la innovación tecnológica, la renovación de equipamientos y el desarrollo de servicios de alarma y monitorización remota.

En conjunto, los datos de DBK dibujan un sector que continúa ampliando su volumen de negocio y en el que la tecnología adquiere un peso cada vez mayor. La vigilancia mantiene su posición como principal actividad por ingresos, mientras los sistemas electrónicos se consolidan como el principal impulsor de la expansión y el transporte de fondos afronta los efectos de la transformación de los pagos y de la actividad bancaria.

La evolución de los próximos ejercicios estará marcada por la capacidad de las compañías para adaptarse a las nuevas demandas de protección, incorporar soluciones tecnológicas y competir en un mercado donde los grandes operadores concentran una parte sustancial de la facturación.

 

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