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martes, julio 28, 2026

Cómo, en realidad, están tocadas las milicias Hamás e Hizbulá desde que empezó la guerra con Israel

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Desde octubre de 2023, Hezbolá ha sido duramente golpeada por los ataques israelíes en el sur del Líbano. Datos oficiales israelíes estimaron que hasta diciembre de 2024 murieron aproximadamente 3.800 combatientes del grupo, cifra que algunas fuentes elevan hasta 4.000, lo que representa una pérdida masiva equivalente a diez veces las sufridas durante la guerra de 2006.

Hezbolá misma confirmó la muerte de 521 de sus miembros desde el inicio del conflicto, con especial énfasis en sus líderes de alto rango: el secretario general Hassan Nasrallah falleció en un bombardeo el 27 septiembre 2024, trascendiendo en febrero de 2025 que Naim Qassem asumió el liderazgo. Además, murieron otros comandantes clave, y su infraestructura militar —bases, túneles y depósitos de armas— ha sido deteriorada por incursiones israelíes, que también interceptaron cerca de 155.000 armas y equipos.

Frente a estas pérdidas, Hezbolá ha iniciado una revisión estratégica: contempla limitar su arsenal pesado, abandonar parte de sus armas «como señal de buena voluntad» si Israel cesa su ofensiva y se retira del sur del Líbano, aunque anticipa conservar armas ligeras para defensa. El grupo enfrenta asimismo tensiones financieras debido a sanciones y reducción de apoyo iraní, lo que ha mermado sus servicios sociales y la liquidez para compensaciones.

Aunque su brazo militar está debilitado, Hezbolá conserva respaldo político en Líbano—ganó espacios en recientes elecciones locales y mantiene influencia nacional—, mientras se aproxima un histórico voto legislativo el próximo año. En resumen, Hezbolá ha sufrido un duro golpe militar que ha debilitado su capacidad ofensiva, enfrenta presión financiera y diplomática, y recién comienza una transición hacia un perfil más defensivo, aunque mantiene relevancia política.

En cuanto a Hamás, en Gaza, ha encarado más de 21 meses de bombardeos sin cesar. Según cifras oficiales del Ministerio de Salud de Gaza, solo hasta el 3 de julio de 2025 habían muerto entre 57.000 y 59.600 palestinos, en su mayoría civiles (hasta un 80 %), y miles quedaron heridos.

Militarmente, Hamás estaría “muy debilitado”, pues perdió la mayor parte de su red de túneles y varios de sus principales comandantes; el mando se fragmentó y ahora actúa por células autónomas, a menudo enfrentando oposición interna de clanes locales e incluso acusaciones de saqueo. Según el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel, más de 17.000 combatientes enemigos cayeron, mientras Hamás aseguraba haber perdido solo un 20 % de sus fuerzas en abril 2024, unos 6.000 combatientes.

Pese a las pérdidas, Hamás continúa operando: aún mantiene presencia en Gaza, administra servicios básicos y exige una retirada total israelí y garantías de futuro para aceptar una tregua. Internamente, busca consolidarse mediante ofrecer servicios y asumiendo parte del orden, aunque en paralelo lucha contra facciones rebeldes que han surgido en zonas como Rafah.

 

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