El informe Priming, Destabilizing, Coercing: Russian Hybrid Tactics in Europe 2022-2025, publicado por The Soufan Center y financiado por Airey Neave Trust, el cual puede descargarse en este enlace, es el primer análisis sistemático de las tácticas, técnicas y procedimientos (TTP) que Rusia ha desplegado en suelo europeo desde la invasión a gran escala de Ucrania.
El estudio abarca de febrero de 2022 a diciembre de 2025 y se basa en una base de datos de incidentes de código abierto, entrevistas con más de 20 expertos y profesionales de inteligencia, y seis estudios de caso: Francia, Alemania, Reino Unido, Estonia, Moldavia y Georgia.
Los autores definen las amenazas híbridas como el uso coercitivo de distintos instrumentos de poder nacional por debajo del umbral de conflicto armado convencional, diseñadas para preservar ambigüedad de atribución. No se incluyen operaciones militares convencionales. Para evitar doble conteo, los incidentes se clasifican en dos unidades: Campaigns o campañas, que son esfuerzos sostenidos con miles de narrativas y millones de contenidos, como Matryoshka, Storm-1516 o Killnet; y Events o eventos, que son actos discretos y atribuibles como vandalismo, ciberataques, incendios provocados, protestas escenificadas o actividades de reconocimiento.
El marco: priming, destabilizing, coercing
El título del informe estructura toda la doctrina que identifica. Priming son operaciones para preparar el terreno: confusión narrativa, desinformación y desacreditación de líderes. Destabilizing busca erosionar la cohesión interna y la confianza institucional: disturbios sociales, sabotaje, operaciones clandestinas y cibercrimen. Coercing implica presión directa para forzar decisiones: violaciones del espacio aéreo y marítimo, operaciones de fuerzas armadas y explotación de dependencias de infraestructura.
El reparto de estas fases varía por país. En Estonia el 80% de los incidentes fueron de Destabilizing y 20% de Priming; en Francia, 84% Destabilizing y 16% Priming; en Georgia, 33% Priming, 30% Destabilizing y 37% Coercing; en Alemania, 49% Priming y 51% Destabilizing; en Moldavia, 90% Destabilizing, 3% Priming y 7% Coercing; en Reino Unido, 50% Priming y 50% Destabilizing.
La evolución 2022-2025: de acción estatal directa a redes de intermediarios
El informe documenta un cambio estructural en cómo Rusia ejecuta operaciones. En 2022, los individuos intermediarios ya eran el tipo de actor más común con el 45% de los incidentes. En 2023 hubo un giro: el Estado ruso actuando directamente protagonizó el 56% de los casos, único año donde dominó la acción estatal directa. A partir de 2024, los individuos intermediarios se consolidan como el actor dominante: 55% en 2024 y 52% en 2025. Entre 2023 y 2024 hubo un aumento del 254% en incidentes ejecutados por individuos intermediarios.
Los grupos no estatales repuntan en momentos específicos: mediados de 2024 y finales de 2025, coincidiendo con periodos electorales en Moldavia, Francia y Alemania. La acción estatal directa se mantiene estable y suele concentrarse cuando la negación plausible es innecesaria o imposible: tránsitos navales, incursiones aéreas y presión diplomática formal.
2025: el año del sondeo físico
Los datos muestran un giro medible hacia sondeos y reconocimiento físico más abierto en 2025, especialmente en países de la OTAN. En Francia, las violaciones del espacio aéreo, ausentes antes de 2025, sumaron cinco incidentes solo en el cuarto trimestre. Estonia sufrió incursiones de MiG-31 que activaron el Artículo 4 de la OTAN, un cruce fronterizo en hovercraft y ataques continuados a infraestructura submarina en el Báltico.
En Reino Unido, el buque de investigación ruso Yantar realizó reconocimientos repetidos de cables submarinos y se recuperaron dispositivos subacuáticos en aguas británicas. Alemania registró actividad de drones a gran escala alrededor de bases aéreas, centros logísticos y otras infraestructuras críticas. Moldavia experimentó amenazas de bomba a gran escala vinculadas a las elecciones.
