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miércoles, septiembre 2, 2026

Canadá acelera su industria de defensa para reducir su dependencia de Estados Unidos

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Canadá está acelerando la transformación de su industria de defensa ante el deterioro de la relación con Estados Unidos y el nuevo escenario de seguridad internacional. El Gobierno de Mark Carney ha situado el fortalecimiento de las capacidades industriales nacionales y la reducción de la dependencia de proveedores extranjeros entre sus prioridades estratégicas, en un giro que pretende dotar al país de mayor autonomía para producir, mantener y desarrollar sistemas militares.

El cambio se articula a través de la primera Defence Industrial Strategy de Canadá, presentada en febrero de 2026, que establece un nuevo modelo de adquisición basado en el principio «Build-Partner-Buy»: desarrollar en Canadá aquellas capacidades consideradas estratégicas, asociarse con aliados cuando sea necesario y recurrir a compras exteriores únicamente cuando no sea viable producir o desarrollar los sistemas dentro del país. La estrategia pretende así reducir la dependencia de suministradores extranjeros y garantizar un mayor control canadiense sobre equipos, tecnología y propiedad intelectual.

Ottawa está acompañando este cambio con importantes incentivos financieros. Entre las medidas figura una plataforma de defensa de 4.000 millones de dólares canadienses a través del Business Development Bank of Canada para proporcionar financiación, capital riesgo y asesoramiento a empresas del sector, especialmente pequeñas y medianas compañías. También se han previsto 379,2 millones de dólares para integrar a estas empresas en las cadenas de suministro nacionales e internacionales y cerca de 657 millones para impulsar la innovación y la comercialización de tecnologías de defensa y de doble uso.

El Gobierno canadiense quiere además atraer a compañías extranjeras para que fabriquen e inviertan dentro del país, al tiempo que fomenta el crecimiento de empresas nacionales especializadas en ámbitos como aeronáutica, espacio, tecnologías digitales, robótica, sistemas autónomos y drones. La estrategia establece incentivos para que los grandes contratistas que obtengan contratos canadienses subcontraten a empresas locales y realicen inversiones en las cadenas de suministro del país. En marzo, Ottawa anunció además más de 900 millones de dólares para investigación e innovación en defensa y tecnologías dual-use.

El movimiento canadiense refleja un cambio de fondo en su política de defensa. El objetivo ya no es únicamente incrementar el gasto militar, sino utilizar ese gasto para construir una base industrial de defensa capaz de sostener las capacidades de las Fuerzas Armadas y generar tecnología, empleo y cadenas de suministro nacionales.

La estrategia contempla oportunidades de contratación e inversión en defensa por cientos de miles de millones de dólares durante la próxima década y aspira a aumentar significativamente la participación de empresas canadienses en las adquisiciones militares. El proceso coincide con un momento de tensión comercial y política con Washington y con la creciente presión dentro de la OTAN para que los aliados refuercen sus propias capacidades industriales y reduzcan vulnerabilidades estratégicas.

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