La doctoranda en Criminología Victoria Pascual es licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid; licenciada en Criminología por la Universidad Europea de Madrid; posgrado en Coaching Educativo por esta misma universidad y Máster Oficial en Intervención Criminológica y Victimológica (especialidad delitos violentos a mujeres y menores de edad) en la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Así mismo es Vocal de Formación en el Colegio Profesional de la Criminología de Madrid; profesora del Grado de Criminología y Máster en la Universidad Internacional de la Rioja; profesora en UNIE; directora del Máster de Criminología Aplicada a la Gestión de la Seguridad y la Prevención del Delito en la Universidad Alfonso X el Sabio; profesora de Criminología en la Universidad Europea de Madrid, donde también es coordinadora Académica; creadora de contenidos universitarios y docente en el Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada de UDIMA y LISA Institute; profesora del Grado de Criminología en la Universidad Nebrija y profesora del Grado de Criminología de la Universidad Camilo José Cela.
Así mismo, forma parte de su bagaje profesional la intervención con mujeres en riesgo de exclusión social en Cruz Roja España; es, igualmente, escritora de los libros de divulgación científica en criminología “Asesinas, ¿Por qué matan las mujeres?” y “Familias asesinas” (editorial Pinolia); colaboradora externa de la Revista “Muy Interesante” y de la revista de divulgación mexicana “Notitia Criminis”; colaboradora fija del programa de radio “Al margen de la ley” (Radio Nacional de España); colaboradora en medios de comunicación (Radio, televisión, programas web); divulgadora e investigadora en Ciencias Sociales (Blog, podcasts, canal Youtube, etc.); y community Manager del Centro de Estudios Criminológicos CRÍMINA de la Universidad Miguel Hernández de Elche
Un privilegio contra con las observaciones de Victoria Pascual en esta entrevista concedida a Delta13News.
Victoria, ¿qué le llevó a centrarse en el fenómeno de las familias homicidas como tema principal de su último libro?
En este caso fue la propia editorial la que se puso en contacto conmigo y me propuso el tema. De hecho, mi especialización va en una dirección totalmente opuesta ya que estoy especializada en víctimas mujeres y en víctimas menores. Pero la propuesta me pareció muy interesante y me puse a investigar.

¿Hubo un caso específico que despertó su interés o fue una reflexión más amplia sobre la violencia familiar?
Dentro de los casos sobre los que he escrito hay varios que me llaman poderosamente la atención por distintos motivos. Encontramos casos brutales como el del “Ogro de las Ardenas” que siempre dejan hondas inquietudes a la hora de entender por qué hay personas que realizan acciones tan perturbadoras. El caso de Banaz Mahmod, en el que la interiorización de unas normas culturales, religiosas o sociales llevan a la propia familia a asesinar a un miembro de su clan por honor; o como dos jóvenes se ponen de acuerdo para asesinar a la madre de una de ellas por el mero hecho de sentir frustración por unos planes de juventud, son algunos casos que me han resultado altamente interesantes.
¿Cómo definiría usted la diferencia entre un crimen común y los homicidios cometidos por familias completas o clanes criminales?
Para mí la clave de un asesinato cometido por una familia son los lazos que unen a las personas. Por un lado, encontramos que los crímenes son cometidos por más de una persona, es decir por varios individuos que se ponen de acuerdo para cometer un delito y es mucho más inquietante si es un delito de sangre (un asesinato, un homicidio). Ese proceso de acuerdo, de comunión me llama poderosamente la atención. Quizá sea algo menos inquietante que un individuo tome la decisión de cometer un crimen. Es una decisión individual, aislada, secreta, silenciosa. Pero cuando esa idea se pone en común, se comparte, se dice en alto y se lleva a cabo tiene otras implicaciones. Si además ese grupo comparte lazos familiares el análisis ya cambia completamente. Hablamos de educación, hablamos de costumbres y hablamos de valores compartidos. También hablamos de relaciones de autoridad que pueden influir y definir el cómo y el porqué de esa comisión delictiva.
¿Qué elementos psicológicos o sociales cree que son clave para explicar esa transición?
Podemos encontrar varias causas y va a depender mucho de cada uno de los casos. En principio creo que es fundamental la forma en la que la familia socializa a sus individuos, cómo comparte valores y cómo los interiorizan sus miembros. El uso de herramientas psicológicas como la amenaza, la coerción la imposición de determinadas actividades o valores puede ser también crucial, así como la interrelación que exista entre sus miembros.
Su libro aborda casos tan variados como el de los hermanos Menéndez, las hermanas Papin o el clan de los Puccio. ¿Qué criterios usó para seleccionar estos casos entre tantos otros posibles?
Fundamentalmente uso tres criterios de elección. El primero sería el del interés criminológico que pueda tener un caso. Es decir, que me permita poder explicarle al lector, de forma patente o latente, asuntos que son importantes para la criminología. En segundo lugar, elijo casos que me permitan mostrar diversos momentos de la historia y diversas localizaciones geográficas para poder enseñar también las diferencias que las culturas y los momentos históricos imprimen en la delincuencia. Por último, busco casos cuya documentación disponible sea suficiente y sea rigurosa y además que sean casos entre comillas fríos o lejanos geográficamente para afectar lo menos posible a los supervivientes y a familiares y amigos.