Aunque Rusia adapta su repertorio a cada contexto, hay patrones comunes. Confusion / Narrative es la herramienta número uno en Francia, Georgia y Moldavia. Disinformation (virtual) aparece en el top cinco de Estonia, Francia, Georgia y Moldavia. Clandestine operations están en el top cinco de Estonia, Alemania y Reino Unido. Discrediting leaders figura en Francia, Moldavia y Georgia.
En Estonia, la herramienta más usada fue Social Unrest con 24 incidentes, seguida de desinformación virtual y física, ciberoperaciones y operaciones clandestinas. En Francia dominan Confusion / Narrative y Disinfo (Physical), ambas con 13 incidentes. En Alemania encabeza Intel Preparation con 29 incidentes, seguida de violaciones del espacio aéreo y operaciones contra infraestructura física. En Reino Unido, lo más frecuente fueron Armed Forces Ops con 17 incidentes y violaciones de aguas territoriales con 16.
Georgia muestra un perfil distinto: Confusion/Narrative con 10 incidentes, Disinfo (Virtual) con 9 y Exploit Legal Thresholds también con 9. Los dominios más golpeados allí fueron el político con 15 incidentes, social con 14, información con 12 y legal con 12. En Alemania, los dominios más afectados fueron militar/defensa con 28 incidentes, infraestructura con 20 y economía con 19.
Moldavia: laboratorio electoral
Moldavia registró 41 incidentes totales: 20 eventos y 21 campañas. El pico ocurrió en septiembre de 2025, mes de las elecciones parlamentarias. Aunque el actor más común fue “Rusia a través de un grupo no estatal intermediario” con 17 incidentes, la diferencia con individuos intermediarios, 13 incidentes, y Estado ruso directo, 11 incidentes, no fue abrumadora.
Sin embargo, en septiembre de 2025 los grupos no estatales pasaron de representar el 39% de los incidentes a 60%. El informe cita transferencias de efectivo en avión para influir en las elecciones y amenazas de bomba a gran escala.
La introducción abre con el caso del 3 de junio de 2024 en Roissy-en-France: un ruso-ucraniano de Donbas, exmilitar del ejército ruso, convirtió una habitación de hotel en laboratorio para montar un artefacto explosivo improvisado destinado a una ferretería en los suburbios de París. El objetivo aparente era promover disturbios sociales, replicando otras operaciones de sabotaje en Europa. El episodio apenas generó indignación pública y la cobertura mediática fue efímera.
El informe enumera otros hitos que muestran cómo estas actividades se han “plegado al tejido de la vida diaria”: amenazas contra la vida del CEO de Rheinmetall, incendio de un supermercado y restaurante en Estonia, dispositivos rusos para rastrear submarinos nucleares británicos en aguas del Reino Unido, y el avance nocturno de la línea de ocupación en Georgia por parte de fuerzas rusas y separatistas en Osetia del Sur y Abjasia.
Los autores concluyen que la campaña híbrida rusa es simultáneamente adaptativa y doctrinalmente coherente. Rusia calibra su kit de herramientas según las vulnerabilidades específicas, funciones geopolíticas y líneas de fractura internas de cada país. Contra los estados de primera línea del Este como Estonia, Moldavia y Georgia, hay continuidad de tácticas que se intensificaron en 2022-2025, no un inicio desde cero. La selección de casos busca capturar variación, no representar a toda Europa.
El informe fue elaborado por Clara Broekaert, Nikkie Lyubarsky, Colin Clarke y Joseph Shelzi, con revisión de Christopher Paul y Bart Schuurman. Contó con entrevistas a expertos como Mark Galeotti, Keir Giles y András Rácz, entre otros, además de profesionales de inteligencia y militares bajo anonimato.
En conjunto, el documento traza una intensificación sostenida de la actividad híbrida rusa: más física, más dependiente de redes de individuos reclutados y más sincronizada con calendarios políticos. La normalización de estos incidentes, advierte el informe, es en sí misma un objetivo estratégico.



