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domingo, abril 14, 2024

Las fachadas deberían usar solo materiales incombustibles, según Tecnifuego

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Tecnifuego, la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios elaboró en 2018 un documento con recomendaciones para evitar incendios como el de la Torre Grenbfell y ahora el del barrio de El Campanar, en Valencia, en el que, como premisa principal, desestimaba por completo cualquier tipo de material combustible en las fachadas de los edificios.

En el documento se apuntaba que «no es compatible con la seguridad que exista propagación del incendio en fachadas donde no pueden llegar los bomberos, y la mejor forma de que no exista esa propagación es el uso de materiales incombustibles».

Así, a partir de 18 metros, las fachadas deberían ser dotadas de un extra de seguridad que limite al mínimo posible la propagación del fuego mediante una clasificación de reacción al fuego de A2-s1,d0, y si es fachada ventilada, como ha sido el caso de Valencia, «además disponer de franjas cortafuegos por sectores de incendios».

Con carácter general, los expertos de Tecnifuego deploran cualquier fachada donde no puedan llegar los bomberos, para lo que «la mejor forma de que no exista esa propagación es el uso de materiales incombustibles».

La postura de Tecnifuego publicada en su momento destacaba que “en los cambios aprobados, pese a que pueda existir una cierta sensación de mejora especialmente en edificios en altura, esto no es así pues no aplica por igual a todas las soluciones constructivas y sigue permitiendo el uso de materiales combustibles, que pueden propagar un incendio».

«En Tecnifuego», apuntaba el documento entonces, «queremos minimizar el riesgo, mediante la reducción y control de la velocidad de propagación del fuego, protegiendo de esta forma a personas basándonos en dos factores principales: Las personas deben ser capaces de evacuar el edificio sin que se produzcan víctimas y los bienes deben sufrir los mínimos daños.»

Para ello, prosigue, hay que actuar sobre los riesgos controlables, esto es, el aislamiento, morteros, acabados, vías de evacuación, control de ejecución en obra, etcétera, y sobre los no controlables, como pueda ser el comportamiento de los usuarios.

«La seguridad de quienes viven o trabajan en los edificios y de los equipos de emergencia depende esencialmente de contener lo antes posible el incendio y retrasar la liberación de humo (tóxico o no), especialmente en edificios en los que la evacuación puede ser crítica (por su altura o por la tipología de ocupantes) o en zonas de difícil acceso para bomberos y servicios de evacuación, como patios y fachadas interiores de manzana».

De hecho, subraya Tecnifuego, y lo hacía en aquel documento, «la propagación por la fachada es una de las vías más rápidas de transmisión del incendio».

Se reafirma subraya así la necesidad de contar con materiales no combustibles en fachadas y envolvente de viviendas y otros edificios. Materiales que, además de garantizar aspectos como la eficiencia energética, contengan y minimicen la propagación del fuego y sustancias tóxicas.

Al respecto, Tecnifuego ve evidente la necesidad de llevar a cabo una «revisión del Código Técnico de la Edificación» para mejorar la reacción al fuego en propagación por el exterior de los productos que se permiten utilizar en los sistemas constructivos de fachada.

Una exigencia que, recuerda, debe aplicarse tanto en vivienda nueva como en rehabilitación. Y en este último caso, garantizando que los materiales aislantes incorporados al edificio no supongan un empeoramiento de la seguridad contra incendios preexistente.

 

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