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jueves, agosto 20, 2026

La Policía desaloja el campamento de El Trampolín y traslada a los migrantes a dos espacios habilitados

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Las fuerzas de seguridad han iniciado esta mañana el desalojo de la zona de acampada de la playa de El Trampolín, en Ceuta, donde cientos de migrantes permanecían instalados desde la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio. El dispositivo, puesto en marcha a primera hora, tiene como objetivo poner fin a la situación de personas que llevaban varias semanas pernoctando en playas y espacios públicos de la ciudad autónoma.

La intervención se está desarrollando con un amplio despliegue de Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local, en coordinación con la Administración General del Estado y el Gobierno de Ceuta. Los migrantes están siendo instados a recoger sus pertenencias y concentrarse en los puntos establecidos para facilitar un traslado progresivo y ordenado hacia los recursos de acogida preparados durante los últimos días.

Uno de los elementos destacados del operativo es la distribución diferenciada de los migrantes, con grupos separados en función de su procedencia y características, entre ellos ciudadanos marroquíes y personas procedentes del África subsahariana. La medida busca organizar la llegada a los nuevos espacios de acogida y facilitar la atención de colectivos con situaciones administrativas y necesidades diferentes.

El dispositivo forma parte de la respuesta diseñada por el Gobierno central y la Ciudad Autónoma para hacer frente a la situación generada después de la entrada masiva de finales de julio. Dos de los espacios temporales previstos ya están habilitados: Loma Margarita y el aparcamiento de El Embolsamiento, con una capacidad conjunta inicial de alrededor de 1.800 personas. La gestión de estos recursos ha sido encomendada a entidades del tercer sector, entre ellas Accem y la Asociación Engloba.

El traslado supone el comienzo de la primera fase del plan acordado por las administraciones para sacar de las calles y las playas a las personas que permanecían en situación de extrema precariedad. La playa de El Trampolín se había convertido en uno de los principales puntos de concentración después de que el CETI de Ceuta quedara ampliamente desbordado por la llegada masiva de personas durante los últimos días de julio.

La situación había generado además una creciente preocupación por las condiciones higiénico-sanitarias y de seguridad. Las autoridades sanitarias de Ceuta han mantenido vigilancia sobre las zonas donde se concentraban los migrantes, mientras se han reforzado los recursos de atención médica y las medidas destinadas a prevenir posibles problemas de salud pública.

El número de personas que permanecían en las calles y playas ha variado durante las últimas semanas debido a los retornos, traslados y movimientos internos. Algunas informaciones habían situado entre 3.500 y 5.000 los migrantes que llegaron a permanecer en estas condiciones tras la entrada masiva, aunque la cifra concreta de personas que estaban asentadas en El Trampolín en el momento del desalojo es inferior y continúa siendo objeto de actualización.

La operación llega además en un momento de máxima tensión política y migratoria en Ceuta. El Gobierno de la ciudad autónoma reclama al Ejecutivo central acelerar los procedimientos de retorno de las personas que entraron irregularmente, mientras el Gobierno central ha anunciado diferentes medidas para descongestionar la ciudad y proporcionar una respuesta temporal a quienes permanecen en ella.

El desalojo de El Trampolín se produce también después del refuerzo de los dispositivos de seguridad en Ceuta y de las actuaciones desarrolladas durante las últimas semanas para impedir nuevas entradas masivas. Interior ha enviado efectivos adicionales de Extranjería y Fronteras, así como refuerzos de Policía Nacional y Guardia Civil, ante el riesgo de nuevos intentos de entrada y para agilizar los procedimientos relacionados con los migrantes llegados a finales de julio.

La operación de este jueves constituye, por tanto, un nuevo capítulo de una crisis que ha obligado a las administraciones a combinar control fronterizo, seguridad, asistencia humanitaria y gestión de la inmigración irregular. El traslado de los migrantes desde las playas a instalaciones provisionales pretende recuperar la normalidad en los espacios públicos de Ceuta, aunque el problema de fondo —qué ocurrirá con las personas que permanecen en la ciudad y cuál será su destino administrativo— continúa pendiente.

En paralelo, el Gobierno mantiene sobre la mesa el traslado a la Península de menores migrantes, dentro de una segunda fase de su estrategia para aliviar la presión asistencial sobre Ceuta. Esta cuestión ha provocado un intenso enfrentamiento político entre el Ejecutivo central y el Gobierno autonómico, además de abrir un nuevo debate sobre el reparto de responsabilidades entre el Estado y las comunidades autónomas.

La operación policial de El Trampolín representa así una actuación fundamentalmente logística y de reordenación de la emergencia migratoria, pero también evidencia la dimensión que ha alcanzado la crisis en Ceuta tras los acontecimientos de finales de julio. El reto inmediato será determinar si los nuevos recursos de acogida permiten descongestionar de manera efectiva la ciudad y, al mismo tiempo, establecer una solución duradera para las personas que todavía permanecen en territorio ceutí.

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