Indra acaba de presentar una nueva generación de tecnologías destinadas a reforzar las capacidades de vigilancia, combate y conectividad de las fuerzas navales europeas y aliadas. El principal lanzamiento de la compañía es el radar Prisma-S, un sensor digital de barrido electrónico activo (AESA) 4D Full Digital concebido para equipar futuros buques militares.
Junto a este sistema, la empresa muestra sus avances en guerra multidominio, vigilancia del lecho marino y soluciones para submarinos, en un contexto marcado por la creciente complejidad de las operaciones navales y la necesidad de proteger infraestructuras críticas.
El nuevo Prisma-S constituye, según Indra, el radar naval más avanzado desarrollado hasta ahora por la compañía. Su diseño multifunción permite realizar simultáneamente tareas de vigilancia aérea y de superficie, guerra antiaérea, guerra antisubmarina y designación de blancos a larga distancia. La tecnología 4D añade una dimensión relevante a la información que proporciona el radar: además de medir la distancia, el azimut —la dirección del objetivo— y su altitud, permite conocer también su velocidad.
Esta información facilita el seguimiento de las trayectorias y una mayor precisión en la designación de objetivos. El sistema está preparado para funcionar en entornos electromagnéticos saturados, donde las interferencias y las contramedidas electrónicas pueden dificultar la detección y el seguimiento. Indra presenta esta capacidad como un elemento importante para responder a los escenarios operativos actuales, en los que las amenazas aéreas y marítimas pueden combinarse y evolucionar con rapidez.
Un radar para los buques militares de nueva generación
La presentación del Prisma-S se enmarca en la transformación tecnológica de las fuerzas navales europeas. Los nuevos buques necesitan integrar sensores capaces de proporcionar una imagen cada vez más completa del entorno operativo, detectar amenazas, compartir información y apoyar la toma de decisiones en tiempo real.
En este escenario, el radar deja de ser únicamente un instrumento de detección para convertirse en una pieza esencial de la arquitectura de combate. Su integración con otros sensores, sistemas de comunicaciones y centros de mando permite mejorar la conciencia situacional y coordinar la respuesta frente a amenazas de distinta naturaleza.
Indra aspira a que el Prisma-S se convierta en uno de los sensores principales de la próxima generación de navíos militares europeos y aliados. La compañía destaca su capacidad para combinar funciones de vigilancia y combate en un mismo sistema, así como su preparación para operar en entornos de elevada complejidad electromagnética.
NIMBUS: conectar buques, drones y sistemas no tripulados
Otro de los ejes de Indra es NIMBUS, su solución de nube de combate naval, orientada a facilitar la conectividad y el intercambio de información entre plataformas militares. La compañía presentará los últimos avances de esta arquitectura multidominio, que permite compartir datos en tiempo real entre buques, embarcaciones no tripuladas de superficie y sistemas aéreos.
Indra destaca que NIMBUS ha demostrado su funcionamiento durante REPMUS 26, un ejercicio naval de la OTAN centrado en sistemas marítimos no tripulados. En estas maniobras, la solución facilitó la conectividad entre plataformas tripuladas y no tripuladas, incluido el vehículo aéreo no tripulado TARSIS, desarrollado por Indra. Se trata de un UAV de ala fija con capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR).
La integración de estas plataformas responde a una tendencia creciente en defensa: la coordinación de sistemas tripulados y autónomos dentro de una misma arquitectura operativa. La utilidad de estas tecnologías reside no solo en disponer de diferentes sensores y vehículos, sino en lograr que compartan información y puedan actuar de manera coordinada.
La nube de combate se convierte así en un componente central de las operaciones multidominio, en las que las fuerzas navales deben integrar información procedente de medios marítimos, aéreos, submarinos y sistemas no tripulados.
La protección del lecho marino, una prioridad estratégica
La vigilancia submarina ocupa también un lugar destacado en la propuesta tecnológica de Indra. La compañía expondrá su visión sobre los sistemas necesarios para proteger las infraestructuras situadas en el fondo del mar, entre ellas los gasoductos, los cables de comunicaciones, las conexiones de transporte de energía y las redes portuarias.
La seguridad de estas instalaciones ha adquirido una importancia creciente para Europa debido a su papel en el suministro energético, las comunicaciones y el funcionamiento de las economías. Su ubicación y extensión dificultan la vigilancia permanente, mientras que cualquier daño o interrupción puede tener consecuencias económicas y estratégicas.
Indra considera que Europa necesita reforzar sus capacidades para detectar, supervisar y proteger estas infraestructuras. La vigilancia del lecho marino se integra, de este modo, en una concepción más amplia de la seguridad naval, que no se limita a la protección de los buques y las aguas territoriales, sino que incorpora la defensa de los sistemas críticos que discurren bajo el mar.
Tecnología para submarinos: vigilancia, comunicaciones y guerra electrónica
La compañía aprovechará la feria para mostrar su catálogo de sistemas destinados a mejorar las capacidades de vigilancia, conectividad y discreción de los submarinos. Estos equipos deben responder a unas condiciones especialmente exigentes, marcadas por el espacio reducido, las limitaciones de consumo energético y las elevadas presiones que soportan las plataformas durante la inmersión.
Entre las soluciones presentadas figura el radar de navegación iKeeper-iS20, caracterizado por su baja probabilidad de interceptación y su capacidad de funcionamiento en modo estándar y en onda continua. Este sistema está orientado a mejorar la navegación y la vigilancia, reduciendo al mismo tiempo la posibilidad de que sus emisiones sean detectadas por otros sensores.
La oferta incluye también el sistema de comunicaciones por satélite TSUB-40, disponible en versiones para las bandas X, Ka y Ku y dotado de capacidad de apuntamiento en tres ejes. A estas soluciones se suman PEGASO NG, un sistema de guerra electrónica que proporciona capacidades de inteligencia y conocimiento de la situación, y el sistema de identificación amigo-enemigo (IFF).
El conjunto de tecnologías refleja la importancia creciente de la electrónica, las comunicaciones seguras y la guerra electrónica en las plataformas submarinas. La capacidad de operar de manera discreta, mantener la conectividad y disponer de información precisa sobre el entorno constituye un factor esencial para la eficacia de los submarinos modernos.



