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martes, agosto 25, 2026

Muere Francis Clifford, condenado por asesinar a un vigilante, el preso que pasó más de 70 años entre rejas en EE.UU.

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Francis Clifford Smith, considerado durante años el preso que más tiempo ha permanecido encarcelado en la historia de Estados Unidos, ha fallecido a los 101 años. Smith murió el pasado 25 de junio, aunque acaba de conocerse ahora, en un centro residencial de seguridad para personas de edad avanzada vinculadas al sistema penitenciario de Connecticut, donde permanecía bajo supervisión después de haber obtenido la libertad condicional en 2020.

Su fallecimiento, ocurrido mientras dormía y atribuido a causas naturales relacionadas con su avanzada edad, ha cerrado una de las historias penitenciarias más singulares y controvertidas de Estados Unidos.

Smith fue condenado en 1950 por el asesinato de Grover Hart, un vigilante nocturno de 68 años que trabajaba en el Indian Harbor Yacht Club, en Greenwich, Connecticut. Hart fue tiroteado durante la madrugada del 23 de julio de 1949 mientras realizaba su ronda de vigilancia. Herido por disparos procedentes de dos armas diferentes, murió casi dos días después. La investigación policial condujo hasta Smith, que entonces tenía unos 25 años y fue acusado de participar en el intento de robo que terminó con la muerte del vigilante.

La condena llevó inicialmente a Smith al corredor de la muerte. Su ejecución mediante la silla eléctrica llegó a ser programada en ocho ocasiones y en cada una de ellas consiguió evitar la muerte. En 1954, cuando estaba previsto que fuera ejecutado por octava vez, incluso se encontraba con la cabeza afeitada y preparado para ser trasladado a la cámara de ejecución. Sin embargo, pocas horas antes de la ejecución, el agente que había participado en su detención comunicó a la Junta de Indultos que tenía dudas sobre la culpabilidad de Smith. Finalmente, la pena capital fue conmutada por cadena perpetua.

El caso estuvo marcado desde el principio por las dudas. Smith sostuvo durante toda su vida que era inocente del asesinato de Hart. La acusación se apoyaba fundamentalmente en pruebas circunstanciales y el proceso quedó rodeado por testimonios controvertidos. Un cómplice se declaró culpable de asesinato en segundo grado y, con el paso de los años, aparecieron declaraciones que apuntaban hacia otras personas como posibles responsables del crimen. Incluso uno de los magistrados del Tribunal Supremo de Connecticut expresó en 1954 su discrepancia con la decisión, al considerar que existían dudas razonables sobre la culpabilidad del condenado.

Su vida posterior transcurrió prácticamente íntegra entre los muros de distintas prisiones de Connecticut. Smith llegó a escapar en 1967, cuando consiguió abandonar un centro penitenciario utilizando un camión. Fue localizado y detenido en Massachusetts doce días después. También obtuvo la libertad condicional en 1975, pero regresó a prisión apenas diez meses más tarde por incumplir las condiciones impuestas. Durante décadas rechazó o no solicitó nuevas posibilidades de libertad condicional, hasta que finalmente aceptó ser puesto en libertad en 2020, cuando ya tenía 94 años.

Durante su prolongada estancia en prisión desempeñó diferentes trabajos, entre ellos mecánico de automóviles, carpintero, empleado administrativo y limpiador de ventanas. En uno de los centros penitenciarios donde permaneció recluido adquirió el apodo de «Birdman of Osborn» porque acostumbraba a alimentar a los pájaros. Su historia llegó a convertirse en un caso paradigmático de las consecuencias de las condenas extremadamente prolongadas y de las dificultades para revisar judicialmente antiguos procesos penales.

Smith pasó aproximadamente 70 años y un mes privado de libertad por el caso de Hart, aunque tuvo algunos breves periodos fuera de prisión. No existe una base de datos oficial estadounidense que determine de manera definitiva cuál ha sido la condena efectivamente cumplida más larga del país, pero investigadores, medios especializados y expertos penitenciarios han considerado durante años a Smith el preso que más tiempo permaneció encarcelado en Estados Unidos.

Su muerte pone fin a una historia que comenzó en la Estados Unidos de finales de los años cuarenta y atravesó prácticamente toda la historia moderna del sistema penitenciario estadounidense. Smith entró en prisión siendo un joven de 25 años, cuando la silla eléctrica todavía constituía uno de los principales métodos de ejecución en el país, y salió de ella como un hombre de 94 años. Murió a los 101 después de haber pasado más de siete décadas bajo custodia o supervisión del sistema penitenciario.

La historia de Francis Clifford Smith deja además una pregunta que nunca llegó a resolverse completamente: si realmente fue responsable de la muerte del vigilante nocturno Grover Hart. Smith mantuvo su inocencia hasta el final de su vida, mientras que las dudas expresadas durante décadas por algunos investigadores, funcionarios y miembros del sistema judicial alimentaron la controversia sobre una condena que terminó convirtiéndolo en el preso más longevo de la historia penitenciaria estadounidense.

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