Desde la Asociación para la protección del patrimonio cultural (Protecturi), manifestamos nuestra firme condena y absoluto rechazo antes los recientes actos de vandalismos sufridos en Madrid. La prevención, su protección y salvaguarda de nuestro patrimonio cultural, son pilares fundamentales para evitar el deterioro o la pérdida de nuestros bienes culturales. Ningún acto vandálico o reivindicación de índole particular o colectiva justifica el deterioro o la alteración de los bienes de interés cultural.
Nuestra preocupación y posición ante el impacto de las crisis energéticas, la inestabilidad geopolítica, y las nuevas amenazas, en la prevención, protección y salvaguarda del patrimonio cultural, es un trabajo constante y profesional, con el fin de proteger día a día nuestro patrimonio.
Desde hace años, la Asociación Protecturi trabaja de forma continuada en la protección de nuestro patrimonio cultural. Una de nuestras señas de identidad y líneas de actuación fundamental han sido la identificación de riesgos, amenazas y vulnerabilidades de origen natural, humano o sistémico que puedan comprometer la integridad de nuestro legado cultural.
Nuestra metodología técnica de análisis y evaluación continua, nos obliga y compromete a activar una señal de alarma ante el complejo escenario internacional marcado por las tensiones geopolíticas, la inestabilidad energética, la aceleración desordenada de la transición energética, el impacto masivo o el overtourism y las nuevas amenazas contra el patrimonio cultural.
Tras el análisis de los escenarios actuales, señalamos los principales factores de riesgo que afectan a la resiliencia dentro del patrimonio cultural:
- Vulnerabilidad de las condiciones de conservación por la crisis energética:
La estabilidad de las obras en museos, archivos y bibliotecas, etc. depende críticamente de un control microclimático ininterrumpido (temperatura y humedad relativa constantes). El desmedido encarecimiento o eventuales restricciones en los suministros energéticos generan una grave vulnerabilidad, exponiendo bienes de incalculable valor a deterioros acelerados e irreversibles.
- Amenazas derivadas de la implantación precipitada de infraestructuras energéticas:
Si bien la transición hacia energías limpias es incuestionable, identificamos un riesgo creciente en la proliferación de megaproyectos renovables (polígonos fotovoltaicos, eólicos e infraestructuras de alta tensión) en paisajes culturales, entornos de Bienes de Interés Cultural (BIC) y yacimientos arqueológicos, entre otros. La falta de evaluaciones de impacto patrimonial rigurosas amenaza con desfigurar o destruir la memoria e identidad de nuestros territorios.
- Riesgos geopolíticos, sabotajes y vulnerabilidad crítica:
El aumento de las tensiones bélicas e inestabilidades geopolíticas globales reactiva la amenaza directa sobre los bienes culturales. El patrimonio ha vuelto a situarse como un objetivo colateral —o deliberado— en escenarios de conflicto y acciones de sabotaje a infraestructuras. Es urgente actualizar los análisis, evaluación y gestión de riesgos y los planes de protección frente a contingencias extremas.
- Desviación de recursos y debilitamiento de la prevención:
La reorientación de las prioridades presupuestarias hacia la seguridad, la defensa o el rescate energético está postergando la inversión en conservación preventiva, restauración e investigación. Prescindir del mantenimiento continuo eleva drásticamente la vulnerabilidad del patrimonio frente a siniestros, incendios o inclemencias climáticas.
- Las nuevas amenazas: (conflictos armados, geopolíticas y destrucción intencionada), la delincuencia especializada, robos y vandalismos, la sobreexplotación turística y presión urbanística, la despoblación y abandono en el medio rural, son ejemplos de nuestro día a día en los que tenemos que trabajar todos de manera continua en bien de nuestro patrimonio cultural.

Propuestas y llamamiento a la acción
Como asociación especializada en el diagnóstico y prevención de riesgos (A+V) en el patrimonio cultural, la Asociación Protecturi insta a las administraciones públicas, a los gestores culturales y al sector energético entre otro, a adoptar las siguientes medidas urgentes:
- Integrar los mapas de riesgos y vulnerabilidad en el patrimonio cultural en los planes nacionales de seguridad, energía y ordenación del territorio de manera vinculante.
- Proteger los paisajes culturales garantizando que la implantación de renovables respete escrupulosamente los valores culturales (históricos, arqueológicos y medioambientales).
- Garantizar la resiliencia energética de los centros de conservación mediante planes de eficiencia y eficacia, dedicados con tarifas protegidas para el patrimonio de titularidad pública o privada de interés social.
- Actualizar los protocolos de salvaguardia e intervención en emergencias para adecuar los planes de autoprotección a los nuevos escenarios geopolíticos y de crisis energética.
El patrimonio cultural no es un actor secundario ni un gasto prescindible; es una inversión, un pilar de nuestra identidad, soberanía cultural y memoria colectiva. Diagnosticar a tiempo sus vulnerabilidades es la única garantía para asegurar su transmisión a las generaciones futuras.
Asociación Protecturi: por la prevención, la identificación de riesgos y la salvaguardia integral de nuestro patrimonio cultural
Jesús Alcantarilla, presidente de Protecturi




