El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió este miércoles desde Ankara a las duras críticas lanzadas horas antes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la contribución española a la defensa colectiva, reivindicando que España ha cumplido los compromisos asumidos con la OTAN y que su esfuerzo inversor figura entre los mayores de la Alianza durante los dos últimos años.
En una comparecencia ante los medios al término de la cumbre aliada, Sánchez contrapuso los datos oficiales a las declaraciones del mandatario estadounidense y defendió que la aportación española debe evaluarse por las capacidades militares realmente proporcionadas a la organización y no exclusivamente por el porcentaje del Producto Interior Bruto destinado a defensa.
Las palabras del jefe del Ejecutivo llegaron después de que Trump volviera a situar a España en el centro de sus críticas por considerar insuficiente su esfuerzo presupuestario en materia de defensa. Frente a ese reproche, Sánchez sostuvo que el Gobierno ha protagonizado un incremento «extraordinario» de la inversión militar desde su llegada al poder. «España ha hecho un esfuerzo extraordinario por pasar del 0,9 % en 2018 al 2 % del Producto Interior Bruto en defensa en 2026», afirmó, antes de subrayar que el país ha sido «el tercer país de toda la OTAN que más ha aumentado su inversión en defensa en 2024 y 2025».
El presidente quiso además poner el acento en la intensidad del crecimiento registrado durante los últimos ocho años. Según explicó, mientras la economía española ha mantenido uno de los mayores ritmos de crecimiento entre las grandes economías europeas, el gasto en defensa se ha incrementado a un ritmo cinco veces superior al del propio PIB.
«El esfuerzo es ingente, extraordinario, no solamente de compromiso, sino también hasta incluso de la propia gestión», aseguró, destacando que el desafío no consiste únicamente en movilizar más recursos económicos, sino también en que la Administración sea capaz de ejecutar ese aumento de manera eficaz para acelerar la modernización de las Fuerzas Armadas.
Sánchez trató igualmente de desmontar la idea de que España invierte menos en capacidades militares que otros aliados. Como ejemplo, destacó que de los aproximadamente 35.500 millones de euros que el país dedica actualmente a defensa, el 44 % se destina a la adquisición de nuevo equipamiento, una proporción que, según indicó, supera ampliamente la media de la OTAN, situada en torno al 20 %. Ese esfuerzo, afirmó, está permitiendo renovar capacidades que las Fuerzas Armadas venían reclamando desde hace años y adaptar el potencial militar español a las nuevas exigencias estratégicas de la Alianza.
En esa misma línea, el presidente defendió que la aportación española no puede analizarse únicamente desde una perspectiva presupuestaria. Recordó que España mantiene desplegadas tropas y capacidades militares en algunos de los escenarios considerados prioritarios para la OTAN, especialmente en el flanco oriental y en Turquía, donde el sistema antimisiles Patriot español continúa formando parte del dispositivo aliado.
Según explicó, varios dirigentes presentes en la cumbre, entre ellos el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, trasladaron personalmente su reconocimiento por la contribución española a la seguridad colectiva. También aseguró que el secretario general de la OTAN le ha expresado en distintas ocasiones su valoración positiva sobre el compromiso español.
Una parte importante de la comparecencia estuvo dedicada a responder indirectamente a la insistencia de Trump en exigir que todos los aliados alcancen el objetivo del 5 % del PIB en gasto relacionado con la defensa. Sánchez reiteró que la posición española pasa por priorizar las capacidades militares acordadas con la OTAN antes que el cumplimiento automático de un determinado porcentaje presupuestario.
Recordó que España pactó con la Alianza, incluso antes de la cumbre de La Haya, las capacidades que debía aportar y que el coste de ese compromiso equivalía aproximadamente al 2,1 % del PIB. «Lo relevante es que la OTAN habla de capacidades, no tanto de los recursos que se tienen que destinar», afirmó, defendiendo que esa ha sido la tesis mantenida por España desde el inicio del debate sobre el nuevo objetivo del 5 %.
El jefe del Ejecutivo apeló en varias ocasiones al principio de soberanía para justificar la posición del Gobierno español. Subrayó que corresponde a cada Estado decidir cómo organiza sus recursos para cumplir los compromisos asumidos con la Alianza y sostuvo que España ha ejercido ese derecho de manera responsable. «Tenemos una facultad que es la defensa de nuestros intereses generales y, lógicamente, también las decisiones soberanas que como país tomamos», afirmó. Esas decisiones, añadió, consisten en responder a las capacidades pactadas con la OTAN y comprometer el esfuerzo fiscal que el país considera compatible con sus restantes prioridades económicas y sociales.
Frente al tono especialmente crítico empleado por Trump, Sánchez optó por rebajar la tensión diplomática con Washington. Reveló que ambos habían mantenido una conversación informal antes de la fotografía oficial de la cumbre, durante la cual hablaron «del fútbol, del Mundial y del golf», en un ambiente que describió como «absolutamente informal, en buen tono y muy cordial».
Más allá de esa anécdota, insistió en que España mantiene la voluntad de preservar la mejor relación posible con Estados Unidos, independientemente de la administración que ocupe la Casa Blanca. «Son más las cosas que nos unen de las que nos separan«, afirmó, recordando que ha trabajado tanto con Trump durante su primer mandato como posteriormente con Joe Biden y ahora nuevamente con el actual presidente estadounidense.
Las bases ¿en entredicho?
El presidente también quiso despejar cualquier duda sobre la cooperación militar bilateral. Preguntado por una eventual reducción de la presencia militar estadounidense en Europa, respondió que esa es una decisión soberana que compete exclusivamente a Washington, aunque aseguró que la colaboración entre las Fuerzas Armadas de ambos países continúa siendo «óptima» y sin ningún tipo de dificultad. Añadió que, precisamente en el proceso de redistribución de responsabilidades dentro de la OTAN, España ha asumido nuevas capacidades para cubrir parte de los espacios que pudiera dejar una menor presencia militar estadounidense en el continente.
Otro de los argumentos utilizados por Sánchez para defender la política de defensa del Gobierno fue el impacto económico de las nuevas inversiones. Recordó que el plan aprobado por el Consejo de Ministros incorpora más de 10.400 millones de euros adicionales para defensa y destacó que ocho de cada diez euros de ese incremento se destinarán a empresas españolas y nueve de cada diez permanecerán dentro de la industria europea. A su juicio, ese modelo permite simultáneamente reforzar las capacidades militares de España, impulsar la autonomía estratégica europea y fortalecer el tejido industrial nacional.
Como cierre de su intervención, el presidente insistió en que el compromiso español con la seguridad colectiva debe medirse por hechos verificables y no por el ruido político generado en torno a las cifras. «Lo importante son los datos», afirmó, antes de reivindicar que España ha cumplido los compromisos asumidos con la OTAN, ha incrementado su presupuesto de defensa como pocos aliados, participa activamente en las principales misiones de la organización y mantiene una presencia militar relevante en los escenarios considerados estratégicos para la seguridad euroatlántica.
En ese contexto, sostuvo que la declaración final de la cumbre refleja buena parte de las posiciones defendidas por el Gobierno español, especialmente en lo relativo a la prioridad de las capacidades militares frente a un debate exclusivamente centrado en los porcentajes de gasto.



