Burgos quiere reforzar la presencia de su tejido empresarial en la industria de defensa y aprovechar el aumento de las inversiones en seguridad para impulsar nuevas oportunidades de negocio, innovación y empleo cualificado. Con este objetivo, la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) y CaixaBank organizaron el pasado 15 de octubre el I Foro de Defensa de Castilla y León, celebrado en la Casa del Cordón, en Burgos, con la participación de representantes empresariales, institucionales y del ámbito tecnológico.
La jornada abordó tanto las posibilidades de diversificación industrial como las condiciones que deben cumplir las compañías para incorporarse a las cadenas de suministro del sector. El encuentro pretende acercar las necesidades de la industria de defensa a las capacidades productivas de Castilla y León, facilitar contactos entre potenciales proveedores y empresas tractoras y ofrecer información práctica sobre los procedimientos de acceso a este mercado.
El presidente de FAE, Ignacio San Millán, advirtió de que el crecimiento de la industria de defensa no garantiza que las oportunidades lleguen automáticamente a las pequeñas y medianas empresas. Para incorporarse a este mercado, las compañías deben responder a exigencias específicas relacionadas con la certificación, la ciberseguridad, la trazabilidad y la capacidad financiera.
San Millán defendió la cooperación con las empresas tractoras y el acompañamiento a los proveedores para facilitar su integración en las cadenas de valor. El objetivo, según trasladó durante el encuentro, es que una parte creciente del valor añadido generado por el desarrollo del sector permanezca en el territorio y se traduzca en actividad industrial, innovación y empleo.
Por su parte, Gerardo Cuartero, director territorial de CaixaBank en Castilla y León, destacó las posibilidades que ofrece el tejido manufacturero regional en ámbitos como la mecánica, la electrónica, los materiales, el software industrial y la ciberseguridad. También subrayó el papel de las universidades y los centros tecnológicos para desarrollar las capacidades necesarias y expresó la disposición de la entidad financiera a estudiar y financiar proyectos empresariales con una perspectiva de largo plazo.
Las tecnologías de doble uso abren nuevas vías de negocio
Uno de los principales bloques del foro estuvo dedicado a las tecnologías de doble uso, aquellas que pueden encontrar aplicaciones tanto civiles como militares. Este enfoque permite explorar la entrada en el sector de empresas que ya trabajan en actividades industriales o tecnológicas, aunque no estén especializadas directamente en defensa.
La mesa sobre diversificación reunió a representantes de CSA, Rheinmetall Expal Munitions, Industrias MAXI, INMAPA, Fully Interconnected Security y Nammo Palencia. El debate permitió abordar las oportunidades de colaboración entre compañías con distintas capacidades y analizar cómo la innovación desarrollada en otros mercados puede responder a necesidades de seguridad y defensa. La sesión estuvo moderada por Carlos Martín Tobalina, viceconsejero de Economía y Competitividad de la Junta de Castilla y León.
El programa incluyó también una ponencia de Hosain Badouch, responsable del Centro de Excelencia de Indra en León, sobre el nuevo escenario de la industria española de defensa y el mercado de doble uso. La intervención fue presentada por Ángel Olivares, presidente de la Fundación FEINDEF.
Certificaciones, habilitaciones e innovación industrial
El acceso a los contratos de defensa requiere conocer y cumplir procedimientos técnicos y regulatorios específicos. Por ello, el foro reservó un bloque a las certificaciones y habilitaciones necesarias para operar en este ámbito, con una ponencia de Lucía Acedo, subdirectora general de Inspección y Regulación de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) del Ministerio de Defensa.
La jornada incluyó asimismo una mesa sobre normalización, certificación, innovación y centros tecnológicos, con la participación de José María Vela, de ITCL; José Ignacio Domínguez, de la Fundación Cidaut, y Estíbaliz González de la Serna, presidenta de AEICE. El debate puso el foco en el papel de estas entidades para ayudar a las empresas a desarrollar capacidades tecnológicas y cumplir las condiciones exigidas por el sector.
La dimensión territorial fue otro de los ejes del encuentro. El presidente de la Diputación de Burgos, Borja Suárez, destacó la tradición industrial de la provincia, su ubicación estratégica y la colaboración entre empresas, entidades financieras y administraciones como factores para atraer nuevos proyectos vinculados a defensa. También defendió la capacidad del sector para generar empleo y favorecer el desarrollo económico provincial.
La alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, subrayó las posibilidades de las empresas locales de sectores como la automoción, la aeronáutica, la química y la ciberseguridad para responder a las necesidades de la industria de defensa. Además, señaló el potencial del futuro desarrollo del Parque Tecnológico de Burgos para apoyar la llegada de nuevas actividades empresariales.
La colaboración entre territorios también estuvo presente en una mesa dedicada a las experiencias para crear ecosistemas industriales vinculados a defensa, con Carolina Díaz, directora de Asturias Hub Defensa, y Jorge Izquierdo, gerente de la Fundación General de la Universidad de Burgos. La clausura institucional corrió a cargo de Juan Carlos Suárez-Quiñones, consejero de Industria, Universidades, Empleo y Comercio de la Junta de Castilla y León.
El foro sitúa así el reto de Castilla y León no solo en atraer inversiones, sino también en preparar a sus empresas para competir como proveedoras de una industria sometida a exigencias técnicas, regulatorias y de seguridad específicas. La capacidad de convertir la tradición industrial regional en nuevas certificaciones, innovación y acuerdos con empresas tractoras será determinante para que las compañías de la comunidad puedan ampliar su participación en las cadenas de valor de la defensa.



