Argentina se enfrenta a una renovación de su flota de aviones de combate, que pasa por la adquisición y próxima llegada de las primeras nuevas aeronaves, el avión de combate F-16, uno de los innovadores en la actualidad.
El F-16 Fighting Falcon es un caza monomotor supersónico de cuarta generación. Se caracteriza por su versatilidad, alta maniobrabilidad y capacidad de operar en las más diversas condiciones climáticas.
El F-16B MLU Bloque 10, ensamblado en la VI Brigada Aérea de Tandil y denominado «número 25», es el primer ejemplar adquirido dentro del contrato de compra de 24 F-16A/B MLU a Dinamarca. Aunque forma parte del acuerdo, esta aeronave no integra el grupo de 24 unidades operativas, sino que está destinada exclusivamente al entrenamiento de pilotos y técnicos en tierra.
Los primeros seis aviones operativos llegarán al país a fines de 2025 y serán destinados al Área Material Río Cuarto, mientras finalizan las obras en la pista y los hangares de la VI Brigada Aérea de Tandil. En los próximos tres años se sumarán los otros 18 aviones.
El ministro de Defensa, Luis Petri, afirmó durante la presentación del modelo que con los nuevos cazas «recuperamos nuestra capacidad supersónica y que nos proyectan hacia una nueva era».

“Este Sistema de Armas Supersónico», dijo, «es la adquisición aeronáutica militar más importante de los últimos 40 años. El F-16 es mucho más que un avión de combate. Es el símbolo de una decisión estratégica: recuperar la capacidad disuasoria que nunca debimos perder”, subrayó.
El Sistema de Armas Supersónico F-16 proyecta a la Argentina, subrayó, «hacia una nueva era en materia de defensa» y posiciona al país dentro de los estándares de la OTAN, sumándose a una red de más de 20 naciones que operan este caza de élite.