¿Qué patrones comunes ha encontrado en estos casos que nos ayudan a entender cómo los lazos familiares pueden transformarse en catalizadores de violencia extrema? ¿Son causas profundas o externas al entorno familiar?
Como cualquier tipo de delincuencia estamos ante situaciones en las que las causas son multifactoriales. Vamos a encontrar factores externos al propio núcleo familiar como pueden ser la cultura, el contexto histórico, económico, etcétera. Y vamos a encontrar también factores intrafamiliares como pueden ser las relaciones interpersonales, las características individuales de cada uno de los integrantes de la familia, etcétera. Si nos centramos en las causas familiares vamos a ver que son fundamentales las relaciones entre las personas y la transmisión de valores. La socialización de los individuos menores va a ser también un tema central de análisis en estos casos.
El libro combina análisis criminológico y psicológico. ¿Puede contarnos cómo se unen estas dos disciplinas para explicar mejor estos crímenes?
Yo creo que sobre todo combina el análisis criminológico con el sociológico. Para mí es muy importante y muy definitorio el contexto social tanto a nivel micro, como es la familia, como a nivel macro, como lo es la sociedad, el Estado o la cultura en la que esas familias se desenvuelven. Es necesario también aportar, cuando los hay, datos psicológicos. Los factores individuales de carácter psicológico, afectivo o emocional, por supuesto, tienen también peso y su parte de influencia en el resultado delictivo. El crimen no se comete de forma aislada. Todos los factores deben estar hilados y analizados de forma integral.
Muchos lectores podrían preguntarse si estos casos son excepciones o reflejan fallos estructurales en la sociedad. ¿Cree que factores como desigualdad, presión social o traumas intergeneracionales desempeñan un papel importante?
Sin duda. Los tres factores que comentas son fundamentales y van a aparecer en la mayoría de los casos que muestro en mi libro. Los casos que tienen como victimarios a miembros de una misma familia suelen ser excepcionales en términos estadísticos. Vemos quizás situaciones en las que es más común que una misma familia delinca, pero quizá con delitos que no son de sangre. No hablaríamos tanto de familias homicidas como de familias que se dedican a realizar delitos, por ejemplo, patrimoniales.
¿Cuál fue el mayor desafío al documentarse para escribir este libro? ¿Hubo alguna dificultad para acceder a información o testimonios relevantes?
La dificultad para documentarse aumenta cada día. Siempre, o eso espero, va a haber fuentes confiables, oficiales. Pero el mundo de la generación de contenido, de la generación de información cada vez es más endeble, más árido. De hecho, he tenido que dejar varios casos fuera del libro, precisamente, porque no me fiaba de la información que estaba encontrando y me estaba resultando muy difícil contrastarla.
En obras que tratan temas sensibles como homicidios familiares, la ética juega un papel crucial. ¿Cómo maneja el equilibrio entre contar historias impactantes y respetar la memoria de las víctimas y sus familias?
Es una muy buena pregunta. Personalmente tomo varias medidas. La primera de todas es escoger casos que si son del territorio nacional tienen ya una antigüedad de al menos dos décadas o, si son más actuales, elijo casos internacionales a los que difícilmente voy a poder impactar porque la difusión de mi libro es nacional. En cualquier caso, el tono y el rigor creo que son los pilares fundamentales para no revictimizar, para no incurrir en una victimización secundaria.
Desde su perspectiva como criminóloga, ¿qué cree que pueden aprender los lectores sobre la naturaleza humana y la violencia tras leer Familias asesinas? ¿Hay alguna lección que le gustaría que la sociedad se llevara?
Uno de los objetivos de escribir estos libros precisamente es la divulgación, la pedagogía sobre el mundo del crimen. Creo que estamos sobreexpuestos a este tipo de temas y, a la par, tenemos muy pocas herramientas para poder abordar a nivel individual estos temas tan delicados. A mí me gustaría que el lector, o la lectora, pudiera tener más herramientas para abordar temas criminales y tomar decisiones (que se le van a pedir, sobre política criminal, por ejemplo). Sabiendo que es un interés legítimo y natural, es importante eliminar el morbo, la teatralidad y la desinformación. Dar datos objetivos y debidamente explicados y contextualizados nos ayudan a entender por qué las personas delinquen.
¿Qué proyectos futuros tiene en mente relacionados con la criminología, la violencia o la divulgación de casos reales? ¿Hay temas que aún no ha podido abordar y que le gustaría investigar más a fondo?
Ahora mismo me veo inmersa en mi doctorado con lo que todos mis esfuerzos giran en torno a su elaboración. Tengo muchos campos de interés y sigo generando contenido en redes para poder divulgar. Si nada me lo impide, siempre tendré uno o varios proyectos entre manos. Mucho que aprender, siempre.



