La Security Industry Authority (SIA), el organismo regulador de la seguridad privada en el Reino Unido, ha abierto una consulta pública para reformar las cualificaciones y los requisitos vinculados a las licencias de los profesionales de seguridad. La propuesta pretende adaptar la formación a la evolución de los riesgos a los que se enfrentan los vigilantes y reforzar especialmente las competencias en primeros auxilios, comunicación en inglés, gestión de conflictos, terrorismo y nuevas tecnologías.
La consulta, abierta este pasado 28 de agosto, permanecerá disponible hasta el 23 de octubre de 2026. La SIA prevé publicar las especificaciones definitivas durante el invierno y que las nuevas cualificaciones comiencen a implantarse posteriormente, en 2027.
La reforma afecta a un sector de considerable dimensión en Reino Unido. Según la SIA, más de 450.000 personas poseen actualmente más de 510.000 licencias en los diferentes ámbitos regulados de la seguridad privada.
Más exigencias para los profesionales de seguridad
Una de las principales novedades planteadas consiste en modificar las especificaciones de las cualificaciones necesarias para obtener una licencia. El regulador reconoce que, en determinados casos, los cambios supondrán que los aspirantes tengan que realizar más formación que en la actualidad.
La reforma parte de una revisión estratégica desarrollada durante 2026 y de un proceso de consulta con el sector en el que han participado más de 5.000 personas, entre profesionales de primera línea, empresas de seguridad, compradores de servicios, asociaciones sectoriales, policías y formadores. Además, 44 expertos del sector participaron directamente en la elaboración de las nuevas especificaciones.
El objetivo declarado es que los profesionales que obtengan una licencia dispongan de las capacidades consideradas esenciales para desempeñar su trabajo con seguridad y proteger tanto al público como a ellos mismos.
Primeros auxilios como condición para mantener la licencia
Uno de los cambios con mayor impacto potencial sería convertir la posesión de una acreditación de primeros auxilios en vigor en una condición para mantener determinadas licencias.
La propuesta afecta a especialistas en protección cercana, vigilantes de seguridad y personal de control de accesos (door supervisors). Si finalmente se aprueba, los profesionales tendrían que mantener vigente su certificado de primeros auxilios durante el periodo de validez de su licencia y la SIA podría actuar contra quienes dejasen caducar esta acreditación.
La medida responde a un dato especialmente significativo de la investigación realizada por el regulador: el 91% de los titulares de licencia consultados considera importantes las competencias de primeros auxilios para su trabajo y más de la mitad afirma haber utilizado su formación en primeros auxilios durante su actividad profesional.
La SIA estudia, además, crear una cualificación específica de primeros auxilios para el sector de la seguridad, diseñada alrededor de los incidentes que los profesionales pueden encontrar en su actividad cotidiana.
Un nuevo examen independiente de inglés
La comunicación y la capacidad para comprender instrucciones constituyen otro de los elementos que la SIA pretende reforzar.
El regulador propone introducir una prueba independiente adicional de inglés, junto con una mayor estandarización de las evaluaciones realizadas por los organismos que conceden las cualificaciones. El propósito es garantizar que los profesionales poseen un nivel funcional de inglés suficiente para desempeñar sus funciones de manera segura.
La propuesta se apoya en la investigación realizada por la SIA, en la que el 81% de los encuestados consideró importantes las capacidades de comunicación para el ejercicio de su profesión.
La medida pretende elevar la confianza de empresas, clientes, reguladores y público en que un profesional autorizado puede comunicarse eficazmente en situaciones potencialmente críticas.
Más violencia contra los vigilantes
La reforma también responde al incremento de la violencia al que se enfrentan los trabajadores de la seguridad privada.
Según la investigación de la SIA, el 43% de los titulares de licencia afirma estar afrontando niveles crecientes de violencia en su trabajo. El regulador señala que esta evolución es particularmente visible en el ámbito del comercio minorista.
Por este motivo se propone modificar las competencias de gestión de conflictos exigidas a los vigilantes de seguridad, incorporando más situaciones basadas en escenarios reales.
La intención es que la formación no se limite a conocimientos teóricos, sino que prepare a los profesionales para responder ante situaciones que puedan producirse efectivamente durante su jornada laboral.
Una nueva cualificación avanzada de intervención física
Otra de las propuestas más novedosas es la creación de un estándar posterior a la obtención de la licencia sobre habilidades avanzadas de intervención física.
Estaría dirigido a profesionales destinados a servicios de mayor riesgo y permitiría acreditar capacidades adicionales respecto de las exigidas para obtener una licencia básica.
La SIA plantea ahora si esta nueva cualificación debería tener carácter voluntario u obligatorio para determinados servicios o perfiles.
La propuesta supone avanzar hacia una diferenciación entre las competencias básicas necesarias para ejercer como profesional de seguridad y las capacidades adicionales que podrían requerirse cuando el trabajador vaya a desempeñar funciones en entornos especialmente complejos o de mayor riesgo.
Terrorismo, drones y redes sociales entran en la formación
La actualización propuesta no se limita a las habilidades tradicionales de vigilancia y protección. La SIA pretende adaptar los contenidos a un escenario de amenazas más amplio.
Entre los nuevos contenidos de la unidad común de conocimientos figuran:
- Registro de incidentes y preservación de escenas del delito.
- Cambios legislativos, incluida la preparación ante la denominada Martyn’s Law.
- Actuación frente al consumo de drogas.
- Formación sobre spiking —la introducción de sustancias en bebidas u otras formas de administración sin consentimiento— ampliada a vigilantes de seguridad y operadores de CCTV.
- Registro y control de situaciones relacionadas con sillas de ruedas y otros dispositivos de movilidad.
- Gestión de las actividades de redes sociales y auditing.
- Conocimientos relacionados con tecnologías emergentes, incluidos los drones.
La propuesta incluye asimismo una actualización de la formación de concienciación contra el terrorismo mediante un único paquete formativo, desarrollado conjuntamente con organismos policiales.
La incorporación de drones y redes sociales resulta especialmente significativa porque refleja la transformación del entorno en el que trabajan los profesionales de seguridad privada: ya no se trata únicamente de controlar físicamente un recinto, sino también de comprender nuevas formas de vigilancia, recopilación de información, comportamiento digital y posibles amenazas tecnológicas.
En duda la actual integración de licencias
La consulta plantea además una cuestión que puede afectar a la movilidad profesional dentro del sector: si debe mantenerse el sistema que permite a los titulares de una licencia de protección cercana (close protection) desempeñar determinadas funciones correspondientes a supervisores de acceso y vigilancia de seguridad.
La SIA pregunta expresamente si esta integración de licencias debería desaparecer.
La decisión podría tener consecuencias sobre la formación y sobre la forma en que los profesionales pueden desarrollar diferentes funciones dentro de la seguridad privada, aunque por el momento se trata exclusivamente de una propuesta sometida a consulta.
También se consulta si los formadores que imparten cursos vinculados a las licencias SIA deberían disponer a su vez de una licencia SIA correspondiente al sector en el que enseñan.
La reforma incluye también una revisión de la forma en que se evalúan las competencias de los futuros profesionales.
La SIA está trabajando con los organismos que conceden las cualificaciones para reforzar la supervisión de las evaluaciones y, específicamente, para hacer que los exámenes escritos sean menos vulnerables al fraude y a otras formas de abuso.
La cuestión es especialmente relevante porque las cualificaciones vinculadas a las licencias son impartidas por organizaciones privadas y la SIA establece las especificaciones de aprendizaje, pero no regula directamente ni las cualificaciones, ni los proveedores privados de formación, ni los organismos que las conceden. Estas competencias corresponden a los reguladores de las cualificaciones, como Ofqual y la Scottish Qualifications Authority.
Una reforma vinculada a la evolución de las amenazas
La revisión se inició a finales de 2025 y forma parte del reajuste estratégico de la SIA para garantizar que las capacidades exigidas a los profesionales siguen siendo adecuadas a las funciones que desempeñan.
El propio plan estratégico de la SIA para 2026-2029 contempla modificar las cualificaciones obligatorias que deben acreditar los profesionales antes de obtener o renovar una licencia, así como reforzar sus sistemas digitales y de datos y prepararse para asumir nuevas funciones regulatorias relacionadas con la Martyn’s Law.
La revisión quinquenal de las cualificaciones se ha realizado esta vez mediante una participación sectorial más amplia. La SIA asegura que no solo ha analizado el contenido técnico de los cursos, sino también los requisitos previos considerados esenciales para desempeñar el trabajo, principalmente los primeros auxilios y la capacidad de comunicarse en inglés.
Una transformación del perfil del vigilante
El conjunto de propuestas dibuja una evolución del perfil profesional de la seguridad privada británica. El vigilante ya no aparece únicamente como una figura encargada de controlar accesos, realizar rondas o vigilar instalaciones, sino como un profesional que puede tener que prestar primeros auxilios, preservar evidencias, identificar comportamientos sospechosos, responder ante amenazas terroristas, gestionar situaciones violentas y desenvolverse ante nuevas tecnologías.
El cambio cobra especial relevancia en un momento en que la seguridad privada desempeña un papel creciente en espacios públicos, centros comerciales, eventos, transporte y otros lugares con gran concentración de personas.
La SIA quiere ahora que empresas, trabajadores, formadores, compradores de servicios de seguridad y ciudadanos participen en el debate antes de convertir estas propuestas en requisitos definitivos. La consulta concluirá el 23 de octubre de 2026, las especificaciones finales están previstas para el invierno y las nuevas cualificaciones comenzarían a implantarse en 2027.
En definitiva, el Reino Unido se prepara para elevar y actualizar los estándares de acceso y permanencia en la seguridad privada, vinculando de manera más directa la licencia profesional a competencias prácticas como los primeros auxilios y la comunicación, al tiempo que incorpora al currículo amenazas y tecnologías emergentes como los drones, las redes sociales y los nuevos escenarios de violencia.
Aquí se pueden consultar las nuevas cualificaciones de la SIA



